Tres films de Duncan Campbell

Analizamos tres películas de Duncan Campbell, hoy por hoy aún un desconocido director irlandés, que vincula su obra al conflicto norirlandés y a la vida política y social de ese territorio. Películas ensayo, retrato de activistas, tres pilares documentales: Falls Burns Malone Fiddles (2004), O Joan, No… (2006) y Bernadette (2008).


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Quizá sea posible asociar tres de los méritos que presentan las películas de Duncan Campbell (1972) a tres de las películas realizadas por el director dublinés, aun si, como parece, es cierto que cada una de ellas los contiene todos.

Duncan Campbell sabe crear con extraordinaria definición distintas partes en una obra. Como si se tratase de canciones, son partes diferenciadas que organiza y puntúa con gran habilidad, entre otros, en el uso del negro. Falls Burns Malone Fiddles (2004) comienza con una primera sección hecha a base de imágenes congeladas de fotografías de jóvenes de Belfast, sobre las que se despliega una voice over. A ésta le sigue una segunda parte ya en movimiento, centrada en una arquitectura desierta de la ciudad sobre la que introduce, en ocasiones, algunos diseños y símbolos animados, pero no sólo: el texto en voice over (maravillosamente escrito (por Campbell) e interpretado) combina el monólogo informal con la lectura de un poema o el discurso científico: en lo sonoro se reúnen muy diferentes registros, como en el apartado visual, a cuya descripción se debe sumar el uso de texto correcta ¡o incorrectamente! escrito. En un in crescendo blando, el film cierra con una tercera parte protagonizada de nuevo por unos jóvenes que ahora hablan pero para los que no hay audio, sólo el comentario off, y a los que sigue una música que termina por conducirnos al final de un film arañado por el pasado político.

Campbell demuestra en O Joan, no… (2006) su capacidad para producir variedades inagotables. O Joan, no… es la creación de relaciones sinestésicas a partir de, por un lado, imágenes de un fondo negro cavernoso y las formas de colores que en ellas aparecen y desaparecen o que las atraviesan –atención especial a los límites del cuadro- y, por el otro, de todo un catálogo infinito de sonidos humanos (la interpretación es de nuevo sobresaliente): silbidos, gemidos, onomatopeyas, bostezos, risas entre dientes, jadeos de temor o resoplidos de satisfacción, pero prácticamente ninguna palabra. Todo ello dando lugar a una sucesión de partes que manifiestan distintos estados emocionales en lo que, al mismo tiempo, no deja de ser una variante referencial (filmando “lo real”) de los musicales abstractos animados de Oskar Fischinger, Mary Ellen Bute o Norman McLaren.

En Bernadette (2008), como en los filmes anteriores, Campbell sabe establecer un orden de importancia. A un comienzo de aspecto experimental, con planos en gran angular muy encima de la protagonista y algunas pequeñas animaciones sobre la imagen, le sigue un comedido recorrido a base de imágenes de archivo bien entretejidas por la vida de activista política de la precoz y aguerrida norirlandesa Bernadette Devlin, que comprende la mayor parte del metraje y que está seguido, a su vez, por un rápido repaso a la biografía de la joven: después de verla en acción en la esfera pública, se nos pone en antecedentes de su vida privada. Con posterioridad a una entrevista personal, tienen lugar unas lecturas extraídas del libro escrito por Devlin y, todavía, la parte final, en la que se realizan algunos juegos visuales que superponen y complican el retrato de Devlin en un camino hacia lo íntimo y en la que, después, la imagen se va a un blanco de nubes en el que entra, como sin quererlo, alguna figura, y el film termina. La primera ocasión en que Devlin pronuncia un discurso, cuando su figura es reevaluada, porque su virtud no es su físico sino su palabra, en primer plano, tras múltiples silencios, esperas y prolegómenos de conversaciones, con la convicción de su voz y la calidez del petit comité (con cámara), esa ocasión da cuenta del extraordinario sentido que tiene Campbell para la novedad y el privilegio, que demuestra en todos los momentos: no se puede dejar de buscar el siguiente destello, no reconocer el paso perfecto a una nueva parte o el impacto del primer uso del color, del movimiento o de los vaivenes de las interpretaciones, de todo lo conocido e inexplicable.

O Joan, no…, Falls Burns Malone Fiddles y Bernadette fueron proyectadas por este orden dentro del programa Xcèntric del CCCB el pasado mes de Abril.

2 Comentarios

  1. Albert 28/05/2010 | Permalink

    Buen artículo. Gracias, muy interesante.

  2. noemozica 14/12/2010 | Permalink

    jo!!!!!!! qué rabia habérmelos perdido!!!!! no tendrás idea de cómo podría recuperarlos, por casualidad???

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