Art & Cinema. Películas (belgas) sobre arte

Las películas sobre arte constituyen un conjunto característico dentro de la cinematografía. Desde CINEMATEK nos llega un pack de DVDs que ofrece algunos de los que consideran como ejemplos más importantes de lo acontecido en Bélgica a partir de obras de Henri Storck, Luc de Heusch, Charles Dekeukeleire, André Cauvin, Paul Haesaerts y Pierre Alechinsky.


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La CINEMATEK ha comercializado el pack con tres DVD Art & Cinema que reúne diecinueve films belgas pertenecientes al particular subgénero del cine sobre arte. Se incluye en él un pequeño libro en tres idiomas (alemán, francés e inglés) con un ensayo del especialista Steven Jacobs en torno a la aportación belga a dicho ámbito y fichas de las películas. Dos de los discos contienen exclusivamente películas de este tipo realizadas por Henri Storck y por Luc de Heusch, respectivamente, mientras que el disco restante (el único que no se vende también por separado) presenta obras de Charles Dekeukeleire, André Cauvin, Paul Haesaerts y el pintor Pierre Alechinsky.

La caja incluye cintas tan tempranas como Thèmes d’inspiration (Dekeukeleire, 1938), en la que el director puede tomar retratos cinematográficos de sus contemporáneos y compararlos con personajes pictóricos, o L’Agneau mystique (Cauvin, 1939), descrita como “probablemente el primer documental sobre arte centrado por completo en una sola obra” (p. 79). En ésta se realiza un recorrido guiado, tanto por el audio como por el movimiento de cámara, por un retablo de los hermanos van Eyck en Gante. Estos films se sitúan en la línea de salida de la época dorada para el documental sobre arte, las décadas de los cuarenta y cincuenta (Racconto da un affresco, de Luciano Emmer, es de 1938). Como señala Jacobs, para los autores a él dedicados “el documental sobre arte era la cima del cortometraje experimental.” (p. 64)

Entre las obras más volcadas sobre lo exclusivamente pictórico, Rubens (Storck, Haesaerts, 1948) se nos presenta como un referente en el terreno del análisis (p. 71). El film utiliza múltiples recursos, que pueden llegar al exceso, de entre los que destacan animaciones de diagramas que pretenderían esquematizar la estructura plástica de las pinturas. El trabajo fílmico sobre la pintura es variado y constante: fragmentación, comparaciones, superposiciones, encadenados, etc. También, la cámara puede rotar mientras sigue en traveling las formas curvas plasmadas en los cuadros. En ocasiones, Storck se tomaría libertades con respecto a las intenciones de la obra de referencia -por lo que se le habría criticado- y, en cuanto a ello, Jacobs señala que “Storck simplemente utilizaba las obras de arte como un material en bruto que después transformaba en elementos fílmicos” (ibíd.). La posterior De Renoir à Picasso (Haesaerts, 1950) retoma algunos efectos de Rubens y se aplica, como aquélla, a una pantalla partida que permite poner, unas al lado de las otras, figuras comparables pintadas por el mismo autor o por varios. Además de en los pintores del título, el film se centra también en Georges Seurat.

Algunas de las piezas cuentan con la presencia del artista, como Le monde de Paul Delvaux (Storck, 1944-1946) en la que, además, se habrían retirado los marcos y yuxtapuesto los cuadros para que la cámara pudiera desplazarse sin obstáculos de una pintura a otra (p. 69); es decir, proponiendo un universo unificado. Magritte ou la leçon des choses (de Heusch, 1960) combina en continuidad, con tono ficticio, imágenes de las pinturas del autor y escenas con el propio René Magritte, característicamente sucedidas en un mundo teñido de azul. En ciertos casos hay un interés especial en la propia “actividad física del artista” (p. 83), como en Alechinsky d’après nature (de Heusch, 1970), en la que vemos al pintor en el trabajo y en la que se realizan animaciones de las fases de creación de algunas obras. Incluida Dotremont-les-logogrammes (1972), las tres primeras piezas de de Heusch recogidas en los DVD son muy libres (se trata, por otro lado, de las tres primeras películas en color de las hasta ahora citadas). La popular Visite à Picasso (P. Haesaerts, 1950) muestra al artista en su estudio e introduce de forma pionera el uso del plexiglás sobre el que pinta el genio (p. 73). Más tarde, en Quatre peintres belges au travail (P. Haesaerts, 1952) -también en color- los artistas Edgar Tytgat, Albert Dasnoy, Jean Brusselmans y Paul Delvaux trabajan de nuevo sobre material transparente, en el que representan las cuatro estaciones y las fases de la vida humana. Los discos incluyen asimismo algunas obras sobre otros artistas no pintores, siendo de interés los films sobre escritores Herman Teirlinck (Storck, 1953) y Michel de Ghelderode (de Heusch, 1957).

Esta recopilación de películas ofrece una muestra de lo sucedido en una cinematografía concreta dentro del campo específico del film sobre arte. Mientras esto pasaba en Bélgica, Luciano Emmer trabajaba sistemáticamente en el cortometraje sobre pintura en Italia, Alain Resnais creaba las obras más significativas en Francia o Carl Theodor Dreyer abordaba los temas de la escultura o la arquitectura en Dinamarca. En los mejores casos, estas pequeñas películas podían cuestionarse qué es lo propio de su arte en relación a lo propio del arte que tenían enfrente.

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