The Anchorage

Los directores proponen al espectador un ejercicio de contemplación activa muy específico y estimulante: crean un filme que, por sus propias características, nos permite desarrollar una serie de hipótesis pero, a su vez, éstas son sometidas a un constante trabajo de reconstrucción provocado por la densidad de las imágenes.


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The Anchorage de C.W Winter y Anders Edström

ULLA Y LOS DÍAS

I. Amanece. Una mujer camina por el bosque. No podemos ver su rostro, apenas divisamos sus rasgos o su figura porque todavía está muy oscuro y la cámara se emplaza a una distancia considerable. Pensamos: esta mujer podría ser cualquier mujer. Una heroína lyncheana, por ejemplo: una mujer que huye, alguien que está en apuros. Primera sorpresa: la cámara es obstinada y obliga al espectador a seguir todo el recorrido de la protagonista. Entendemos entonces que esta mujer no huye, ni tiene miedo; a lo sumo, algo de frío. Lleva puestas unas zapatillas deportivas y una bata rosa. Su paso es firme, su trayecto meticuloso, conoce bien el terreno que pisa.

Desde esta perspectiva podríamos decir que The Anchorage (Anders Edström, C. W. Winter, 2009) es, ante todo, una película de observación repleta de hermosos regalos que surgen de la tensión que emana entre la distancia elegida para encuadrar al personaje y la duración de sus acciones. O dicho de otro modo: los directores (1) proponen al espectador un ejercicio de contemplación activa muy específico y estimulante: crean un filme que, por sus propias características, nos permite desarrollar una serie de hipótesis pero, a su vez, éstas son sometidas a un constante trabajo de reconstrucción provocado por la densidad de las imágenes.

II. De pronto la claridad comienza a filtrarse entre los árboles. Un mar que suponemos helado invade la pantalla. La protagonista ha llegado a una costa escarpada. Se desviste, desciende trabajosamente por las rocas, se introduce en el agua, da unas brazadas y vuelve a salir; se seca y se viste de nuevo. Segunda sorpresa: la concreción de un cuerpo. Digamos que es poco habitual que dos directores jóvenes escojan como protagonista a una mujer de mediana edad que vive en la soledad de su isla sueca. Pero todavía resulta más insólito que elijan precisamente este plano (la mujer desnudándose frente al mar, de espaldas al espectador) como primer quiebre del filme, como primer corte revelador: los misterios de la identidad encerrados en los pliegues y las formas de un cuerpo y ese cuerpo moldeado por el lugar que ocupa ante la vasta naturaleza.

Durante los tres días en que transcurre el filme se irán desgranando los rituales cotidianos de la protagonista: los baños matutinos, la realización de una serie de tareas necesarias para la supervivencia (la pesca, la compra o la tala de leña), las visitas al pueblo… Bajo un presente que transcurre en una soledad voluntaria, edificada sobre la búsqueda de un equilibrio con aquello que la rodea, palpita un pasado que intuimos solo a partir de las breves notas del diario de Ulla. Y, poco a poco, asistimos al descubrimiento de un personaje.

III. Si tuviésemos que definir brevemente The Anchorage podríamos decir que se trata de una ficción minimalista que dialoga fértilmente con el cine documental tanto por su pulso observacional como por el hecho de tratarse de una película que nace del deseo de filmar la relación de una mujer con su entorno, la interacción entre un cuerpo real (el de Ulla Edström, madre de uno de los directores y protagonista del filme) y su hábitat natural. Durante la última edición del Festival Punto de Vista, en el coloquio que tuvo lugar tras la proyección de The Anchorage, Winter explicó que la idea para este proyecto surgió tras pasar un tiempo con su colaborador Anders y con su madre Ulla en la isla del archipiélago sueco donde ella vive. Una noche la mujer les contó que un cazador merodeaba por los alrededores y eso la hacía sentir incómoda. En esta sencilla pero poderosa anécdota Winter divisó una pequeña línea argumental a partir de la cual encauzó el guión de este filme que intentó construir como el esbozo de “una pequeña tragedia”.

Quizás el hecho de haber visto The Anchorage en el marco de la última edición de Punto de Vista me influye a la hora de situar la propuesta de estos realizadores en un territorio intermedio entre el cine hipnótico de James Benning (amigo y mentor de Winter quien fue alumno suyo en el California Institute of Arts) y  la obra magna de Chantal Akerman: Jeanne Dielman, 23 Quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975) (2). Por un lado The Anchorage, con sus juegos de luces y colores o con la atención prestada al sonido y al movimiento, es una clara deudora de las enseñanzas de Benning (“ver y escuchar”, máxima con la que el realizador afronta la filmación paisajística y nombre de la asignatura que imparte en el CalArts, lección de la que Edström y Winter se apropian y a la que hacen honor en su película). Pero The Anchorage también comparte con el filme de Akerman el tesón con el que es retratado el cuerpo femenino a partir de sus actividades rutinarias, la repetición milimétrica de los encuadres, el denso tempo dramático de las escenas y el quiebre final donde toda esta acumulación imprime su rúbrica en un estallido.

IV. Desde una economía de mínimos, acorde y consecuente con el estilo de vida de Ulla, los directores de The Anchorage también construyen su película sobre la idea de la sostenibilidad, buscando un equilibrio entre la observación de una realidad y la construcción de una ficción. Cuando llega el cuarto día basta un mínimo detalle –una pieza del vestuario- para sugerir las consecuencias de la tragedia. Un pequeño cambio en lo visible que, sin embargo, es el reflejo de una transformación que afecta enormemente a las relaciones entre el personaje y el entorno que se han estado poniendo en escena durante el resto de la película.


(1) Edtröm y Winter iniciaron su colaboración en 2001. The Anchorage es su primer largometraje (Winter escribió el guión, Edström se ocupó del trabajo de cámara y conjuntamente dirigieron y montaron la película).
(2) Ambos directores tuvieron una importante presencia en esta edición. De la realizadora belga se proyectó la obra citada y en La Región Central se exhibió Ruhr (2009), la última película de James Benning (a quien el festival ya había dedicado una exhaustiva retrospectiva el año anterior).

Tras su estreno en nuestro país en la última edición del Festival Punto de Vista, The Anchorage se ha podido ver en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en su ciclo Xcèntric.

FICHA TÉCNICA
Dirección: C.W. Winter, Anders Edström
Producción: C.W. Winter, Anders Edström
Guión: C.W. Winter
Dirección de fotografía: Anders Edström
Intérpretes: Ulla Edström, Marcus Harrling, Bengt Ohlsson
País y año de producción: EE.UU., Suecia, 2009

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