Una ventana al mundo. Festival Internacional de Documental de Tesalónica

Con un recorte presupuestario gubernamental al festival con el pretexto de la crisis y con algún boicot al respecto por parte de los realizadores, se celebró el pasado mes de marzo el festival de documental de Tesalónica, que cuenta con Dimitri Eipides como director artístico.


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Una ventana a través de la cual ver el mundo. Esa es la concepción del cine documental de Dimitri Eipides, director artístico del Imágenes del siglo XXI (Festival Internacional de Documental de Tesalónica), que lleva 12 años liderando el evento desde su creación en 1999 a la sombra del principal festival, (TIFF), que se celebra en noviembre y lleva cincuenta ediciones (1). Como cada año, la programación sigue una serie de secciones fijas comisariadas por el propio Eipides, que marcan su fuerte carácter temático, abordando los problemas socio-políticos a los que se enfrenta la sociedad actual. Se trata de un evento de vocación internacional, que paralelamente ofrece un espacio protegido para el documental griego a través de secciones especiales, premios específicos y un catálogo propio.

Este año el evento (celebrado del 12 a 21 de Marzo de 2010) se ha visto debilitado por dos flancos: el primero se refiere a la ausencia de algunas películas por la decisión de la asociación de cineastas griegos de boicotear todos los eventos financiados por el Estado, y por otro, por la reducción de financiación del festival por parte del propio Estado Griego que, como tantos otros, ha aprovechado la excusa de la crisis económica para ajustar presupuestos públicos en el campo de la cultura.

Ganchos para el gran público

Con una programación volcada en un público no especializado, el festival fue inaugurado con la delirante The Invention of Dr. Nakamats (Opfindelse af Dr.Nakamats, Kaspar Astrup Schröder, 2009), película de acabado impecable que retrata (con una sorna más que evidente) la personalidad del surrealista inventor japonés que no solo es padre del disco “flopy”, sino que también recibió el Premio Novel de Nutrición en 2005 por fotografiar todo lo que comía y a continuación hacerse análisis de sangre cada día durante más de 35 años; y no sólo eso, también declara que sus mejores ideas surgen con la falta de oxígeno en su cerebro al sumergirse en la piscina el máximo tiempo posible sin respirar. Todo un showman, que el festival aprovechó como figura mediática (organizando una ceremonia de “reconocimiento a su aportación científica y social” que no dejaba de tener cierta ironía tras el visionado del filme). En el panorama internacional, destacó un filme que combinaba una gran frescura estética con la crítica política: la genial Videocracy (2009) de Erik Gandini (co-autor con Tarik Saleh de Sacrificio. Who betrayed Che Guevara?, 2001).

El filme ahonda en los mecanismos de clientelismo del imperio mediático de Berlusconi y la influencia en los prototipos sexistas en la sociedad italiana. Es precisamente este filme el que ha sido elegido por la televisión pública sueca SVT para inaugurar su recién estrenado espacio para el documental “Dox”, lo que prueba la posibilidad de ampliar los horizontes de la distribución de largometrajes documentales con vocación cinematográfica más allá del circuito de festivales. Otro filme de gran potencial comercial fue Unmistaken Child (Nati Baratz, 2008); un retrato desde dentro de la jerarquía religiosa budista de los mecanismos de reconocimiento de la reencarnación de un maestro lama en un niño de un pueblo perdido en las montañas del Tibet. “No parecía un documental, parecía una película”; los comentarios esporádicos de algún espectador dejaban claro que para el gran público (y más aún en el Estado Griego) el género aún carga con el peso de la televisión, pero en algunos casos se reencuentra con la audiencia a través de la gran pantalla. Una película de gran belleza y sensibilidad, que es también una herramienta publicitaria filtrada por la censura de la institución budista para un movimiento religioso de vocación global.

Una mirada al documental en Grecia

El boicot al festival por parte de la asociación de directores griegos FoG (Filmmakers of Greece) nace del bloqueo en la elaboración de la nueva ley de cine, que lleva años en proceso de negociación. En el caso del festival de ficción de Noviembre la convocatoria consiguió una amplia adhesión (95% de las películas producidas no fueron enviadas al festival). Sin embargo, en el caso del Festival de documental, solo 19 películas se han abstenido de ser enviadas y en total 40 han sido seleccionadas (además de las retrospectivas). Los filmes que han boicoteado el festival fueron presentados en un ciclo especial de la Filmoteca Griega del 15 al 21 de Abril, entre los que se emitió Wrathful December (Οργισμένος Δεκέμβρης, Tzelepi Chrysa y Kersanidis Akis, 2009) sobre la revuelta popular surgida en Diciembre de 2008 tras el asesinato del adolescente Alexandros Grigoropulos por el disparo de un policía.

El hecho de que el documental griego tenga un espacio propio dentro del festival es fundamental para la supervivencia de la producción local por dos motivos fundamentales: el primero es que el festival es prácticamente el único lugar de  encuentro entre estos filmes y la audiencia (especialmente la formada por representantes del mercado internacional); y el segundo es que (a pesar de las notables mejoras en los últimos años) sus estándares estéticos, tecnológicos y narrativos son algo inferiores a los filmes de la muestra internacional como para competir en igualdad de condiciones.

Los filmes griegos se repartieron entre las proyecciones de las secciones oficiales, el Panorama Griego, y la retrospectiva Historias del Egeo. Destacaron Naked cinema (Το σινεμά γυμνό, Vassos Georgas, 2010) un excelente trabajo de recuperación del archivo fílmico que rescata la historia de una parte olvidada del cine griego, las películas eróticas de los años 70, y Colossi of love (Nikkos Mistriotis, 2010) una desternillante mirada a las formas de ligar de los griegos con las turistas del norte de Europa en los años 70 y 80, que incluye una muestra “en vivo” de las surrealistas técnicas recuperadas del archivo televisivo. La audiencia local se moría de la risa.

Presentando estrategias narrativas alternativas al reportaje (muy presente en la retórica del documental griego) pudimos ver The game must go on (Τα παιδιά δεν παίζει, Argyris Tsepelikas y Angeli Andrikopoulou, 2009) un interesante acercamiento al mundo infantil a través de la lucha de unos niños por conseguir un parque en la hostil ciudad de Patras, o Zorro the Cat (Zorro ο γάτος, Selana Vronti, 2010) una reinvención del documental sobre el mundo animal en el contexto urbano con una estética amateur que funcionaba bastante bien (aunque eso sí, con un tono general bastante superficial y algún comentario bastante machista en boca de la autora sobre las relaciones de pareja personificadas en su gato).

Desde el punto de vista temático, el festival incluyó varios filmes sobre los problemas internos del país, como los incendios que asolaron la región el año anterior, destacando Sugar Town – The Day After (Sugar Town – Η επόμενη μέρα, Kimon Tsakiris, 2009) donde el autor de Sugar Town – The Bridegrooms (2006) vuelve a encontrarse con el alcalde que en su anterior epopeya prometió “mujeres” para sus ciudadanos solteros en su campaña electoral y fue a buscarlas a Rusia, y ahora se enfrenta a su nuevo desafío: recaudar y gestionar la ayuda internacional para los trabajos de reconstrucción (en teoría de las casas afectadas, pero en la práctica de su nuevo ayuntamiento). El filme es una aguda mirada a la relación entre desastres naturales, especulación, caciquismo y clientelismo. Temas recurrentes en algunos otros filmes de la muestra.

El documental histórico-cultural (de amplia tradición en el Estado Griego) tuvo también su espacio con filmes como Plunder from a Bleeding Land (Λεηλατώντας μια ματωμένη χώρα, Takis Papayannidis, 2009), co-producción greco-chipriota que explora las heridas aún abiertas de una isla dividida, donde la religión y el arte son aún espacios de negociación de la identidad, la política y la memoria. Por último, en relación a la vocación del festival como foro de discusión sobre la actualidad, cabe mencionar la ganadora del premio de la audiencia al filme griego de más de 45 minutos: Gaza we are coming (Γάζα ερχόμαστε, Yorgos Avgeropoulos y Yannis Karypidis, 2009) cuyos autores aprovecharon la ceremonia de clausura para dar visibilidad al bloqueo comercial de Palestina por el Estado de Israel. Un conflicto que desde el otro lado del mediterráneo se ve mucho más cercano.

Por su parte, la retrospectiva Historias del Egeo (con filmes realizados en 1989, 1996 y la década del 2000) mostraba las deficiencias de un género todavía en ciernes, con muchos altibajos y un lenguaje demasiado dependiente de la estética televisiva, que sin embargo, como apuntaba la coordinadora de la selección de filmes griegos Eleni Rammou ha dado un gran salto hacia delante en los últimos años. Una constante del ciclo fue la captura de mundos en peligro de extinción como en los tres capítulos de la serie The Aegean, Now and Forever (Αιγαίο νυν και αεί , 2002) homenaje a su recientemente fallecido director Yorgos Kolozis, Women in black (Οι γυναίκες με τα μαύρα, Anthi Daoudaki, 2006) o Express Scopelitis – Mother of the islands (Express Scopelitis – Η μάνα των νησιών, Manolis I. Kazamias, 2008).

Espacio para la experimentación

Otra pequeña pero interesante sección del festival es Hybrid Docs. Un espacio para experimentos del lenguaje donde pudimos ver la inquietante The Edge of Dreaming (Amy Hardie, 2009); un interesante ensayo sobre los sueños, los miedos y el subconsciente, donde la autora, aunque en ocasiones de forma demasiado teatral, gestiona la narrativa con gran maestría. El ciclo incluyó también la introspectiva y original Kansakunnan olohuone (The Living Room of the Nation, Jukka Kärkkäinen, 2009); una observación de la intimidad de los salones de varios hogares finlandeses, que es un alegato a favor del carácter excepcional de cada rutina personal.

Además, merece la pena mencionar dos filmes proyectados dentro del ciclo dedicado a la revisión histórica por su marcado carácter experimental: Cycling the Frame (Cynthia Beatt, 1988) y The Invisible Frame (Cynthia Beatt, 2009); dos retratos del muro de Berlín antes y después de su derribo, con una interesante construcción del espacio como puesta en escena que nos acerca a la materialidad física de la división de una ciudad.

Modelando la opinión pública

Como apuntábamos al inicio es la vocación de ventana al mundo la que da entidad al festival, dando cuenta de ello sus principales secciones: “Stories to Tell”, “Recordings of Memory”, “Portraits-Human Journeys”, “Planet in Peril”, “Habitat”, “Human Rights”, “Music”, “Hybrid docs”, “African Stories”. Concebidas en torno a los temas recurrentes de la agenda global (ecología, derechos humanos, conflictos sociales,  migraciones… etc.) Estas secciones acercaron al público de Tesaloniki varios temas de la actualidad internacional: la emergencia en la India de multinacionales que gestionan “vientres de alquiler”: Bébés made in India (Stéphanie Lebrun y Philippe Levasseur, 2009) y Google Baby (SIPI Brand Frank, 2009); la homosexualidad y los roles de género Edie & Thea: A Very Long Engagement (Susan Muska y Greta Olafsdottir, 2009), Bi the Way (Josephine Decker y Brittany Blockman, 2009), Hommes à Louer (Men for Sale, Rodrigue Jean, 2008), … o la cuestión de las discapacidades: A mother’s courage: talking back to autism (Fridrik Thor Fridriksson, 2009), Monica and David (Alexandra Codina, 2009); así como la mirada a conflictos internacionales como el de Israel y Palestina en To shoot an elephant (Alberto Arce, Mohammad Rujailah, 2009).

También pudimos ver una serie de filmes atacando al “imperio” tanto desde dentro, reflejando la pobreza y la decadencia económica en Estados Unidos: Dans les entrailles de New York (The Tunel Dwellers of New York, Chantal Lasbats, 2008); un retrato de las personas que viven en los túneles de metro abandonados bajo las calles de Nueva York; o The Last Truck: Closing of a GM Plant (Steven Bognar y Julia Reichert, 2009) donde los directores, que ya protagonizaron una restrospectiva en la edición de 2007, siguen los procesos de deslocalización empresarial promovida por las multinacionales. También vimos críticas “desde fuera” con los filmes sobre catástrofes ecológicas como: Bananas!* (Fredrik Gertten, 2009) que sigue el proceso judicial contra una compañía bananera Estadounidense que opera en Nicaragua acusada de envenenar a sus trabajadores/as; Océans de Plastique (The Mermaids’ Tears: Oceans of Plastic, Sandrine Feydel, 2009) sobre las mareas de plástico en aguas internacionales; o la cuestión de la militarización del espacio con armas de alcance global en Pax Americana and the Weaponization of Space (Denis Delestrac, 2009).

Los filmes mencionados denotan la aspiración de carácter global de la muestra, y en la mayoría de los casos la producción se realiza con personal y financiación de países ajenos al lugar de rodaje. Esto implica una visión alternativa y muchas veces libre de censura interna, pero a su vez articula un discurso fuertemente tercermundista sobre las regiones retratadas (especialmente respecto a Latinoamérica, India y el continente Africano). Esto implica una mirada demasiado externa de los conflictos de cada región y en muchos casos, el uso de una retórica bastante paternalista. Es lo que ocurre con la ganadora del premio internacional del público (patrocinado por la Cruz Roja Griega) Eyes Wide Open – Exploring Today’s South America (Gonzalo Arijón, 2009); un intento de abarcar los procesos políticos de los últimos años en toda Latinoamérica ensalzando el papel de los dirigentes de la izquierda, abordados con una mirada más bien acrítica y muy poco profunda. El precio que hay que pagar por aspirar a ver “todo el mundo” por esa pequeña ventana.

(1) Experimental Forum en el 50 aniversario del Festival Internacional de Cine de Tesalónica – Blogs&Docs diciembre 2009.

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Este trabajo ha sido realizado gracias a la beca del Programa de Formación de Investigadores del Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco.

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