Chi va piano: DocsBarcelona IV

La cuarta edición del festival no competitivo DocsBarcelona que se llevó a cabo el pasado mes de febrero, ha servido para que este evento siga fortaleciendo su apuesta (televisiva, de relación con el mercado y la industria), y afianzando sus contenidos en Barcelona, donde empieza ya a tener una importante repercusión. Como en los años anteriores, ha seguido creciendo. Poco a poco sigue adelante con paso firme. E indemne a la crisis.


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Catalunya.doc

A la presencia habitual de obras catalanas en el festival, se le añade una sección especial para ello, la llamada Catalan Day, programada por Daniel Jariod. Se proyectó El Perdón (Ventura Durall, 2008), Una cierta verdad (Abel García Roure, 2007) y el cortometraje Ventrada (Òscar Pérez, 2008), tres documentales de los que “hay que tener en cuenta” de los realizados en los últimos años en estos lares, todos ya con recorrido en salas de cine, festivales e incluso televisiones, comentados anteriormente en Blogs&Docs. En la sección Xtra, se pudieron ver más producciones catalanas, dos buenos cortometrajes: Immersió (Neus Ballús, 2009) y Con Sandra (Raúl Cuevas, 2009). Immersió presenta distintas historias subacuáticas que suceden en una piscina municipal: el primer baño, la piscina como terapia para desconectar del trabajo, como actividad social de la tercera edad… Todas estas microhistorias se cuentan siempre desde dentro del agua, con una cámara adaptada al medio líquido que busca encuadres singulares y quiere representar la experiencia sensitiva de éste. El proyecto es un experimento estético, como dijo la propia realizadora “dentro del agua se rompen todos los cánones clásicos”. En muchos planos la cabeza no está sumergida y la gente se mueve en todas direcciones. “Tienes que volver a inventar los planos clásicos del lenguaje cinematográfico”. Con Sandra es un relato intimista acerca de las relaciones familiares entre el director, su madre y su hermana Sandra, con Síndrome de Down. La fuerza narrativa viene dada por el diálogo que se genera entre las imágenes de su cotidianidad y la conversa en off, penetrante, directa y sincera, entre madre e hijo.

Joseph Morder

Otra propuesta interesante de esta especie de sección “bonus track” (Xtra), fue J’aimerais partager le printemps avec quelqu’un (Joseph Morder, 2007), quizá la película más radical que se vio en el festival. Se trata del primer largometraje grabado con la cámara de un teléfono móvil que se estrenó en salas de cine de Francia. Se produjo por encargo del Pocket Film Festival de París. La petición de este evento francés a Joseph Morder no fue casual, ya que este cineasta lleva desde los 18 años filmando, ya sea con sus diarios personales, ficciones o el placer de “filmar por que sí”. Filmar se ha convertido en su praxis vital, acumulando millones de fotogramas y píxels, muchos aún sin revelar y que, seguramente, nunca serán montados. La posibilidad de grabar con el móvil casi materializa el sueño de la camera-stylo de Alexander Astruc, la posibilidad de grabar al instante, la camera como una parte más de nosotros, que funciona de forma directa e inmediata. Es por esto que Morder juega mucho con el metalenguaje del propio medio, reflexiona sobre el “cine con móvil” mientras graba, juega con las imperfecciones visuales y sonoras del medio y propone nuevos referentes narrativos generados por el hecho de poder filmar sólo sacando el teléfono del bolsillo. La posibilidad de inmediatez del nuevo medio se cruza con el esquema narrativo del diario filmado, dando como resultado una “ego-movie” que juega con los límites entre la intimidad y el vouyerismo, entre el juego y el narcisismo de grabarse. El film es una especie de espera filmada donde el autor se pregunta sobre su propia existencia y sobre el nuevo medio. Y, todo esto, con el fondo de un encuentro y un romance de primavera que juega con la ambigüedad entre ficción y realidad.

Premios TV3

DocsBarcelona es un festival no competitivo, pero sirvió para dar visibilidad a las obras ganadoras del Premi TV3 2009. La premiada de ámbito catalán fue Calidoscopi. 41,2ºN-1,8ºE (Imma Serra, 2009), película que lamentablemente no nos dio tiempo de ver. La ganadora internacional, fue el largometraje The Coca Cola Case (Germán Gutiérrez, Carmen García, 2009) que sigue el proceso judicial para que se investiguen más de 300 asesinatos a sindicalistas que trabajaban en fábricas de la Coca Cola en Colombia. A la hora de recibir el premio, los directores denunciaron las coacciones que la multinacional está ejerciendo contra su distribución. La “película” no tiene una propuesta narrativa o creativa sino que es un reportaje televisivo simplemente con una puesta en escena más elegante y estética. En algunos puntos, la narración cae hacia el lado del panfleto y la manera de presentar el discurso se parece al “estilo” de Michael Moore (pero sin Michael Moore).

Apuntes sueltos sobre otras películas

De la sección Panorama, programada por Tue Steen Müller y que recogió algunas propuestas internacionales recientes, sobresalió Constantin and Elena (Andrei Dascalescu, 2008). Se trata de un documental observacional sobre la cotidianeidad de una pareja de ancianos en Rumanía. Es un retrato sobre la simplicidad y la ternura, de la vida y la muerte, “del tiempo que nos queda juntos”. Nace a partir de pequeños recortes y anécdotas de su día a día, sin ninguna trama ni intento de gran epopeya. Estos momentos son encuadrados con una cámara fija casi fotográfica; el resultado es una especie de álbum de fotos donde el tiempo fluye y se vuelve nostálgico.

Este año el festival, a parte de poner el acento en películas catalanas y también en temática latinoamericana, lo ha hecho sobre Italia, con el espacio Focus on. El objetivo es doble: fomentar las relaciones con el mercado audiovisual italiano y, a la vez, exhibir sus propuestas más recientes y prometedoras. Se proyectaron tres películas que encajaron a la perfección con la línea televisiva anteriormente mencionada. Housing (Federica di Giacomo, 2009) fue la mejor de ellas. Sorprendió a todo el mundo con un relato irónico en medio de un universo de precariedad y ansiedad. Trata de la vida de varios italianos que sobreviven en pisos de protección oficial en suburbios. Viven bajo la amenaza de que sus casas sean ocupadas por otra gente, tanto si se marchan unos días como si se van a comprar el pan. Responden a estas amenazas con distintas formas de resistencia pero, todas ellas, tocando los límites entre la locura y el surrealismo. El trabajo con las personas filmadas es excelente, por su elección y empatía, y el guión exquisito, fundiendo la comedia con el melodrama. Y es que, la ironía, el sarcasmo y el surrealismo se convierten en las mejores armas, para los personajes y para el documental, para subsistir en un universo claustrofóbico.

El estreno en Barcelona de El Último Aplauso (Germán Kral, 2008) sirvió para poner punto final al festival y terminarlo con buen sabor de boca. Fue, sin lugar a duda, la gran película del DocsBarcelona 2010, por su fuerza narrativa, por su propuesta cinematográfica y por permanecer inédita hasta ahora en España. Se trata de la historia de unos cantantes de tango que actuaban en un bar, El Chino, en Pompeya, un barrio de Buenos Aires estigmatizado por su peligrosidad. (En la presentación, pero, el director puntualizó: “no se trata de un barrio conflictivo, los barrios verdaderamente peligrosos están al norte de la ciudad… donde viven las clases altas”). El ánima de este bar era El Chino -su propietario-, un amante del tango y de la música y que había hecho del local su propio mundo. También era la casa de este grupo de cantantes para los cuales el tango era su vida. Cada noche las paredes viejas y ruinosas acogían al público y los artistas y el bar se transformaba en el mejor auditorio del mundo. En la primera parte, la cámara capta esta realidad de modo directo, apasionado. La imagen granulosa posee una estética que convierte los fotogramas en un archivo que, pronto, será nostálgico y, casi, melancólico. La muerte de El Chino es un golpe duro para todos los cantantes que, al perderse la esencia del bar, buscan suerte en otros sitios. Esta muerte también genera un punto de inflexión en la película, qué hacer: ¿contar el vacío o contar la leyenda? En la segunda parte del documental, este retoma los personajes y les da un empujón para que se reencuentren y hagan lo que han hecho toda la vida. A pesar de que este camino es, en buena parte, marcado y orquestado, el artilugio cinematográfico respeta los tiempos y los momentos que se generan a lo largo de él. El resultado final es brillante y emocionante, y al ritmo de Gardel, se convierte en un musical nacido de lo real.

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