Documental y fútbol, una relación poco fructífera

La relación entre fútbol y cine históricamente ha dado resultados bastante pobres. En los últimos años y con todos los recursos audiovisuales de que se disponen, este mal camino no ha variado demasiado. No ha surgido ningun cineasta que haya sabido aprovechar la extensa popularidad de este deporte para hacer buenas (y exitosas) películas.


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1. Pan y fútbol
Esta podría ser una breve definición respecto a la presencia del fútbol en nuestra sociedad hoy en día: deporte de enorme popularidad e impacto social, generador de un gran volumen de negocios económicos en todos los continentes, espejo de cada sociedad que lo celebra así como herramienta de desahogo colectivo a modo de catarsis, para los más críticos, una herramienta-catarsis sociopolítica alienante.

En definitiva, el fútbol, el maldito fútbol, por varios motivos de peso, tiene una destacada presencia a nuestro alrededor. En España, mientras algunos clubes profesionales se acercan a la quiebra económica, la práctica del fútbol y su consumo no disminuyen, más bien todo lo contrario después del exitoso Mundial de Sudáfrica.

La relación entre fútbol y cine históricamente ha dado resultados bastante pobres. En los últimos años y con todos los recursos audiovisuales de que se disponen, este mal camino no ha variado demasiado. No ha surgido ningun cineasta que haya sabido aprovechar la extensa popularidad de este deporte para hacer buenas (y exitosas) películas. Repasando listas de filmes, escasamente encontramos un puñado de títulos aceptables alrededor de la temática en la última década. ¿Cuáles son las causas de este vacío?

Por un lado podríamos achacarlo a una sobredosis de fútbol, una presencia constante en los medios de comunicación con un tipo de imágenes muy similares, repetitivas e icónicas. En las televisiones españolas el mundo del fútbol tiene una presencia informativa constante con retransmisiones de partidos de competiciones de toda índole  y la redifusión de los mismos los días de descanso En la televisión están siempre jugando al fútbol, parece como si en todo el año hubiera un solo e inacabable encuentro que dura 365 días. Ese ruido mediático ininterrumpido construye un imaginario visual que parece cerrado y aplaca el ánimo de creatividad. De las películas que comentaremos en este artículo, centrado en el documental, las mejores son francesas, un país donde curiosamente la intensidad del fútbol es muy inferior a sus vecinos y donde el balompié compite con el rugby en fama y minutos en la pequeña pantalla.

Por otro lado, gran parte de los proyectos nacidos están vinculados a cadenas televisivas, a veces ligados a importantes presupuestos. El cine más independiente no se ha aproximado al llamado “deporte rey”. Así, la mayoría de proyectos se rigen por códigos convencionales y de nuevo cerrados, la voluntad de traspasarlos es escasa o impedida, la película se convierte en “producto” que se debe a un público amplio y mayoritario. Otro motivo puede ser el limitado rol del “soccer” en Estados Unidos, deporte muy secundario que no ha suscitado tampoco el interés de sus productoras y cineastas, con lo cual se pierde un baluarte de producción cinematográfico importante que sí ha desarrollado una extensa filmografía deportiva (boxeo, fútbol americano, hockey, billar, etc.).

Las películas realizadas sobre fútbol se han centrado sobretodo en retratar el jugador-ídolo. También han mirado alrededor de estos para destacar personajes secundarios o perdedores. Otro de los aspectos de atención ha sido la pasión que el fútbol genera. Esos son los ejes principales los cuales presentan en líneas generales dos problemas. Uno es el intentar afrontar la pasión (loca, libre, desacerbada) con las estructuras tópicas, hay un desencaje formal y una incomprensión hacia esa pasión. El otro es el acriticismo, la inexistencia de material reflexivo sobre el fútbol, cuando es presente en la sociedad un hartazgo por su sobreabundancia y sobrevaloración mediática y económica. Ninguna mirada crítica hacia los valores que transmite, ninguna opinión discrepante sobre su conocida función de pan y circo.

2. Retrato de los héroes

La gente se junta para contemplar once millonarios que dan patadas a una pelota.
¿Y el equipo francés? Retratos de dimensiones estalinistas y ni un gol marcado.

(Chris Marker, Chats Perchés, 2004)

La única película relacionada con el fútbol que tuvo realmente éxito en los últimos años fue Les Yeux dans les Bleus (Stéphane Meunier, 1998). Actualmente cada partido se juega con decenas de cámaras y fotógrafos alrededor del césped, por contra Meunier decidió filmar él solo con una  minicámara. Este camarógrafo francés se pegó a la selección nacional en el Mundial de 1998 y pudo desvelar partes ocultas de los adorados héroes al gran público, acercándose con tacto a ellos. Sus dos mejores aciertos fueron la intimidad y la captación del trabajo en equipo. La primera la consiguió superando algunos tópicos de las entrevistas -con charlas en espacios no televisados, como las habitaciones de los hoteles- y en situaciones no habituales -como la desnudez o el insomnio después de un intenso partido-. La psicología del trabajo en grupo la personalizó dando espacio a las arengas del entrenador Aimée Jacquet, líder amable, sutil, quien apostó por la comunión del grupo por encima de individualidades. Meunier, pero, no dejó de situar a los futbolistas en su pedestal de héroes épicos, no rompió su celestialidad mediática y siempre los distanció del público, una masa de gente entregada.

El montaje dinámico y con uso de mucha música comercial, y la victoria final de les bleus, convirtieron el documental en un apéndice del triunfo y se hizo muy conocido. Meunier rodó dos secuelas más, de la cuales sólo cabe destacar la tercera parte, reverso de la primera, que transcurre casi en su totalidad dentro del vestuario, con tristes charlas y caras largas ya que el equipo francés fracasó con rotundidad. La intimidad de la primera versión no se logró nunca más, ni tampoco en la apropiación de este modelo que hizo Brasil (Brazil Confidential, 2002-2007) ni Alemania en su mundial (Deutschland. Ein Sommermärchen / Germany: A Summer’s Fairytale, Sönke Wortmann, 2006), donde se pierden las huellas que Meunier supo imprimir en 1998.

Otro documental que fue bastante conocido es también francés, y comparte protagonista con el anterior. Zidane, un retrato del sigloXXI, Douglas Gordon, Philippe Parreno (2006), es probablemente la apuesta más original entre fútbol y cine de los últimos tiempos. Al revés de Meunier, los realizadores contaban con un gran despliegue mediático de cámaras que siguieron a Zinedine Zidane durante un solo partido de la liga española. En lugar de contar una historia -como todos los otros ejemplos aquí citados- y a pesar de la apuesta mediática y cara del proyecto, su rumbo es artístico, buscando en esas imágenes mil veces vistas, una belleza en los movimientos y un tiempo dilatado. El retrato de Zidane como persona es casi inexistente, lo que transcurre en el partido (goles, expulsiones, jugadas) es explicado de manera muy secundaria. La película exalta el fútbol, destaca lo especial que resulta contemplarlo y jugarlo, lo compara con fuertes emociones como las que pueden darse en una batalla. El planteamiento de los autores recuerda a secuencias de películas como The thin red line (Terrence Malick, 1998). El soldado protagonista está aturdido en medio de la batalla, con un efecto de sonido ensordecido, un tiempo alargado, con sus reflexiones internas en primer término, las cuales expresan un alejamiento del combate y la absurdidad del mismo. Con Zidane ocurre lo mismo: el enorme ruido del público es lejano, se nos muestran los pensamientos “antibélicos” del jugador (“a veces cuando llego al estadio antes de jugar, pienso que todo está ya decidido”), con las múltiples vistas desde ángulos distintos montadas con un aire de calma que le otorga una belleza épica a la acción.

De los grandes astros del fútbol del siglo XX se han hecho varios retratos pero poco interesantes. Emir Kusturica desaprovechó la oportunidad de hacer un buen retrato del irrepetible, complejo e icónico Maradona, y presentó un documental muy flojo (Maradona by Kusturica, 2008) en todos los aspectos. Salvo algunos momentos de las entrevistas que se convierten en breves confesiones, el resto del metraje se hunde en rellenos audiovisuales, como las pésimas animaciones, ninguna película  ha acertado en capturar la esencia del astro argentino hasta la fecha.  Johan Cruyff. En un momento dado (Ramon Gieling, 2004), otro proyecto flojo, cae en el lado más convencional de las entrevistas y en secuencias con puestas en escena que, simplemente, no funcionan.

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2 Comentarios

  1. qim 23/12/2010 | Permalink

    montaje televisivo de un resumen muy atípico, la música es usada para explicar los sentimientos del partido, incluso el montador se permite licencias como cambiar el orden de los sucesos para enfatizar el final, cambiar el orden de los planos de la retransmisión para crear una película del partido – espectáculo. excepto el final, el resto me parece muy bueno.
    http://www.youtube.com/watch?v=fvBcF0Sml7Q

  2. sebastian kohan 10/09/2011 | Permalink

    Estimado Martí Freixas, te escribe Sebastian Kohan desde Argentina para felicitarte por tu nota sobre el futbol y el documental, y para compartir contigo un documental chileno del cual fui uno de los productores el año pasado, y que me parece debería entrar en la lista de los docus importantes. Se llama Ojos Rojos. Fue el documental mas visto en la historia del cine chileno y fue un orgullo para sus realizadores haberlo hecho.
    http://www.documentalojosrojos.com/
    un saludo y estamos en contacto por cualquier cosa

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