Los orígenes del marketing (pieza pluma sobre asuntos pesados)

El cortometraje, a través de una curiosa construcción a medio camino entre el tráiler y el spot publicitario, gira de manera estructural en torno a Mapa, su primer largo que aún no está finalizado. Película rodada en la India y en cuya elaboración el director lleva inmerso dos años.


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Los orígenes del marketing

El nuevo cortometraje realizado por León Siminiani, Los orígenes del marketing (pieza pluma sobre asuntos pesados) (2010)  se ha fraguado al calor del programa estival Gandules´10 organizado por el CCCB. Bajo el tema “laberintos” propuesto por el Centro, Siminiani ha creado el suyo propio, estableciendo una red de vías cruzadas que no sólo entroncan con los estilemas de gran parte de su obra acabada (marcada confrontación del texto en off contra imagen, repetición de planos, uso de intertítulos, minimalismo) sino que, y he aquí la madre del cordero, se expanden hacia su obra virtual, que es directamente apelada. De hecho, Los orígenes del marketing, a través de una curiosa construcción a medio camino entre el tráiler y el spot publicitario, gira de manera estructural en torno a Mapa, su primer largometraje que aún no está finalizado. Película rodada en la India y en cuya elaboración el director lleva inmerso dos años. Su estreno está previsto para primavera-verano de 2011 (1).

Así, hablar de Los orígenes del Marketing implica necesariamente hablar de Mapa y de las relaciones dialécticas que surgen entre ambas, con el hándicap de que la segunda aún no existe, pero de la cual la primera nos ofrece jugosas pistas, ligadas a un complejo mundo de pasiones y emociones que inundan su estructura. En este sentido, Los orígenes del marketing presenta los arrebatos, la búsqueda interior, la soledad, la alienación, el vacío existencial y el amor como los elementos temáticos fundamentales que componen Mapa.

Es de esta manera que el cortometraje reconstruye, a través de un somero análisis y enumeración de estos temas existenciales (no olvidemos que una de las funciones importantes del tráiler es el avance de contenidos), un mundo hipotético sobre el que ambas películas se sostienen. Éste no es otro que el “mundo de la perplejidad”. Idea que Josep Mª Catalá desarrolló con gran acierto en su clase magistral sobre la obra del cineasta, incluida en un reciente curso de verano organizado por la UPV bajo el título ““Territorios y Fronteras: Experiencias Documentales Contemporáneas”,  para definir el punto de partida de su “universo estético y mental”.  No es casualidad que León Siminiani, comentando su propia película Mapa, indique que se trata de una investigación sobre “cuánto puede una película, un mundo ordenado y preciso como es el de un relato cinematográfico, empaparse de la incertidumbre y cambio continuo de nuestra existencia” (2) .

Pero, ¿cómo materializar este mundo? Dicho de otro modo, ¿en qué medida estás cuestiones de contenido están imbricadas en la forma cinematográfica? Catalá señaló al respecto que a este “mundo de la perplejidad” se llega por la vía de la mirada que lo condensa: Siminiani crea un “mapa de la perplejidad”.  Un mapa dibujado con elementos mínimos, incluso trascendiendo la máxima del minimalismo “menos es más” para llegar a un minimalismo de tipo barroco: “el menos del más”. Esta extrema estilización de lo complejo (la perplejidad) tiene como resultado un minimalismo exterior (formal) como puerta de entrada a un maximalismo interior (contenido). Es aquí donde el subtítulo del cortometraje en cuestión (pieza pluma sobre asuntos pesados) cobra todo el sentido, trascendiendo la idea de resumen que de éste se extrae en una primera lectura.  Así mismo, quizás no sea tan descabellado aventurar que el título del largometraje (Mapa) tenga mucho que ver con esta forma de proceder,  y que las propias potencialidades de una película de larga duración estén dirigidas a cartografiar la materia prima con la que Siminiani trabaja.

Entiéndase que este minimalismo formal implica un alejamiento de  los movimientos alambicados harto frecuentes a la hora de tratar temas de gran calado, y que no se debe confundir con una utilización simple y pobre de los recursos cinematográficos. Así, Los orígenes del marketing es una muestra de todo lo contrario. Compuesta básicamente de imágenes repetidas, muchas de ellas procedentes de Mapa en un acto de apropiacionismo un tanto paradójico (por darles vida antes de su nacimiento), y de un interesante tratamiento de la voz en off , la película conforma un conjunto orgánico que explota al máximo los elementos que entran en juego. Más aún si tenemos en cuenta el deslizamiento de ambos elementos, imagen y sonido, hacia la inmanente construcción del relato. Basta poner como ejemplo el momento en que del audio en off en primer plano sonoro pasa a otro más general y directo, que a su vez está confrontado con la imagen de Siminiani en flou leyendo aquello que oímos. Y es aquí donde radica el acierto de esta película, en la que todo pasa por la mirada que condensa el mundo de la perplejidad: la mirada del propio León Siminiani, dejando al descubierto el juego que él mismo propone. Todo esto con Play the game del grupo musical Queen a todo volumen.

(1) Información facilitada por León Siminiani  a Blogs&Docs para la elaboración de esta reseña.

(2) Ibidem.

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