Temenos

De forma similar a lo que sucedió en el teatro de Bayreuth de Wagner, Markopoulos ubicó en una remota aldea en las montañas de la mitológica Arcadia, un espacio de archivo y proyección de su obra, un lugar apartado en el que se unen la imagen y el espacio de percepción, filosofía y poesía.


    Post2PDF

Film does not exist by what the filmmaker creates. Robert Beavers (1)

Hablar sobre Temenos implica necesariamente repasar la historia de una de las figuras fundamentales del New American Cinema de los años 50 y 60, así como una de las más fascinantes: Gregory J. Markopoulos. A pesar de la fructífera carrera de sus primeros años, durante el periodo que posiblemente fue el más fértil del cine underground americano, la insatisfacción de Markopoulos fue creciendo con el paso del tiempo. La baja consideración del cine experimental, tanto dentro del propio cine como dentro de las artes, y el empeoramiento de las condiciones de proyección, llevaron al cineasta a abandonar definitivamente su país nativo junto a su compañero Robert Beavers en 1967. Este autoexilio físico, que llevará a la pareja a vivir en constante movimiento por la geografía europea (fundamentalmente en Italia, Grecia y Suiza), conlleva en paralelo un autoexilio también artístico. Poco después de salir de Estados Unidos, el cineasta retiraría paulatinamente sus películas de la distribución. Markopoulos no busca controlar la distribución, sino evitarla completamente, llevar su compromiso artístico hasta sus últimas consecuencias: creación y no exhibición. Este compromiso implica incluso la desaparición del nombre de Markopoulos de la historia del cine: el capítulo dedicado al cineasta en el seminal Visionary Film de P. Adams Sitney fue eliminado en su segunda edición (1979) por expresa petición de aquel (2). Toda la producción desarrollada por Markopoulos desde su estancia en Europa permanece en su mayor parte sin exhibir.

El término témenos, del griego τέμενος, de la raíz τέμνω, ‘cortar’, describe un lugar apartado, reservado, destinado al culto; palabra que Markopoulos y Beavers usarían de diversas formas y reflejarían en sus escritos a lo largo de los años: el archivo Temenos, sito en Uster (Suiza), donde se guardan la mayoría de las copias, negativos y documentación de ambos cineastas; la asociación encargada de gestionarlo, el nombre del sello editorial bajo el que Markopoulos publica sus textos en los años 70, bien como el nombre del espacio de proyección para sus películas. Temenos es para ambos cineastas el ‘espacio sagrado’ donde residen sus obras, donde estas pueden ser protegidas y desarrolladas, donde podrán ser, al fin, adecuadamente exhibidas. “Aunque mis películas se proyecten de cuando en cuando, no las considero presentaciones adecuadas. No son sino mi sacrificio, necesario para continuar mi cine” (3).

El concepto del Temenos nace en la mente de Markopoulos en los años 70, pero el lugar específico de proyección surgirá varios años después, prácticamente del azar, en 1980: la cancelación de una proyección de The Illiac Passion (1964-7) en la Galería Nacional de Atenas, por parte de los organizadores, al observar el alto grado de desnudez presente en la película, empuja a Markopoulos y Beavers a buscar una localización alternativa para sus proyecciones. Aunque en un principio pensaron en la costera ciudad de Trípoli, finalmente se decidieron por un lugar cercano al pueblo de donde era originario el padre de Markopoulos, Lyssaraia. En esta remota aldea ubicada en las montañas de la mitológica Arcadia, entonces a siete horas en coche de Atenas, en un amplio claro a las afueras del pueblo, tendrá lugar la primera proyección en el Temenos. En lo que podemos denominar el primer ciclo, desde el año 1980 hasta 1987, de forma anual Markopoulos y Beavers proyectaron en ese mismo lugar la obra de ambos para un reducido público, compuesto en su mayoría por gente de la zona o procedente de la capital. Esta etapa fue interrumpida, puesto que los cineastas dedicaron sus esfuerzos al archivo y conservación de sus películas.

El paralelismo más cercano a las proyecciones de Temenos lo encontramos en el festival y teatro de Bayreuth, construido especialmente para representar las obras de Richard Wagner. De forma similar al compositor alemán, Markopoulos desea ubicar en su particular Arcadia un espacio de archivo y proyección de su obra, un lugar apartado en el que se unan la imagen y el espacio de percepción, filosofía y poesía. En Temenos se encuentra la concepción del arte como elemento sagrado, su consecuente ubicación en un templo y el seguimiento de una liturgia para acceder a él. Podemos imaginarnos, al igual que hiciera Wagner, que Markopoulos tuviera en mente el concepto del anfiteatro griego, al que “llegando en miles desde la asamblea, desde el ágora, de la tierra, del mar, de los campos, de partes lejanas (…) para ver la más fecunda de todas las tragedias, el Prometeo (4); ver en esta titánica obra maestra la imagen de sí mismos, leer el acertijo de sus propias acciones, fundir su propio ser y su propia comunión con las de su dios” (5). Temenos como heterotopia del arte. Si bien Bayreuth es un proyecto que Wagner vio llevado a su conclusión, los espacios previstos por Markopoulos para el Temenos arcadiano hasta el momento solo existen en forma de proyecto arquitectónico realizado por la artista griega Despina Zacharopoulou (6).

Decíamos que la idea de Temenos surge para Markopoulos en los años 70, en el momento en que inicia Eniaios (1948-90) (7), su obra definitiva. Eniaios, que significa ‘unidad’ pero también incorpora el concepto de ‘singularidad’, aparece como el summum de toda su obra: en los veintidós ciclos que la componen (denominados ‘órdenes’), de entre tres y cinco horas de duración cada uno, incorpora metraje de su obra anterior, de la multitud de pequeños filmes que realizó durante sus viajes por Europa. Pequeños cortes, en su mayoría de un fotograma de duración, intercalados entre cola blanca y negra. En Eniaios, Markopoulos lleva al máximo su principio de considerar el fotograma como la unidad esencial del cine. “Para el cineasta, abstenerse de ver sus rollos como imágenes en movimiento es imbuirlas con mayor y extraordinario Movimiento. Es quizás una falacia creer que el cine es movimiento constante” afirma (8). Eniaios, además, es la culminación de la dedicación de Markopulos a su arte: una obra que su autor nunca llegó a ver proyectada en vida, creada para ser exhibida exclusivamente en Temenos, y que acabó de montar apenas un año antes de su muerte. De ninguna de las 67 bobinas -casi 80 horas de metraje, en los más de cien filmes individuales que la componen- se sacó copia. Existía sólo la de trabajo y sólo comenzaron a ser impresas, tras un arduo proceso de restauración de los numerosos empalmes, a inicios de 2000. La mayoría de secuencias con imagen que la componen aparecen apenas durante un fotograma, destellos fugaces de lo visible entre la oscuridad y la pura luz reflejada en la pantalla. Eniaios, cuyo referente más cercano en la obra del cineasta sea quizás Gammelion (1968), es una forma de resistencia a la visión, de retención de la imagen. Esta retención parece relajarse a lo largo de los diversos órdenes, observándose una cierta progresión que sólo será posible corroborar dentro de unos años cuando puedan verse los siguientes ciclos. De mantenerse el ritmo actual, la tarea de restauración se completaría a finales de la próxima década.

Los tres órdenes que se proyectaron en Temenos en 2012, del VI al VIII, están formados en su mayor parte por secuencias y fotogramas de las obras Eros, O Basileus (1967), Himself as Herself (1967), The Illiac Passion (1964-7) y fundamentalmente Twice a Man (1963), que compone la mayor parte de metraje del orden VIII. A este metraje ya conocido se suman un número difícil de determinar de pequeños filmes que Markopoulos rodó en Europa y que apenas vieron la luz durante su vida: retratos de artistas como Alberto Cavalcanti, Georges Auric y, especialmente, del pintor griego Diamantis Diamantopoulos, cuyo retrato forma el núcleo alrededor del que gira el ciclo VII, además de grabaciones de los diversos lugares por los que el largo peregrinaje europeo llevó a los cineastas. Para montar Eniaios, Markopoulos utilizó en su mayor parte los originales de cámara, y ello se nota: en ningún lugar se han visto unas imágenes tan prístinas de Twice a man, tan llenas de color.

Retornando de Temenos, el viajero se da cuenta del concepto tan próximo al peregrinaje al lugar sagrado que representa. Llegar al pequeño pueblo de Loutra Iriaias en autobús desde Atenas, alojarse en una de sus diversas casas de huéspedes, disfrutar de un pequeño agasajo en la plaza de Lyssaraia servido por la propia gente del pueblo, sólo son los primeros pasos. Tras pasar el largo día en la terraza de un bar de pueblo charlando con gente de mil lugares, explorando la zona, visitando las ruinas cercanas… llega el momento en que, cuando el Sol llega a su tramo final, los viajeros conducen sus pasos hacia el sitio del Temenos. Ahora lejos de su ubicación inicial, en un gran claro entre montes a media hora a pie desde Lyssaraia, los peregrinos se asientan en los bancos o en los pufs dispuestos sobre el suelo, mirando hacia la blanca pantalla instalada sobre un marco de madera. Todos ellos son pasos necesarios para la experiencia, no sólo para la percepción, sino para la propia creación de la obra. “Una taza de café oriental sobre una mesa de mármol en un café griego. Es la obra. Saborear el café es tanto el acto de la obra como el contenido mismo” (9).

– – – –

(1) Citado en Markopoulos, Gregory J. “Formal account” en Chaos Phaos vol.III, p. 101. Ed. Temenos, Florencia, Marzo 1971.
(2) Este capítulo será recuperado posteriormente en la tercera edición de 2002, una década tras su muerte.
(3) Ibid., p. 103.
(4) Es significativo que The Illiac Passion, la reinterpretación de Markopoulos del mito de Prometeo, forme parte de todos los ciclos de Eniaios.
(5) Wagner, Richard. “Art and revolution” (1849), traducción de William Ashton Ellis.
(6) Ver Temenos 2012 Architectural Exhibition Photo Review y The Temenos 2012 Parallel architectural exhibition.
(7) La fecha inicial hace referencia al origen de los materiales, no al inicio en sí de la obra.
(8) Markopoulos, Gregory J. “The intuition space”, publicado en Millennium Film Journal n.32-33, Nueva York, otoño 1998.
(9) Markopoulos, Gregory J. Catálogo de Temenos 1980, Pnoie III, agosto 1980.

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO