Cine artístico

La cuidada edición de Cine artístico y el enorme valor otorgado a las fotografías que ilustran los filmes acerca a este volumen escrito por Paul Young más al género de los “coffee table books” que al del análisis fílmico al uso. Aun con todo, se convierte en un volumen nada desdeñable, tanto para los iniciados como para los conocedores de las diversas vertientes del cine como arte que aquí se analizan.


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Cine artístico de Paul Young Título: Cine artístico
Edición a cargo de: Paul Young (autor) y Paul Duncan (editor)
Editorial:Taschen, Köln
Año de publicación:2009
ISBN: 978-3-8228-3592-0
Páginas: 192

El catálogo de la editorial alemana Taschen dedicado al séptimo arte es relativamente pequeño y está cubierto en su inmensa mayoría por las habituales monografías de actores y directores. Por ello, el anuncio de un libro titulado Cine artístico (Art cinema, en su edición original) levantaba muchas incógnitas, más cuando el catálogo de estudios similares de la editorial lo formaban hasta el momento  los libros Cine de terror y Cine japonés. Su autor, Paul Young, es un periodista y director afincado en Los Ángeles, así como comisario de arte de, entre otras, la sección CinemaLoop de ARCO 2010 y de la próxima exposición del centro Arts Santa Mònica Visión remota. Loop Barcelona (2003-2009).

Cine artístico se promociona como un “compendio del desarrollo y la historia del cine como arte”. Como tal, su ámbito excede el habitual tratamiento del cine como práctica, para englobar bajo este término el cine experimental, el videoarte, el cine expandido, la videoinstalación y el cine de autor. En este enfoque, ‘cine artístico’ se asemeja en el alcance al ámbito que ocupa el término anglosajón ‘Artists’ film and video’. Sin embargo, su tratamiento y diseño lo acerca más al género de los coffee table books que al del ensayo o estudio cinematográfico.

Young realiza el recorrido a través de diez capítulos, cada uno de los cuales recoge un subgénero o grupo de ellos: cine surrealista; postsurrealismo y épica; cine abstracto y lírico; sinfonía urbana, cine de ensayo y cine paisajista; temps mort, cuadros vivos y duración; cine estructuralista y conceptual; cine expandido y cine de instalación; cine de collage y metraje encontrado; autorretratos y autobiografías; y Dadaísmo, parodia, camp y remakes. Algunas agrupaciones resultan cuanto menos, curiosas. Estas taxonomías nos ofrecen una visión transversal del cine, sin obtener una clasificación estricta; antes bien, resultates de una visión desde múltiples ángulos (formal, técnico o temático), a modo de prisma, pero en la que los posicionamientos de artistas y obras en una u otra dan pie como mínimo al debate. Cada capítulo se estructura de forma cronológica, siguiendo un patrón similar: una  introducción a los inicios y conceptos del subgénero, pequeñas semblanzas de las principales figuras de éste, para finalizar centrándose en uno o varios artistas actuales. El ámbito que abarca Cine artístico es amplio, exhaustivo en la enumeración de los distintos modos de este cine, pero a la vez resulta muy superficial para quien busque un análisis en profundidad de la materia.

En la selección de los artistas escogidos, Cine artístico se presenta más como una lista de las preferencias personales de su autor que como una lista canónica al uso. Young dedica párrafos completos a la obra de artistas relativamente desconocidos o muy recientes, a la vez que menciona de pasada a artistas establecidos y de obra reconocida. Así, por ejemplo, en el capítulo dedicado al Cine de collage y metraje encontrado, dedica en su sección final varios párrafos a describir a la videoinstalación Video quartet (2002) de Christian Marclay, mientras que los austríacos Peter Tscherkassky o Gustav Deutsch son simplemente nombrados y los alemanes Müller y Girardet ni aparecen (Müller sí es mencionado, sin embargo, con su película Vacancy (1998) dentro del capítulo dedicado a la Sinfonía urbana, cine de ensayo y cine paisajista). En cambio, es un placer descubrir que se habla de una obra tan inmerecidamente desconocida como La verifica incerta (1964) de los italianos Alberto Grifi y Gianfranco Baruchello.

Cine artístico es un libro pensado para ser disfrutado visualmente: las imágenes, escenas, fotografías son numerosas y llamativas. El trabajo en la selección y búsqueda de éstas se nota inmenso y es especialmente de agradecer que pocas veces se recurre a escenas conocidas: en su mayoría, las imágenes que ilustran Cine artístico parecen haber sido escogidas ex profeso para esta edición. La maquetación prima la presencia de las imágenes sobre el texto, hasta tal punto que dificulta una lectura fluida de éste. Una y otra vez la lectura se ve interrumpida por dobles páginas de fotografías a las que el lector tiene que hacer caso omiso a riesgo de perder el hilo del discurso.

A pesar de sus pegas, Cine artístico resulta un libro recomendable: en el apartado teórico resulta un buen punto de entrada para el no iniciado en este tipo de cine; al ‘veterano’, le proporcionará información sobre cineastas y artistas que usan el medio que no son tratados de forma habitual en libros especializados, y cuanto menos, le conducirá a la reflexión o al debate. Su mayor valor, sin embargo, y el que conducirá a muchos a releerlo y ojearlo repetidas veces, está en su parte visual.

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