Especial Punto de Vista 2010

Crónica especial de Blogs&Docs a raíz de la sexta edición del festival Punto de Vista de Pamplona (5-13 de febrero). Fotografías: Rodrigo Pérez / Punto de Vista.


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1970-2010: sobre Paulino Viota y Contactos

Punto de Vista 2010 sirvió para celebrar el 40 aniversario de Contactos (1970) y rendir homenaje a Paulino Viota, director, Santos Zunzunegui, guionista, y Guadalupe G. Güemes, actriz, aunque sus explicaciones dejaron claro que en Contactos todo y todos fueron más cosas que esas (por ejemplo, Viota no estuvo presente en la sonorización, y fue Güemes quien montó la película junto con… ¡Tamariz!). Porque, como señalaría Viota descriptivamente, “¿cómo se hace una película? Cada película se hace como se puede.”

Para tan señalada fecha se contó con la copia restaurada en 35mm, como hizo saber el responsable de los trabajos, Alfonso del Amo, ampliación de la de 16mm (de imagen; el audio se registró en 35mm, de cara a la exhibición en salas comerciales –aunque resultó útil para proyecciones alternativas en parroquias y otros recintos), formato en que se filmó por razones económicas, aunque los sistemas utilizados fueron profesionales. Si las dos copias que se conservaban no estaban –aunque sucias- en mal estado, la copia de audio sí se encontraba en proceso de degradación química (por lo que hubo que reproducirla por contacto, mientras que la imagen se reprodujo por ampliación).

Paulino Viota, que repitió en varias ocasiones la emoción que le producía el evento y la buena asistencia de público, había programado, en jornadas anteriores y dentro del ciclo Heterodocsias: Rewind, Invasión (Hugo Santiago, 1969) y Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles (Chantal Akerman, 1975). Una “temeridad”, decía, juntar Contactos con estas obras, una “suntuosa, hermosa”, la otra “no esteticista, pero genial, precisa, exacta”. Las diferencias con Contactos, serían, de hecho, enormes: quizá el único parecido con Invasión tenga que ver con “la lucha clandestina”; Jeanne Dielman, por su parte, hace también un uso de tiempos extensos, de “actitud rupturista” pero con “estructura clásica de planteamiento-nudo-desenlace” y con “un sentido del tiempo extraordinariamente preciso”. En Contactos, en cambio, habría lugar para el azar, “un azar fingido, en realidad”: el tema formal de Contactos, lo que se quería representar era “el desajuste, la inadecuación entre la forma y el contenido, como si la forma tuviera dificultades para adaptarse al contenido”, con el deseo de proponer un “antagonismo con la tradición cinematográfica del dominio de las abreviaturas”: en Contactos hay 33 secuencias en otros tantos planos (lo que relacionó con la teoría de las catástrofes de René Thom: “cada cambio de plano es una catástrofe [en la tradición cinematográfica tienden a ser invisibles]. Se pasa a otra cosa totalmente diferente con lo que no tiene relación”); los tiempos son imprecisables; se trata de escenas sin montaje interno. La intención era que el espectador no se pudiese situar, trabajar una idea de imprecisión entre la forma y el acto representado (justamente en oposición a Jeanne Dielman). Santos Zunzunegui destacó: “Contactos está hecha en planos-secuencia, pero lo interesante es que algunos duran unos pocos segundos”. Esos planos-secuencia se establecerían como unidades espacio-temporales, “duren lo que duren”. Entre ellas, para Zunzunegui habría dos secuencias emblema, una vinculada con la duración: ésa en la que se calcula lo que se tarda en rodear la manzana (“dos minutos cincuenta y cinco segundos”).

El film habría estado muy inspirado en otras artes, partiendo de una idea de “traducción” (Viota) y con el interés específico de sus creadores por las teorías de los escultores vascos Eduardo Chillida (también sus obras Rumor de límites o sus Papeles quemados) y Jorge Oteiza: si el vacío era en Oteiza un lugar de “acogimiento espiritual”, en Contactos sería todo lo contrario, “la dureza de la extensión del tiempo de la vida en los tiempos de Franco”. Quienes hacían un cine militante detestaron Contactos porque localizaban en ella problemas para su comprensión, narcisismo (según Zunzunegui, la película pondría en juego tres grandes temas: “el trabajo, el sexo y la política, a través de un intento de formalizar esos tres elementos, de tejerlos”. Y sobre política: en una proyección en Barakaldo les querían linchar por burgueses y reaccionarios, etc.… La segunda secuencia emblema de Zunzunegui sería esa otra en la que, como camarera, la protagonista corrige a su partenaire: “por la derecha no; siempre por la izquierda”).

La película se vio principalmente en cines no comerciales: cineclubes, colegios mayores, aulas magnas de universidades, parroquias, salas sindicales (estando el sindicato vertical penetrado de manera consciente por CC.OO.). Se trataba de “un público muy seleccionado, cinéfilo y antifranquista” (Viota). Si bien pelearon mucho durante algunos años por que la película se viese, con la muerte de Franco estos movimientos se transformaron y la película desapareció para no volver a proyectarse desde 1973 ó 1974. (Últimamente habría ido retornando, por el interés de algunas personas, entre ellos Jaime Pena).

Y es que Contactos habría sido una película “hecha contra todo”, incluso contra el público (“a mí Contactos siempre me ha horrorizado”, decía su propio director), intencionalidad que enfatizaría Zunzunegui: “No piensen que la película es así porque es pobre; es así porque se es absolutamente consciente de que se parte de lo que hay y de lo que se tiene. Todas las ideas estéticas de Contactos tienen que ver con las limitaciones de rodaje y de concepción. Se trata de integrar la realidad económica de la película en las opciones estéticas” (…) “la idea era provocar” (Viota no pensaba aún en pasar a profesional) y, con ello, “contar por contraste que el cine es un artefacto maravillosamente barnizado (…), enfrentarse a la crudeza de los tiempos muertos”. Y destacó su carácter figurativo y argumental, su faceta convencional para ese diálogo de enfrentamiento con el cine de todos los días. Oteiza no había sido siempre abstracto, y es precisamente en ese espacio intermedio entre el lado abstracto y el lado figurativo en el que querría instalarse la película (el realizador lo comparaba con el cubismo, “una manifestación suprema de la presencia de la forma [que] exige lo figurativo”, con esa tradición del arte moderno que podría conducir a lo abstracto).

Como señaló Viota, el estilo contemplativo, el trabajo sobre la duración de los filmes actuales, de Hou Hsiao-hsien a Ruhr de Benning (durante cuya proyección el público no abandonaría la sala), entonces sólo lo practicaba Akerman: el director se atrevería a decir que la película se habría adelantado 40 años a su tiempo, en cierto modo, su actitud era esa. Zunzunegui mostró una opinión contraria y señaló que “la película no se adelantó a su tiempo, sino que está extraordinariamente ligada a su tiempo”, también al momento concreto en otras artes y en su crítica.

En lo personal, a Paulino Viota Contactos le parecería ahora la más viva de sus tres películas. Sí era la de profesionalizarse su intención con Con uñas y dientes (1978) (en la que se centró en el aspecto técnico. Más tarde, en Cuerpo a cuerpo (1982), se centró en los actores. Ellos hicieron el trabajo de creación, sin guión, trabajando con improvisaciones durante meses, y fueron los actores los que, en el montaje, escogieron las tomas definitivas), pero no tuvo éxito y ahora cree que debió perseverar en su intento de ser cineasta (y perseverar también en la línea de Contactos, es decir, no buscar un cine más asequible): “Las circunstancias de la vida convierten los aciertos en errores y los errores en aciertos. Durante muchos años ha sido un error [Contactos]. Quizá lo que ahora es es un equívoco”, dijo en tono de broma.

Jorge Oter

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Un Comentario

  1. gertrud 16/02/2010 | Permalink

    Ja, hasta me he reído, además de informarme. Gracias

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