A modo de introducción y repaso. Piezas de Los hijos

Ganadores del Premio Jean Vigo al Mejor Director en Punto de Vista y con dos cortos en Documenta Madrid, este colectivo audiovisual se ha convertido en una de las propuestas más sorprendentes y sugerentes del tan a menudo anodino panorama documental nacional.


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Los materiales de Los hijos (2009)

La materia y los procesos
Su primer largometraje, Los materiales (2009), recoge y radicaliza algunas de las cuestiones presentes en sus cortometrajes y que nos permitirían hablar, de momento, de unas constantes en su obra. Éstas serían la concepción material de la imagen (el suyo es un cine de lo visible y lo tangible, del aquí y del ahora), la importancia del proceso y la inscripción del autor en el mismo, y la construcción y de-construcción de dispositivos fílmicos. De hecho, Los hijos se presentan como un colectivo que nació con la intención de experimentar con la forma fílmica y ahondar en el estudio del discurso de la no-narración.

La relación entre el autor y la representación del paisaje que ya estaba presente en El sol en el sol del membrillo es el tema principal de Los materiales, un filme articulado como el diario de un viaje por el embalse de Riaño en León y su comarca. Su título parece aludir, en primer lugar, al material en bruto del rodaje. Estamos ante una película deslabazada y vocacionalmente imperfecta, compuesta principalmente de lo que tradicionalmente consideraríamos descartes: pruebas de cámara, los ajustes previos al encuadre preciso y planos tipo making of que se ven puntuados por las conversaciones banales del equipo (nunca en sonido sincrónico, siempre en subtítulos) sobre la geografía, el paisaje, los personajes que han conocido o los referentes cinematográficos que manejan.

Esta aproximación al paisaje guarda cierta sintonía con el Marc Recha de Dies d’Agost o con el Oliver Laxe de Paris # 1. Como en la primera, el motivo del viaje (aquí explorar una zona marcada por la traumática construcción de un embalse) pasa a un segundo plano y parece desvanecerse, pese a que se incluyan potentes alusiones al abandono rural y a la Guerra Civil. Y, como en la segunda, lo que realmente acaba siendo significativo es el trayecto, el gesto de filmar, la recolección de imágenes y de algunos sonidos y la interacción con algunos personajes que se encuentran en el camino. No obstante, la actitud de Los hijos hacia el terreno que exploran es más esquiva que en los filmes citados. O como ellos afirma, es el territorio el que se torna “difuso y ambiguo”. Y quizás por esta razón cada imagen que registran es cuestionada, interrogada, desmitificada e incluso boicoteada. Estamos ante un filme contemplativo, qué duda cabe. Pero aquí no se invita al espectador a que se concentre en la belleza de cada imagen, sino que se le hace partícipe de los tiempos muertos y del tedio del rodaje.

Los materiales es un filme que desafía nuestras expectativas sobre el lenguaje audiovisual (especialmente en su tratamiento de la banda sonora), sobre cierta estética del paisaje e incluso sobre las motivaciones o la ética del cineasta. Así, uno de los momentos soberbios del filme tiene lugar al final, cuando los cineastas juzgan su quehacer y reconocen la indiferencia y el hastío que les provoca filmar el paisaje frente al disfrute de conocer y grabar a la gente del pueblo. Especialmente sus cantos que serán los que cierren la cinta.

Desconcierto y puntos suspensivos
El desconcierto es, por tanto uno, un elemento intrínseco a la obra de Los hijos. Ninguna de sus piezas resulta predecible o se puede adscribir con facilidad a una corriente o escuela actual. Además de que en cada una de ellas siempre encontramos un punto de giro, un elemento que nos obliga a repensar y reinterpretar lo visto anteriormente. Incluso, si como hemos señalado, podríamos hablar de un estilo consistente en la destrucción del estilo, su segundo largometraje, Circo (2009), vendría a romper esta regla. Aquí ya no encontramos ninguna alusión cinematográfica o desdoblamiento reflexivo, la película se sitúa en el terreno del documental más clásico de corte observacional, dominado por la estética del plano fijo, la dilatación temporal y invisibilidad de los cineastas.

Sencilla y excelentemente filmada, Circo sigue la pauta de un día en la vida de. En este caso, de una familia circense compuesta por una joven pareja y sus hijos desde que montana la carpa hasta que, ya de noche y tras la actuación, la recogen para desplazarse con su caravana hasta otro pueblo. Y quizás lo más significativo es que esta fórmula se aplica de forma literal, puesto que como nos informan los créditos finales el rodaje transcurrió en un sólo día. Sin estar ante una obra tan sugerente como Los materiales o El sol en el sol del membrillo, sí que encontramos ciertos desafíos que permiten entrever el sello de Los hijos: la inclusión de una larga secuencia donde se entrevista a la pareja y que rompe la distancia que parecía guiar la realización de la pieza; un trabajo de cámara concentrado exclusivamente en sus protagonistas  (y ajeno a otros elementos del entorno, como el público, por ejemplo) e incluso la presencia de uno de los miembros del equipo en un momento del rodaje.

Pero quizás, el mayor valor de Circo es que nos invita a cerrar este recorrido por su obra con unos puntos suspensivos, sin que podamos vislumbrar cuál será su próximo proyecto y, mucho menos, qué forma tomará.

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Un Comentario

  1. Loser with style 18/06/2010 | Permalink

    Gracias por el artículo, Elena.

    Aunque, estrictamente hablando, no esté directamente relacionado con los hijos, hijamente hablando, se puede encontrar un paralelo con este documental creado por un terrorista de a.q.
    France24 – Exclusive footage gives rare insight into life in al Qaeda insurgency

    Saludos a la familia !

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