Diario Argentino

Diario Argentino de Guadalupe Pérez García es, a pesar de haber tenido poca repercusión nacional e internacional hasta la fecha, uno de los trabajos más destacados de la última hornada de documentales producidos en el seno del Master en Documental de Creación de la Universidad Pompeu y Fabra de Barcelona.


    Post2PDF

Diario Argentino

Diario Argentino de Guadalupe Pérez García es, a pesar de haber tenido poca repercusión nacional e internacional hasta la fecha, uno de los trabajos más destacados de la última hornada de documentales producidos en el seno del Master en Documental de Creación de la Universidad Pompeu y Fabra de Barcelona. Aunque no estemos ante una obra de la magnitud de La leyenda del tiempo de Isaki Lacuesta, sí que supone una ruptura en la línea que hasta ahora había mantenido dicha universidad. Una corriente que podríamos denominar “gueriniana”, y que, gracias a su repercusión internacional y el buen recibimiento por parte de la crítica en nuestro país, se habría convertido en un, quizás involuntario, “sello de la casa”.

En paralelo transcurriría otra segunda línea, la abierta por otro de los maestros de dicha Universidad: Joaquim Jordà, de quien hasta ahora sólo Isaki Lacuesta ha tomado el testigo y por la que también se adentra la directora argentina Guadalupe Pérez con su Diario Argentino. Unas herencias que, si bien no se pueden medir exactamente en términos formales (más allá del collage) ni de igual modo entre sus dos “discípulos”, sí que pueden intuírse bajo ese otro aspecto tan poco tangible como es el “espíritu” con el que se concibe una obra. Y es que ambos reconocen que lo que más admiraban de Jordà era su sentido de la libertad a la hora de encarar un proyecto.

En el caso de Lupe esta libertad se trasluce en la heterogeneidad formal que adopta su película, donde conviven el archivo personal con el histórico, la puesta en escena con entrevistas-diálogos y la narración en primera persona. Aunque, en este Diario (como no podría ser de otra forma) también encontramos otros elementos recurrentes en la filmografía del director catalán, como la construcción de un discurso más especulativo que descriptivo o narrativo, la subjetividad y el doble papel de actor/motor y director del filme.

De Jordà, sin embargo, la separa su elaborada puesta en escena, poco abierta a la improvisación y propia de la planificación del cine de ficción clásico. Una opción estética que en el caso del documental hay quien prefiere llamar “puesta en situación” y que aquí, si bien acaba resultado convincente, impide que su directora explore otros recursos “informales” propios del cine en primera persona. Así estamos ante un singular diario que, como señala la propia Guadalupe, está más inspirado en los trabajos del italiano Nani Moretti.

Diario Argentino parte de una anécdota personal que pronto se convierte en la excusa narrativa y metáfora con la que Guadalupe realiza su particular radiografía de la reciente historia de su país.

Desde pequeña, la directora padece una pequeña disfunción: es incapaz de distinguir entre derecha e izquierda, así que antes de tomar cualquier dirección siempre tiene que pararse a pensar con qué mano escribe. Como buena argentina empapada del psicoanálisis, regresa a su país para averiguar el origen de este trauma aparentemente nimio y cuya raíz probablemente esté en la infancia. Allí se reencuentra con sus seres queridos (su madre, su padrastro y algunos amigos), a quienes convertirá en compañeros de un viaje, metafórico y físico, por Argentina, su propio pasado y las últimas décadas de la historia política de su país.

Así Diario Argentino se articula como un tapiz, cuyo hilo conductor es la narración en primera persona, en el que se alternan las puntadas biográficas con las históricas, desde su tercer aniversario en 1973 cuando Perón volvió del exilio hasta su partida a Barcelona con motivo del corralito. Del mismo modo, las imágenes de archivo (que en ocasiones no concuerdan con el recuerdo invertido de la propia Guadalupe o con su deseo de que las cosas hubieran sido de otra forma), se alternan con imágenes familiares, en un interesante ejercicio de interrogación histórica, del que sin embargo, sólo puede sacar en claro la repetición del error personal y colectivo.

Unos errores personales que Guadalupe pone en escena apuntándose a una escuela de buceo, a pesar de que de pequeña tal actividad le causara una hemorragia en los oídos; y en los que trata de profundizar a nivel colectivo, aun a sabiendas de que puede ser doloroso o poco fructífero.

Porque, como insistentemente constata la directora en el filme, estos años convulsos parecen fruto de una dislexia similar a la que ella padece: cada esperanza depositada por el pueblo argentino en una aparente izquierda ha supuesto un duro revés por parte de la derecha. Ahí están los movimientos revolucionarios peronistas respondidos con el Golpe de Estado de Videla o el doble triunfo electoral del aciago Menem, incluso una cruel dictadura que no cayó por una revolución, sino por la derrota en la Guerra de las Malvinas. Episodios que permanecen en la memoria colectiva como una mancha moral y que, como bien anuncia la madre de Lupe en una de las primeras secuencias del filme, constituyen “una época muy triste que tratamos de no recordar”.

Como en otros filmes argentinos carácter performativo o explícitamente subjetivo, aunque más complejos en su planteamiento textual (Los Rubios de Albertina Carri o La TV y yo de Andrés di Tella), lo que explora Guadalupe Pérez en su Diario y lo que acaba convirtiéndose en tema de la película es la lábil memoria argentina. A pesar de que su rígido guión (de cierre circular y demasiado pendiente de los detalles y la causalidad) resten frescura a su planteamiento especulativo, su gran acierto consiste en no cargar a sus espaldas con el peso de la Historia de su país, sino en limitarse a abordarla tangencialmente. Un filme que quizás muchos consideren ligero, pero que si de un texto escrito se tratara, probablemente ocuparía la contraportada de un periódico.

FICHA TECNICA
Guión y dirección: Guadalupe Pérez García
Fotografía: Carlos Essman
Montaje: Domi Parra
Música: Germán Cancián
Producción delegada UPF: Jordi Balló
Producción: Marta Esteban, Hernán Musaluppi, Santiago Bonta
Productora: Impossible Films, Rizoma y Master en Documental de Creación de la UPF
País y año de producción: España-Argentina, 2006

2 Comentarios

  1. M Madar 05/11/2007 | Permalink

    me gustó mucho esta película. pero no tanto por el tema de contenido del país, q a veces se me presenta un poco confuso – conozco la historia de argentina, pero no en profundidad – pero no me importa, lo contrario. me gusta que me cuenta las cosas así, a trazos, si quiero aprenderme la historia de argentina ya me compraré un par de libros gordos y me los tragaré como buena polilla de biblioteca de cabo a rabo. pero no. lupe hace cine, no informativos, y eso me gusta. y su apuesta personal, aunque a veces imperfecta, de crear un personaje ella misma, es un recurso-riesgo que toma y que hay que valorar. y a mí su humor me hace gracia, lo encuentro inteligente, juega a varias bandas con el espectador que está dispuesto a jugarlas.

  2. s.c 11/11/2007 | Permalink

    … no hace informativos pero tampoco sé si hace documentales… la puesta en escena me parece una opción legítima en el documental, pero llama la atención la ausencia de vida en este film… trenes, calles, restaurantes, clases… todos vacíos!!!! diálogos no escritos pero tan férreos que se pierde la espontaneidad de la palabra!!! Demasiados corsés en esta película… y una opción política que esquiva la propia responsabilidad, es decir el hacerse cargo de una situación heredada que, indefectiblemente, todas las generaciones tienen que afrontar… Entre el dictador y yo, ¿qué queda? ¿nada?

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO