Anclados

Anclados es un largometraje documental que a través de unas pocas personas nos transmite la desazón de la desaparición del bloque comunista entero hacia la nada. Nos cuenta una historia de cierto interés humano pero sin maestría en su narración ni imágenes.


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Anclados es un largometraje documental que a través de unas pocas personas nos transmite la desazón de la desaparición del bloque comunista entero hacia la nada. El cambio abrupto de los países de Europa del Este bajo régimen socialista hacia el capitalismo no trajo una victoria positiva de este sistema, ni mejoras a la práctica en gran parte de su población, sino todo lo contrario. Más allá de enriquecerse unos pocos, en general las clases medias y bajas se empobrecieron y se perdió el rumbo de muchas conquistas sociales, hechos que la población vive hoy en día con nostalgia, enfado o resignación. Este vacío, este fracaso, es el que nos cuenta Carlota Nelson a través de los cinco personajes filmados.

El caso concreto: la venta “como chatarra” de centenares de barcos de la antigua Unión Soviética que estaban navegando por todo el globo. De la noche al día, los barcos fueron vendidos por sus propietarios, abandonados a su suerte allí donde se encontrasen, y sus tripulaciones olvidadas, ninguneadas,  sin cobrar lo pendiente, como si de despojos se tratasen. Privatización salvaje. En 2003 (fecha donde empieza un rodaje inicial interrumpido) varios barcos con tripulación de distintas repúblicas de la URSS se quedaron desamparados en el muelle de Las Palmas. Años después (2006, reinicio del rodaje) la situación sigue igual: los barcos van envejeciendo, anclados en el puerto, y su tripulación empieza a buscarse la vida: papeles, trabajos pequeños, ideas para volver, etc.

La película se centra en seguir a cinco de estas personas puteadas por la vida de manera injusta. Un simpático cocinero nostálgico de la era comunista y de su música; una mujer cocinera también con su madre e hijas en Ucrania; el vigilante que sueña con viajar por Europa y filmar un documental casero; y dos marineros, el más joven de los cuales será la única persona que se amoldará con éxito a la nueva e indeseada situación. La cámara seguirá el periplo de todos ellos durante un largo tiempo, hasta que algunas de las incertidumbres iniciales se resuelvan: consiguen volver uno de los barcos a flote pero por breve tiempo y algunos pueden regresar finalmente tras tres años más de espera.

Aparte de la denuncia puntual de estos casos y de la idea de trasfondo de la desazón, la película no transmite gran cosa más. La estructura se deshace a los quince minutos, una vez todos los personajes están presentados. El interés por los hechos no se recupera hasta los intentos de zarpar con un viejo barco, largo tiempo donde el metraje se hace cansino, se da vueltas a lo mismo una y otra vez, sobran muchos minutos. Está grabado de una manera improvisada sin una idea cinematográfica previa, lo que obliga a un montaje con muchos planos y saltos, desubicaciones de espacio y quizá imágenes gratuitas. Es una propuesta visual liviana. Discrepo totalmente, pero, de la apuesta de postproducción, un etalonaje que he visto últimamente en otros documentales y que no tiene ningún sentido sino está hecho con la voluntad de dirigir la película hacia alguna parte. Filmado en digital, el etalonaje sube desproporcionadamente el color y sobretodo el contraste de todos los planos. Le da una tonalidad lúgubre e irreal que la realización a mi entender no pretende,  ya que más bien tiene un tono denuncia, de relato de unos testimonios, de un interés por unos hechos reales. Los cielos azules se ven blancos, los marineros de piel morena parecen negros, los planos que eran un poco a contraluz quedan totalmente opacos, invisionables. ¿Porqué no dejar la imagen original, bruta del digital? O retocarla un poco, pero no alterar su naturaleza de esta manera, intentado imitar de forma inútil las características de la película en 35mm. Mi voto por Wang Bing en Tie Xi Qu, con una mala cámara, con desenfoques y suciedad, transmite mucho más una sensación verídica de lo filmado.

La narración avanza a través de sus voces que de manera casi ininterrumpida van contando sus vivencias: la añoranza, las experiencias en España, los recuerdos, sus sentimientos. La palabra pesa mucho más que la imagen, ya que toda la narración está vehiculada con la fusión de las frases de los cinco protagonistas. No vemos sus vivencias y sentimientos, ni las deducimos a través de imágenes que nos las sugieran: las oímos, nos las explican. El trabajo a nivel de cámara es funcional.

Volviendo a la estructrura de la película, el interés va en auge hacia el final, cuando tras otro paso largo del tiempo el espectador ve como algunos de los protagonistas han cambiado sus vidas, también como se ha alterado su aspecto físico. Sus reflexiones finales (enfado con el sistema político actual, “antes estábamos mejor”) sirven para reafirmar la idea principal, testimonio de un largo hundimiento y de sus víctimas.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Carlota Nelson
Guión: Carlota Nelson
Dirección de fotografía: Pablo Pro
Sonido directo: Guillermo “Willy” Solana, Agustín Peinado
Montaje: Iván Aledo
Música: Coti K.
Productor: José María Morales
Coproductor: Óscar Portillo
Producción ejecutiva: José María Morales, Miguel Morales
Producción: Wanda Vision
Coproducido con: Explora Films
País y año de producción: España, 2010

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