Wang Bing: “Cada persona es una persona”

Entrevistamos a Wang Bing en el transcurso del pasado DocLisboa 2013, festival que había ganado el año anterior con Three Sisters y donde presentó en esta edición ‘Til Madness Do Us Part, un trabajo cinematográfico colosal centrado en un manicomio en China. Frente al funcionamiento de este centro que viola flagrantemente los derechos humanos, Wang Bing se acerca a varios de sus pacientes para dibujar sus rasgos y características individuales, para captar su tangible humanidad.


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Después de estar largo tiempo intentando coincidir con este cineasta por algún festival, por fin lo conseguí. Y no pudo ser en mejor momento, dos días después de ser transformado por las cuatro horas de duración de Feng Ai (‘Til Madness Do Us Part, 2013). Su última película documental es una obra magna, comparable a las grandes películas de no ficción que se sitúan ante este abismo del ser humano, el de la demencia y la recepción de esta en la sociedad, como Titicut Follies (Frederick Wiseman) o San Clemente (Raymond Depardon). El trabajo de Wang Bing, en mi opinión, se ubica a esta altura histórica del cine. Ignoro si él es consciente de su maestría, si sabe que es un coloso del cine contemporáneo. Igual que estos dos predecesores, el cineasta chino se entromete en un hospital psiquiátrico para constatar las condiciones de vida que allí existen así como acercarse a los pacientes. Es un manicomio que parece una cárcel. Es pequeño, tiene dos pisos, el cineasta no se moverá del segundo, donde están encerrados los pacientes varones. Captará la humanidad de estos y la ponderará frente a la violación flagrante de los derechos humanos por parte de los responsables de este estamento público.

Wang Bing no habla inglés y yo desconozco completamente el idioma chino. Tradujo el intercambio Graciliana Loureiro. Por miedo a preguntas complicadas que se perdieran en el proceso de traducción entre dos idiomas lejanos y especificidades del lenguaje cinematográfico, procuré hacer preguntas sencillas. Aunque la entrevista duró más de una hora y el encuentro se alargó más de dos, con paseo y charla distendida, no acabé de profundizar en algunas cuestiones. Me hubiera gustado poder indagar más sobre algunos temas del rodaje y también varios sobre el proceso de montaje, entre otros. Después del primer encuentro y generada cierta confianza, hubiera necesitado un segundo día para poder ir más lejos en nuestra conversación. Lamentablemente no fue así. Este es el resultado final.

Me comentaron del festival que perdiste el avión. Lo lamento.

Hubo una confusión con las horas. Pensaba que el avión de Pekín salía a las 12:00 y había salido a medianoche, a las 00:00. Tuve que esperar para el siguiente.

¿Dónde vives y a qué te dedicas? ¿Además de la realización, haces otras actividades vinculadas al cine?

Vivo en Pekín. Siempre estoy haciendo películas, no tengo tiempo para más. (Ríe).

La mayoría de tus películas se basan en estar mucho tiempo con la gente que filmas. Muchos meses, más de un año… ¿Cómo empiezas a trabajar con estas personas? ¿Qué relación estableces con ellas?

Antes de filmar paso mucho tiempo en los sitios y con esas personas. Si después de este tiempo me interesan las historias de sus vidas, lo que me explican, si tengo alguna conexión con ellos, entonces decido hacer una película. Para poder filmar del modo en que lo hago, antes debo entender realmente la perspectiva de cada persona.

O sea, no filmas de inmediato. Dejas pasar tiempo. ¿Cuánto tiempo?

Es difícil de decir, depende de cada situación. Por ejemplo en ‘Til Madness… ya sabía del funcionamiento de los hospitales psiquiátricos en mi país. Hace 10 años estuve visitando varios, en 2002. En ese momento no pensé en hacer una película. Luego volví, visité algunos otros y decidí hacerla.

Cuando filmas estas personas estás muy cerca, físicamente, los cuerpos están a poca distancia, tu presencia física es constatable. A pesar de la proximidad corporal, las personas filmadas muy a menudo actúan como si no estuvieras, pareces El Hombre Invisible. ¿Cómo llegas a este punto intermedio de presencia / ausencia? ¿Cómo lo haces?

(Ríe). Lo hago todo yo solo, todo el equipo va conmigo. Me gusta concentrarlo todo en mi cuerpo, así me acerco físicamente a las personas, es algo real, directo. Lo que el espectador ve es directamente lo que yo estuve haciendo, como si viera a través de mi cuerpo.

¿Qué ocurre si cuando estás filmando te surgen inconvenientes, gente que no quiere ser filmada?

Me sucede pocas veces porque cuando empiezo a filmar ya me conocen. Es un proceso muy natural. En todo caso, si alguien me dice que no quiere aparecer, entonces paro.

El sonido también lo haces tu. ¿Llevas percha o auriculares?

Hago el sonido yo también, sí, para concentrarlo todo en mí. No llevo percha ni auriculares. Voy con el micrófono incorporado en la cámara y controlando el audio a través de la barra de sonido que aparece en la pantalla. A veces me da problemas, en este rodaje la pieza que encaja el micrófono a la cámara se desenganchaba y tenía que ir apretándola, me fastidió el sonido algunas veces. Todo es muy casero.

Tus películas son largas: tres horas, cuatro, nueve… Una vez, en un pequeño comentario de una revista de cine, leí que estabas enfadado porque te habían obligado a hacer una versión corta de Three sisters (San zi mei, 2012) de noventa minutos y decías que esa versión no conseguía expresar lo que tú querías. ¿Porqué crees que necesitas este tiempo?

Creo que necesitas una conexión para entrar en una película. Cada detalle, cada movimiento de los cuerpos, necesita ser entendido. En mis películas necesitas esto, llegar a conocer bien las personas filmadas. Pero no estaba enfadado, sólo que en la televisión querían una versión de noventa minutos y tuve que recortarla.

Pero también necesito tiempo para filmar. En Three sisters me faltó tiempo, caí enfermo al final y tuve que parar. Hubiera necesitado unos diez días más. ‘Til Madness Do Us Part también, estuve cuatro meses filmando pero creo que para ser perfecta necesitaba dos más, es corta y faltan detalles. También filmé mucha gente y luego tienes que elegir y descartar. Podría durar seis horas.

Para mí es perfecta. En West of the tracks (Tie Xi Qu, 2003), que fue tu primera película, estuviste mucho tiempo filmando. Me gustaría saber si fue para tí una revelación, qué fuiste descubriendo en ti mientras filmabas ese proyecto que no sabías donde iba a llegar, ni si se concretaría en tu primera película.

En esa ocasión me pasé dieciocho meses filmando. La parte técnica ya la había aprendido en los estudios, me fue muy útil. Pero lo que descubrí fue como avanzar en un tema, como conectar con una historia. Eso no lo aprendí en la escuela.

Hablemos en concreto ahora de tu última película, ‘Til Madness Do Us Part. ¿Cómo tuviste acceso a la prisión? Perdón, al manicomio.

Conseguí algunos contactos. Conocía amigos que conocían a algunos doctores que conocían a otros doctores…

¿Tuviste problemas con algunos de los doctores? En algunos momentos aparecen de manera poco agradable o haciendo acciones duras.

No fui bien recibido por todos los doctores. Algunos son más duros con los pacientes que otros. Cada uno tiene su manera de tratarlos, sus reglas.

¿Dónde está situado este hospital?

En la provincia de Yunnan. En las afueras de una ciudad.

¿Crees que es un buen ejemplo para mostrar el funcionamiento normal de un hospital psiquiátrico en China? ¿O es una excepción?

Todos los hospitales psiquiátricos de China que he visitado son similares a este. La diferencia es el tamaño. Los de Pekín son mucho mayores. En 2002, como dije antes, estuve visitando varios hospitales. Acabé filmando este por casualidad. Estaba explorando la ciudad en mis ratos libres, lo vi, entré… lo visité muchas otras veces… y empecé una relación con algunas de las personas que están allí, pacientes que llevan en ese sitio más de treinta años.

¿Las autoridades Chinas han visto la película? Porque para nosotros, como occidentales europeos, representa una visión muy dura por lo que se refiere a los derechos humanos.

No la han visto. La filmé sin permisos, conseguirlos no hubiera sido nada fácil. Cuando la estaba filmando, lo hacía sin decirlo a mucha gente. Tampoco sabía si la culminaría. El problema para hacer esto en China no son las autoridades, nada que ver con el Gobierno. Quien te puede poner obstáculos para filmar son otros mandos burocráticos a quienes si no les gusta lo que haces pueden impedirte entrar en un espacio. Acabarla fue como conseguir lo imposible de lo imposible.

Entonces te podían detener, estabas arriesgando mucho.

No es tanto riesgo realmente. El problema podía ser que me prohibieran continuar, entonces no habría película. Pero una vez terminada, se acabó el problema. Cuando está finalizada, ya no te pueden hacer nada.

¿Tus películas se proyectan en China?

En las salas de cine no ponen este tipo de películas, documentales… Se han visto en sitios alternativos, como locales o bares, así como en algunas universidades pero no muchas. También circulan con copias en DVD, van de mano en mano, entre amigos, conocidos.

Los intertítulos que aparecen explicando qué tipo de personas se encuentran allí encerradas son demoledores. Es algo sabido por los medios de comunicación occidentales, yo lo tenía más o menos presente durante la proyección, pero verlo constatado fue contundente.

En mi opinión personal,  allí dentro hay mucha gente encerrada que no está loca ni lo ha estado nunca. Como pongo en los intertítulos, la gente con problemas psiquiátricos está mezclada, casos graves, con casos medios, con gente que tiene problemas psiquiátricos menores. Pero también por tener problemas de tipo distinto, como peleas, problemas con la familia, con el alcohol, algun tipo de disputa con las autoridades… te pueden encerrar allí.

Lo que más impresionado me dejó de ‘Til Madness… es que la situación de las personas en el manicomo es profundamente inhumana. Y tu eres capaz de, a partir de esa situación, mostrarnos la parte humana de cada uno, resaltar sus características como ser, su corazón, su vida. Cada personaje es un edificio.

No juzgo como es la persona, intento mostrar su lado humano porque cada persona es una persona. ¿Aún son personas, cierto? Y nosotros también lo somos. Y aunque ellos estén excluídos de la sociedad su vida es igual de importante. Eso es lo que trato de hacer, capturar este lado humano. Cuando me planteo los proyectos tengo presente la pregunta: ¿Qué relación tenemos con las películas? ¿Por qué hacemos películas? La respuesta es para mí fundamental: porque podemos capturar la belleza de lo humano.


Wang Bing y Pedro Costa, DocLisboa 2013. © Rita Lopes

Tu película me hizo volver a creer en el cine contemporáneo. Hoy en día estamos desbordados de películas, las producciones son constantes y numerosas, hay un overbooking de imágenes…

Cada vez hay más películas y la calidad disminuye.

¿Dentro de esta abundancia sigues algun autor en concreto, alguno que aprecies especialmente?

No lo sigo mucho. Por lo que respecta a España conozco a Jaime Rosales, con quien estudié y pasamos mucho tiempo juntos. Sus películas pero son diferentes a las mías. Él mira las personas desde la distancia, con planos abiertos, lejanos, con encuadres muy bien construídos. Me gusta lo que hace Pedro Costa. Le estoy además muy agradecido, él me ayudó a darme a conocer al principio. Estoy de acuerdo en lo que comentabas del exceso de filmes pero ayer por ejemplo vi aquí una película americana muy buena… (saca el billete de la entrada: Stemple Pass, de James Benning. Le comenté que por el hecho de estar en inglés no podía haber seguido el texto y respondió que había percibido por donde iba y que le había gustado mucho).

Conozco mejor y me agradan mucho los italianos clásicos, Rossellini pero sobretodo Antonioni. Es quien más me impactó cuando estudié cine, me gusta mucho como entra en las personas y en las historias. Su película China (1972) fue algo especial, pues hasta la fecha solo había visto este tipo de películas a través de cineastas nacionales, verlo a través de una mirada foránea fue novedoso para mí.

¿Tienes relación con otros cineastas chinos contemporáneos?

No.

¿Tienes algún proyecto pensado que se pueda contar?

Me gustaría hacer algo con las relaciones sentimentales, los jóvenes en China que tienen sus primeras relaciones, la gente alrededor de veinte años. Lo tengo bastante desarrollado pero no tengo el dinero para hacerlo.

¿Cómo buscas el dinero? ¿A través de productores europeos?

Estoy en ello, buscando como hacer la parte económica. Después de ‘Til Madness… tengo el bolsillo a cero. Con el premio del DocLisboa del año pasado por Three Sisters pude pagar esta nueva película, me vino muy bien.  Pero ahora no tengo más para la siguiente. Cuando hice la primera película, West of the tracks, era más joven, tenía más tiempo, para explorar… Ahora ya soy más viejo. Estoy obligado a valorar más el tiempo y a valorar más cada película. A ser cuidadoso con los caminos que tomo, en decidir cual será el siguiente proyecto.

2 Comentarios

  1. Mercedes 15/12/2013 | Permalink

    Qué entrevista tan maravillosa. Enhorabuena.

  2. diana 18/12/2013 | Permalink

    Agradezco mucho este tipo de artículo, muy bueno que se difunda la obra de cineastas contemporáneos tan importantes y que a veces son dificiles de seguir…

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