Rencontres Internationales Paris/Berlin/Madrid III edición

La propuesta de los Rencontres se fundamenta en dilapidar las fronteras entre las diversas prácticas de creación audiovisual contemporánea. Una gran cantidad de obras proyectadas que balancean por el documental, el cine experimental, el videoarte, e incluye performances y exposiciones.


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Los Rencontres Internationales Paris/Madrid/Berlin, muestra audiovisual que se celebra por este orden en estas tres capitales europeas, llegaron a España el pasado mes de abril a su tercera edición. En una misma propuesta se funde cine experimental, documental y videoarte, proyectando más de 200 obras.

1. Continente y contenido
Uno de los cortos que pudieron verse en los Rencontres, The two teams team (2008) de Manuel Saiz, podría resumir la intención de este evento de dilapidar las fronteras entre las diversas prácticas de creación audiovisual.  Esta pieza es una magnífica sátira sobre los recelos y una supuesta rivalidad entre cine y vídeo arte. Con una influencia evidente de la ironía discursiva británica, los protagonistas de un cortometraje cinematográfico discuten durante un descanso del rodaje sobre las diferencias de actuar en rodajes de cine o de arte. Los tópicos se rebaten con argumentos confusos, hasta concluir en tres diferencias básicas: a/ el presupuesto; b/ la intención emocional de los filmes frente a la intención más cerebral del videoarte; y c/ la autoconciencia. Una cuarta diferencia dispara todo un dispositivo que relativiza las conclusiones anteriores. La puesta en escena reafirma a su vez las conclusiones de los protagonistas. Es en este terreno resbaladizo e incierto donde se mueven la mayoría de trabajos presentados en el programa, comisariado por Nathalie Hénon y Jean-François Rettig con numeroso apoyo institucional.

Las sesiones se organizaron alrededor de conceptos clave en la creación audiovisual contemporánea, dentro de las cuales se agruparon un amalgama de piezas de distinta escuela y nacionalidad, intentando establecer un diálogo entre ellas y los espectadores que no siempre se logró. La gran cantidad de obras presentadas, si bien era un mosaico más o menos representativo, despistaba en su totalidad por la calidad dispar de los trabajos. Puede que aplicar un criterio más estricto transformara a los Rencontres en una muestra mucho más parcial y menos diversa, pero conseguiría consolidar la propuesta.

A modo de guinda, dos performances de apertura provenientes de la mejor tradición de la Ars Electronica y una exposición que con el título Entre tú y yo mezcla proyecciones con instalaciones y reincide en esta intención de crear vínculos entre el autor y el espectador. Uno de los trabajos más esperados y espectaculares fue You and I, Horizontal III (2007) de Anthony Mc Call, que materializaba con luz y humo la técnica de la encadenado cinematográfico, alargando al máximo este estado de transición temporal-espacial del que hacía partícipes a los visitantes.

2. Las Historias, procesos de comprensión
Repartidas entre las diversas líneas temáticas que centraron el encuentro, pudimos ver un número importante de piezas que se centran en la historia moderna y contemporánea, trabajando el proceso de comprensión de la misma y sus consecuencias. Algunas de estas obras ya se han reseñado previamente en esta publicación, como A letter to Oncle Boonmee (Apichatpong Weerasethakul), Let each one go where he may (Ben Russell) o Les oiseaux d’Arabie (David Yon).

Dentro de la sesión titulada “Represión” encontramos dos de las piezas más esperadas. Apichatpong Weerasethakul y Eija-Liisa Ahtila son los autores sendos trabajos que ahondan en el proceso de comprensión de dos hechos brutales sucedidos en el pasado siglo XX. Weerasethakul trata de encontrar una forma de dialogar con un paisaje que fue testigo del horror, como un ejercicio-ensayo del largometraje que ha ganado la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2010; y la artista finlandesa pone en tela de juicio la escala de valores de los países occidentales, cuestionando las formas de gestionar su responsabilidad civil frente a hechos provocados.

En su último trabajo, Missä on missä (Where is where?, 2009), Ahtila sigue con su línea de trabajar la construcción de un relato discontinuo como reflejo de los procesos que presenta la psique humana. En este caso, no se trata de identidades en estado de confusión, como sucedía en Talo/The House (2002) o en Anne, Aki and God (1998), si no de una disección del proceso de comprensión de un hecho terrible. La protagonista, una escritora que trata de escribir sobre un suceso acontecido en los años 50, cuando dos niños argelinos mataron a un compañero de clase francés como venganza por los abusos cometidos durante la Guerra de Argel.  La pieza se desentiende de los modelos narrativos lineales,  recreando un conjunto de situaciones disruptivas que nos conducen del tedio a la extrañeza, tejiendo una compleja red que intenta reproducir los diferentes estadios por los que pasa el intento de entendimiento de la escritora. Desde la muerte que llama a su puerta pidiendo palabras, a imágenes de la brutal carnicería de los soldados franceses contra un pueblo argelino, pasando por imágenes del crimen infantil e incluso por una sesión de terapia; la artista sugiere que la interpretación de la historia condiciona nuestra percepción de la realidad y, el impulso de los niños no es,  por brutal, menos incomprensible.

También Gregg Smith se propone trabajar la memoria de los procesos postcoloniales, y como éstos afectan al territorio en Underexposed (2008). Este surafricano afincado en París construye un relato alrededor de la constante especulación inmobiliaria que sufren muchas de las zonas de su país de origen. La explotación de tierras que no pertenecen a nadie para conseguir pingües beneficios, es una práctica habitual en la República de Sudáfrica. Como reconoce el propio artista en su página web, su trabajo se centra a menudo alrededor de dilemas personales donde existe un desacuerdo entre el impulso natural y el gesto. Mediante los bailes de los personajes de Underexposed, que se integran completamente en la ficción sin alterar diálogos ni comportamientos, el artista subvierte la relación arriba expuesta: el gesto -aquí exagerado- se convierte en la revelación del impulso natural de cada uno de los protagonistas, poniendo de manifiesto la tremenda hipocresía de la sociedad surafricana, dónde la opresión política sigue existiendo a un nivel muy sofisticado.

Dentro de la amplia representación nacional, cabe destacar uno de los últimos trabajos del colectivo madrileño DEMOCRACIA, formado por los artistas Iván López y Pablo España. Ne vous laissez pas consoler (2009) es un proyecto realizado en colaboración con los Ultramarines, los ultras del equipo del Girondins de Burdeos. El proyecto consistió en la inserción de sentencias de carácter político fuera de contexto en un espectáculo deportivo. Las citas escogidas, frases de Gramsci, Mao Tse, Brecht, Camus o Nietzsche se diseminaron mediante pancartas y merchandising en el gol sur del estadio, el territorio donde su ubican los radicales. La intención declarada de los artistas es trasladar la idea del espectador emancipado de Jacques Rancière en un contexto considerado muy alejado del hecho artístico, como es en este caso el fútbol. Reivindicando los grupos de ultras como organizaciones autogestionadas populares que se sitúan en contraposición al fútbol-espectáculo-negocio, los artistas ponen en boca de la afición frases como: “ellos mandan porque nosotros obedecemos”, “no tenemos nada salvo nuestro tiempo”, “el principal campo de batalla es la mente del enemigo”. Si en otros trabajos anteriores, como Welfare State (2007) el colectivo trabajaba la espectacularización del contenido filmando la demolición del poblado chabolista de El Salobral, en Madrid, como si se tratara de la retransmisión de un espectáculo deportivo, esta vez reflexionan sobre el papel que la voluntad colectiva podría ejercer en situaciones dónde el poder hegemónico parece dominar a la población. Reivindicando su espacio -el gol sur-, organizándose de forma paralela y a menudo opuesta a los organismos oficiales, los ultras se convierten en este trabajo en el estandarte contemporáneo de las revoluciones del pasado.  Con este trabajo, el colectivo sigue con su línea de reflexión entorno al poder y la organización social en la que nos desenvolvemos. Ramón Mateos (vinculado a los artistas de DEMOCRACIA en el ya desaparecido colectivo artístico El Perro) realiza en su Herramientas de construcción nacional (2009), un retrato breve pero contundente de los mecanismos utilizados para persuadir un sentimiento obligado de nación.

Otro trabajo que cuestiona la historia y la política de su país es el nuevo corto de Martha Colburn, Triumph of the wild (2008), una pieza mordaz que retrata a los estadounidenses empezando por la revolución americana, las dos guerras mundiales, la guerra de Vietnam y las dos de Oriente Medio. Con varias capas de cristal mediante, la experta animadora utiliza la técnica del collage para crear un flujo constante de imágenes que mezclan la imaginería histórica con la cultura popular norteamericana. Entre los soldados aparecen dinosaurios, varios personajes de Disney, puzzles animados y portadas polémicas de la prensa documental de la época. Las bayonetas, metralletas, tanques y bombas derivan en referencias directas al PTSD (Post Traumatic Stress Disorder / Transtorno de estrés postraumático). El ritmo frenético de la animación parece sugerir que los protagonistas del corto están anclados en una rueda de violencia que se va regenerando de generación en generación.

Por su parte, Avi Mograbi prosigue la detallada descripción-denuncia de la situación de su país en el proyecto/instalación The Details (2008). En los Rencontres fue posible visionar los Details, 11, 12 y 13 (2009), donde filma las peripecias en el coche de dos periodistas israelíes que se ocupan de los Derechos Humanos, el Detail 13 cierra la secuencia con la grabación de una orquestra interpretando una marcha militar.

Para concluir, hay que reseñar la lucidez de la carta blanca póstuma que programó Werner Schroeter, el largometraje Winter Soldier dirigido en 1972 por un colectivo de 19 personas. Resultado de la Winter Soldier Investigation, promovida por  Vietnam Veterans Against the War, colectivo de veteranos del Vietnam contra la guerra. El documental recoge las declaraciones de ex-combatientes con la intención de denunciar las vejaciones que se llevaban a cabo en el campo de batalla, a la vez que la confesión pública ejercía como terapia para los ex-militares implicados. Este documento-denuncia-terapia retrata un suceso en el mismo momento en que éste se tenía lugar y trata a la vez de buscar mecanismos para una comprensión del mismo mediante el interrogatorio y las declaraciones de testimonios. En este caso, las palabras de los soldados producen un rechazo absoluto de los hechos relatan, abocándolos a una incomprensión absoluta de la decisión del gobierno americano de continuar con la guerra.

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