_no contéis con los dedos. Maenza, un cine (im)posible

José Antonio Maenza (1948-1979) escribió poemas, una novela fragmentaria y un tanto ilegible y realizó al menos tres películas: El lobby contra el cordero, Orfeo filmando en el campo de batalla y Hortensia. Su cine, independiente, político y vanguardista, podría ser definido como un film aún por “terminar”. Y esta tarea deberá ser tomada en última instancia por el propio espectador. / Artículo republicado a raíz del ciclo dedicado a José Antonio Maenza en el festival Punto de Vista 2016.


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Tras este primer proyecto “inacabado” (señalemos que el film debería acompañarse de una pista de sonido, que no se sabe con certeza si alguna vez se llegó a montar), Maenza se embarca en otros dos, Orfeo filmado en el campo de batalla (1968-69) y De la cábala 9 en 16 para 4 en 8 (1969).

El primero de éstos es un film que se edifica bajo la conjunción de dos ideas, el mito de Orfeo en un contexto capitalista y una idea del poeta Eduardo Hervás (que participaría de forma directa en el proyecto): la historia del robo de una cámara de cine. En palabras del Maenza, Orfeo filmado en el campo de batalla es: “Hacer un flash (en colores es ya lo dijo Faye todo flash tardé tanto en creerlo mas al fin lo he verificado) de ‘Orfeo filmado en un campo de batalla’ película que he urdido aquí en Valencia indicaba una cábala caer en el centro del espacio cinematográfico como en el centro del libro del Exeter, esto supone sustituir todos los medios primarios locales por un medio preceptivo que alegue contra su condicionante topológico: ontología de la cinta que a manera de aro de moebius superficializa el sujeto y objeto cinematográfico desde antes de Hitler por lo menos una fecha que más científicamente se pergeña en el medioevo de un Poussin o de un Góngora o de un Brossa”  (1)

Dejando a un lado todo el cripticismo que envuelven las notas de Maenza y tomando el film desde un punto de vista estrictamente cinematográfico, es interesante observar que, a pesar de la experiencia adquirida con El lobby contra el cordero y de tratarse de un film mucho más “preparado”, resulta aún más “primitivo” si cabe. Aquella riqueza plástica que encontrábamos en la puesta en escena y los movimientos de cámara, como también en sus collages y alusiones a las estéticas pop, ahora desaparecen en favor de una “estética” con tintes más documentales, o mejor dicho de cinéma verité. Un cine por tanto, desde el punto de vista estético, mucho menos seductor, más crudo y feísta (con sus defectos técnicos: desenfoque, sobreexposición, etc.), en el que se da mucha más importancia a captar la vida de las calles y de sus gentes que a buscar pulcros acabados fílmicos.

Como una especie de prolongación de este film, Maenza empieza a trabajar en un proyecto fantasma, en un sentido casi literal, pues De la cábala 9 en 16 para 4 en 8, es un trabajo realizado pero no materializado, es decir, un film que se filmó sin película (a excepción de algunos cortos fragmentos en 8mm.) y del que sólo tenemos constancia a través de algunos escritos y declaraciones. El film consistía en que 4 realizadores (Rafa Ferrando, Rafa Gassent, Lluís Fernández y Narciso Sáez) filmaran en blanco y negro cuatro películas en 8mm., al mismo tiempo que éstos serían filmados en color por el propio Maenza en 16mm., formando un equipo total de 9 personas. Esto justificaría el juego cabalístico (9, 16, 4, 8)  del título. Maenza en este proyecto realiza un ejercicio puramente conceptual, pues la cámara nunca llegó a ser cargada con película. Según sus palabras: “cabe un cine sin filmación, sin representación, muerte como horizonte, nacimiento como obertura pasada. (…) La verdad funciona: la primera película programada sin representación ha acaecido sin filmación: desaparecido. Si tuviera dinero, filmaría las caras de los folios de mi novela El suicidio de Sebag. Como no tengo dinero, esta película ya me ha filmado: hecha”. (2)

Una vez ya en Barcelona y con apoyo de Pere Portabella (Films 59), Maenza realiza lo que podríamos llamar su testamento cinematográfico (no sólo por ser su último film sino también por tratarse de una obra aceleradamente madura). Hortensia / Béance (1969) es muy diferente de sus films precedentes, a pesar de conservar muchos elementos de éstos (como el gusto por el happening, ahora algo más teatralizado – valga la contradicción –, el misticismo y el discurso político), aquella frescura imperfecta que desprendían sus anteriores films aquí se diluye en favor de unas estructuras y composiciones muchos más cuidadas, equilibradas y serenas; y tamizado por una cámara mucho más estática, meditativa, lo que no impide que en determinados momentos se vuelva virulenta e inestable. Por otro lado, pasamos de aquellos espacios abiertos (de las calles de Zaragoza y Valencia) de El lobby del cordero y Orfeo, a espacios – habitáculos como diría Maenza –  cerrados, que contribuyen a ese aspecto tan “frontal”, teatral (potenciado además por la presencia de máscaras y la utilización de stores a modo de telón), de tableaux vivants, en las que los cuerpos hieráticos (recortados sobre fondos neutros, en blanco o negro, que recuerdan a las películas del Grupo Zanzibar) se organizan en  torno a juegos de composiciones geométricas.

Hortensia es, una vez más, un film supuestamente “inacabado”, una serie de metros de material filmado que según parece no se llegó a montar, o al menos no se conserva montaje definitivo. Según Portabella (que ha conservado en sus archivos un copión completo de lo que se filmó), Hortensia, es un film “inmontable”, “lo interesante de la película, la virtud, es que renuncia por completo a la idea de montaje, está pensada, imaginada y rodada, sin una problemática de montaje”. (3)

Esta explicación de Portabella se acercaría de lleno, y resume bastante bien, esa idea laberíntica, casi de puzzle que recorre todo el cine de Maenza. Como ya hemos dicho, un cineasta más preocupado por la fragmentación y por romper cualquier tipo de unidad inteligible, que por estructuras cerradas y acabadas. Hortensia, y por extensión su cine, no es – como muchas veces se ha dicho – inacabado, es más bien un cine que libera, con mucha agudeza, al espectador de las ataduras del “montaje” (que trae consigo el dispositivo cinematográfico), es decir de una obligada suma premeditada de acontecimientos. En definitiva, podríamos definir el cine de Maenza como un (im)posible film aún por “terminar”, y esta tarea deberá ser tomada en última instancia por el propio espectador.


(1) Cit. Maenza filmando en el campo de batalla, Pablo Pérez y Javier Hernández, Gobierno de Aragón, 1997, p. 98
(2) Íbidem., p. 98
(3) En el documental In Girum Imus Nocte Et Consumimur Igni de Graciela de Torres Olson y Francisco Plou Dolader, Zaragoza, febrero de 2002.

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2 Comentarios

  1. pétula 09/05/2010 | Permalink

    He re-descubierto recientemente a Maennza con El lobby contra el cordero y me he quedado completamente fascinada con su obra, una inspiración. Muy grande, Maenza, quiero seguir viendo y leyendo más sobre él, gracias por el artículo!!

  2. paco b. 28/05/2010 | Permalink

    es interesante pensar también así el cine de Ozores de los 80

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