Film Curatorship. Archives, Museums, and the Digital Marketplace

Lejos de ofrecer un análisis académico o respuestas definitivas a la situación compleja que se deparan ahora las cinematecas y museos de cine frente al momento digital, el libro se presenta como un texto colectivo, que nació de un montaje de conversaciones y intercambios entre cuatro profesionales.


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Edición a cargo de:Paolo Cherchi Usai, David Francis, Alexander Horwath, Michael Loebenstein
Editorial: Filmmuseum Synema Publikationen, Austria
Año de publicación:2008
ISBN:978-3-901644-24-5
Páginas: 240

Lo habitual es que los libros nazcan alrededor de una pregunta o de un concepto, a partir del cual despliegan argumentos y ejemplos, tal como sucede con la reciente publicación de Paul Young editada por Taschen, Art Cinema, un intento de dar una respuesta didáctica a lo qué es el cine artístico, término que toma como título. Seguramente en su trastienda han quedado muchas dudas y cuestiones que condujeron a este planteamiento. Pero con su aire de catalogo ilustrado, que intenta hilar diversas tradiciones y historias bajo el concepto de Cine artístico, el libro esconde los resquicios que harían tambalear su proyecto. Apenas muestra una vacilación a apropósito de la introducción de las tecnologías digitales: “¿deberíamos seguir llamándolo cine?” (p.11). Pocos son los libros que se atreven a mostrar esa trastienda y que toman la duda como proceso de cimentación, Film Curatorship, Archives, Museums, and the Digital Marketplace editado por Filmmuseum Synema Publikationen, en 2008, es seguramente uno de ellos. Lejos de ofrecer un análisis académico o respuestas definitivas a la compleja situación que se deparan ahora las cinematecas y museos de cine frente al momento digital, el libro se presenta como un texto colectivo, que nació de un montaje de conversaciones y intercambios entre cuatro profesionales de tres generaciones de archiveros de museos: Paolo Cherchi Usai, David Francis, Alexander Horwath y Michael Leobenstein.

Film Curatorship no es el único libro dedicado a la programación en el cine, en el mismo año surgió The Art of Programming: Film, Programm und Kontext de Keike Klippel, publicación que repasa el significado de este trabajo a lo largo de la historia y en los varios contextos, incluidos los medios de masas y el mundo artístico. Las reflexiones que desarrolla e ilustra con ejemplos de programas y entrevistas van más allá de esta tarea y afectan a la manera de percibir una película. Pero la singularidad de Film Curatorship está en el hecho de ser un libro en proceso que muestra más cuestiones que respuestas y en lo que vemos nacer, poco a poco, un concepto, el de la tarea que da titulo a la publicación. Es por intentos que nace esa definición, que comienza cuestionando lo qué es el cine y como designarlo, ‘filme’, ‘experiencia fílmica’ o ‘imagen movimiento’, para pasar a interrogar lo que implica la tarea de curaduría en el cine. Solo en los dos últimos capítulos el concepto comienza a aparecer “limpio”, después de varios intentos y enmiendas Film Curatorship es “el arte de interpretar la estética, historia y tecnología del cine, a través de la colección, preservación, documentación de filmes y sus exhibiciones en archivo” (p.231). De esta manera el libro cierra el extenso dialogo, con el intento de hacer una definición, que resulta más de dudas y desacuerdos entre los interlocutores, que de sus coaliciones o unanimidades. Un concepto a que llegan por la negativa, a contrapelo, no como síntesis o reducción de las diferencias, ni como asentamiento de un principio identitario, sino como herramienta provisional de trabajo.

Por el camino han quedado esbozadas, además de preguntas, respuestas provisionales, que tal como en The Art of Programming, afectan no solo a la tarea de comisariado sino también al modo como se presentan y recibimos las películas. Veamos algunas de ellas. El cine no es solo el proceso de creación, sino también el modo en que es proyectado. La manera de presentar o proyectar una imagen depende de la forma de preservarla. Y cada medio implica un conjunto de valores y modos distintos de presentación y preservación. Esto hace que la curadoría en el cine implique, a la vez, un trabajo de adquisición, preservación y de proyección, unas prácticas especificas que dependen y cambian según el formato de las imágenes. Un trabajo que reclama la importancia de la proyección tradicional, es decir, la presentación material del celuloide en las salas oscuras. Como la vida del celuloide parece estar ahora limitada, su proyección material implica una diferencia, “un aura”, frente a las imágenes digitales.

Estos supuestos implícitos a lo largo del gigante libro-dialogo, además de trazar la definición de Film Curatorship, anuncian un conjunto de cambios para las filmotecas, museos, contextos artísticos y estudios fílmicos. La edición cuidada de películas en DVD, a la que se añade mucha documentación, libera finalmente los estudios cinematográficos de su ámbito tradicional de análisis, para centrarlos en cuestiones de preservación, archivo y formatos. Las filmotecas se acercan al modelo del antiguo museo, al considerar el filme como un “artefacto”, algo que tiene unas características materiales especificas y exige un modo determinado de presentación y conservación. Esto implica que, tal como en los antiguos espacios artísticos, las Filmotecas expongan sus artefactos como si de exposiciones se trataran, exhiben lo que proyectan en pantalla. Por su parte los espacios artísticos, al adoptar la misma exigencia, o sea, al exponer el cine en tanto que medio material, que tiene implícito un espacio social e histórico de presentación, se distancian cada vez más de las prácticas de cine expandido de los años 60 y 70.

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