Agujas en el pajar. Árboles del colectivo Los Hijos. VidaExtra de Ramiro Ledo

Ante el auge de películas en España que se acercan tímidamente al amplio mundo situado fuera del circuito comercial, quizás sólo porque las circunstancias económicas les empujan a ello, y la confusión que encontramos en la clasificación de las mismas, destacamos dos largometrajes documentales nuevos que nos parecen sobresalientes, con un verdadero espíritu independiente, libre y transgresor. Son Árboles del colectivo Los Hijos y VidaExtra de Ramiro Ledo, ambas relacionadas con la situación político-social de nuestro país.


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VidaExtra. Ramiro Ledo

Ramiro Ledo plantea en VidaExtra (96’) también un ensayo político y de nuevo abierto, como la película citada en los párrafos anteriores. El realizador, fundador del Cineclube de Compostela y escritor cinematográfico, quien entre otras publicaciones fue colaborador de esta revista en sus años iniciales, en su segundo largometraje renunciará prácticamente a la imagen para dar paso a la palabra. Ante protestas como el 15M y muchas otras que en estos últimos tiempos se han dado en España, Ledo propone dos tipos de reflexión. Una verbal, la película será en gran parte la asamblea de una asamblea. La otra visual. Las manifestaciones, sentadas, protestas, están sobresaturadas de imágenes, rodeadas de cámaras, móviles, periodistas, policías, curiosos, todos registrando los acontecimientos impulsivamente. Ante tal overbooking Ledo renuncia a filmar o remontar. VidaExtra tiene pocas imágenes, y muchas de ellas difusas y a oscuras. Las suficientes como para crear un clima calmo, distante, que propicie el debate, alejándose de la ruidosa inmediatez irreflexiva del acontecimiento.

En la parte inicial del film el realizador nos sitúa, en silencio, geográfica e históricamente. Barcelona. Plaça Catalunya, el centro neurálgico de la ciudad hoy en día vendido al turismo. La plaça de El Corte Inglés, del FNAC, de las sedes bancarias, de las celebraciones del Barça. Ledo, a través de la oscuridad, y de otros elementos como un texto de Peter Weiss, nos resitúa en el tiempo. En otra Plaça Catalunya, la del 36, hoy en día borrada por la “marca Barcelona”. La plaça tomada con pistolas por la libertad, defendida a muerte por los obreros anarquistas, emblema de la resistencia antifascista. Una vez ubicados, volvemos al presente. Nos encontramos dentro de un banco ocupado el día antes de la huelga general del 29 de septiembre del 2010. Escuchamos las palabras de la “asamblea bancaria” que resuenan en la oscuridad de la plaza, retumban en ellas otras palabras de otras discusiones políticas del pasado.

Esta introducción dará paso al debate, a otra asamblea, casera, entre compañeros. En esta ocasión, Ledo atrinchera el trípode en el comedor y no moverá el plano durante cerca de una hora. El principal motivo de la realización de VidaExtra es esta reunión, donde cinco personas, con una de ellas de espaldas en el centro del cuadro y las otras en sombras, debatirán con calma pero intensidad, lo sucedido en ese día, los siguientes, reflexionarán sobre sus percepciones vitales y su precariedad como jóvenes trabajadores en esta ciudad. Foráneos que se la han hecho suya, como muchos de los que la defendieron en los años treinta. Hablan de Barcelona como si fuese un ente vivo, les sorprende su identidad y reacciones, la aprenden y la aprehenden. En esta charla van surgiendo diversidad de temas relacionados con los ciudadanos de este país, su vínculo con la situación económica y política actual. Las contradicciones, incomprensiones, sueños rotos que les ha generado participar en esta huelga y otras protestas, sobre la compleja relación entre la clase trabajadora, o sea, ellos mismos, y la sociedad de consumo. Sobre la precariedad e inexistencia del trabajo, sobre el negro presente y futuro. Outsiders en el centro de la ciudad debatiendo qué hago yo aquí y ahora. ¿Qué debo hacer? Generaciones ya no tan jóvenes intentando pensar y dilucidar qué estamos haciendo en este país.

VidaExtra es un debate abierto, hilos argumentales que siguen vivos una vez llegados al final del metraje. Para crear este ambiente, se desprende de todos los elementos entorpecedores, las imágenes – emoción, o las imágenes – ilustración del suceso, quedan descartadas para poder plantear un debate hondo. Sólo algunas imágenes caóticas del día de la huelga interrumpirán muy brevemente la charla, como fugaces estallidos en la memoria. En la oscuridad de la “asamblea comedor”, pero, nos damos cuenta poco a poco de algun cambio, leves pero muy significativas variaciones, como la dirección de las imágenes que van y vienen con el deambular de las palabras, o como al final de la cavilación colectiva, cuando ya anochece, se ilumina la sala y aparece el Sol.

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