Último Benning (I): The War

Primera entrega de una serie dedicada a algunas de las últimas obras de James Benning, que desde su salto al digital con Ruhr ha firmado casi dos decenas de títulos en apenas cuatro años. Nos centraremos en esta ocasión en The War, un cuerpo extraño dentro de la extensa filmografía de un cineasta reconocido principalmente por su trabajo sobre el paisaje.


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A primera vista, The War (2012) es una pieza difícil de cuadrar dentro de la extensa obra de James Benning. A pesar de su brillante transición a los formatos digitales a partir de Ruhr (2009) (1), tras cuatro décadas de filmaciones en 16mm. -principalmente-, el cineasta de Milwaukee no ha abandonado su obstinada dedicación paisajística y, antes bien, ha sabido aprovechar el nuevo medio para profundizar y radicalizar las investigaciones formales que definían buena parte de su obra previa (2). Con Ruhr, ese monumental filme-bisagra, ya demostró que su interés por la alta definición, cuestiones plásticas aparte, venía dado por las posibilidades que le ofrecía el nuevo dispositivo para extremar su apuesta por la duración como una de sus principales estrategias narrativas. Muy genéricamente, puesto que de su trabajo sobre la duración se derivan suficientes elementos -repetición, catalogación, resonancias, combinatoria…- como para no convertirlo en etiqueta definitoria, podríamos añadir aquí otras películas recientes como Small Roads (2011), Easy Rider (2012) (3), Stemple Pass (2012) o su segundo auto-remake de One Way Boogie Woogie (1977), esta vez reformulado en versión digital en One Way Boogie Woogie 2012.

A priori, entonces, el remontaje de material ajeno partiendo de una selección de youtubes que practica The War pudiera parecer una apertura del campo de acción de Benning. Su etapa digital, es cierto, extiende su interés hacia el retrato (Twenty Cigarettes, 2011) o, precisamente, el found footage, con Faces y Youtube Trilogy, ambas de 2011. Pero también American Dreams (1984), por ejemplo, se articulaba a partir de imágenes previas (cromos de baseball), aunque refilmadas y compuestas de nuevo a modo de collage junto al rodillo caligráfico que presenta el diario de Arthur Bremer. Este último filme, de hecho, nos puede servir para reclamar una segunda faceta (en enumeración, no en jerarquía) del cine de Benning a la que The War se podría adscribir sin dificultad: el comentario político, en su sentido menos obvio y autoevidente. Sin ánimo de establecer las conexiones más genéricas, bastaría con detectar la atención dedicada a figuras como el propio Arthur Bremer en American Dreams o Ted Kaczynski en Stemple Pass para trazar una genealogía de outsiders y marginales que, aun compartiendo bien poco más que su vocación libertaria, podría incluir el “terrorismo” artístico del grupo Voina (Guerra, en ruso).

El cineasta que colecciona cromos de Henry Aaron -o carreteras, cielos y lagos- compila ahora vídeos registrados por Voina entre 2008 y 2012, período en el que gozaron de mayor incidencia pública tras su fundación en 2006. Sus radicales performances políticas contra el régimen de Putin – Medvedev y su estado parapolicial, documentadas en vídeo por el propio grupo y en su mayoría accesibles en internet, son el material en bruto del que parte Benning para componer una acerada crónica de guerra. A la manera de un antólogo, dispone y ordena 38 minutos de acciones en el espacio público de San Petersburgo y Moscú: la campaña Besa la basura (mujeres besando a mujeres policía), una sesión de sexo colectivo en el Museo de Biología, la pintura de un pene gigante frente al antiguo edificio de la KGB o las intervenciones musicales en juzgados e iglesias, entre las que se incluye el famoso Punk prayer que recientemente llevó a las Pussy Riot -colaboradoras habituales de Voina- a la cárcel.

Pero los espectadores desconocedores del idioma y la actualidad del Estado ruso sólo acabaremos de datar, contextualizar y, en definitiva, acceder a esta información en un añadido final de 17 minutos donde, sobre fondo negro, empiezan a discurrir los subtítulos (en inglés) de todos los diálogos previos, ordenados según la cronología del vídeo y puntuados con rótulos que aportan el título de cada intervención, la fecha y lugar en que fueron realizadas y, finalmente, acotaciones o notas del traductor que permiten comprender, en parte, sus causas y objetivos. The War se juega en este “acto de no traducción” y su posterior interpelación a la memoria del espectador, en este corte decisivo entre información y conocimiento o en la radical conciencia de pérdida que provoca. Y sin embargo, no es ajeno a la obra anterior de Benning este trabajo sobre el texto, en su sentido más concreto, como elemento resonante y disociativo. Podemos volver a American Dreams o Utopía (1998), pero aquí resulta más difícil no sentir la fragilidad de cualquier interpretación o juicio de valor que no traspase lo estrictamente cinematográfico. En esta intemperie casi cabría la tentación de renunciar al análisis descriptivo y, simplemente, ampliar la operación ideada por Benning traduciendo y presentando sin mayor protección la totalidad de los subtítulos, a modo de herramienta de acceso a The War.

Curiosamente, The War ha acabado siendo un filme solamente accesible en la web, por medio de una filtración ajena al autor. Tras su anunciado estreno en la Viennale 2012, Voina pidió a James Benning no mostrar nunca su trabajo en público, presumiblemente por su rechazo frontal al filme (o más bien por su existencia como tal), y tan solo se pudo ver en un pase privado en el marco del propio festival. Una y otra vez, The War es la constatación del proceso de pérdida entre su materia prima y su factura final bajo parámetros cinematográficos.

P.S. Tras la redacción de esta reseña he dado con dos comunicaciones públicas de Voina que detallan su posición a respecto de The War. Por su indudable interés para aclarar algunos de los puntos expuestos anteriormente sobre la prohibición de exhibir el filme en público, adjunto los enlaces a continuación:

Correspondencia entre James Benning y Voina (octubre de 2012).

Notificación de Voina en relación con la proyección de The War anunciada (y finalmente cancelada) por la Austin Film Society Screening Room (abril de 2013).

 

(1) Ruhr de James Benning en el Especial Punto de Vista 2010. Blogs&Docs, febrero 2010.
(2) Véase el artículo de Martin Pawley dedicado a James Benning en Blogs&Docs, abril 2009.
(3) Estas dos obras fueron exhibidas por el Centro Galego de Artes da Imaxe (CGAI) durante este mes de junio de 2013 y centrarán el análisis de la siguiente entrega dedicada a Benning.

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FICHA TÉCNICA
Realización, investigación, montaje: James Benning
País y año de producción: Estados Unidos, 2012

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