E agora? Lembra-me

Joaquim Pinto, destacado sonidista y desconocido como realizador para la mayoría, filma con E agora? Lembra-me un documental atravesado por lo autobiográfico de manera decisiva y rotunda, con la contribución y presencia de su esposo, Nuno Leonel, ambos portadores del VIH.


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De tripas, corazón

Toda película comienza en su título. Esta es una película traspasada especialmente por la magnitud del tiempo y la capacidad psíquica de la memoria (además de por el amor y la enfermedad), y esos dos conceptos están anticipados en su mismo nombre, que a su vez apela directamente al espectador a través de un interrogante y un imperativo. En él se produce también una conjunción temporal: presente, pasado, futuro; o tres formas de presente en el filme (1).

E agora? Lembra-me es el octavo largometraje dirigido por el portuense Joaquim Pinto (n. 1957), destacado sonidista y desconocido como realizador para la mayoría —al menos hasta el éxito cosechado por este filme—. Dentro de su obra como director, este documental llega tras una década de silencio autoral y se encuentra atravesado por lo autobiográfico de manera decisiva y rotunda, algo que puede sorprender en una trayectoria que había contemplado más el entorno como fuente fílmica que el interior de sí mismo y su propia vida.

Infectado con el VIH hace veinte años y habiéndole diagnosticado también hepatitis C y cirrosis, Pinto decide someterse a un tratamiento experimental en Madrid en noviembre de 2011. La película opera como la crónica de este proceso médico, punto de partida e hilo conductor que se ramifica en muchas otras direcciones: lo personal, lo biológico, lo filosófico, lo político… No solo habrá espacio para registrar los efectos secundarios (pérdida memorística y sensorial, insomnio, dolores de cabeza, despersonalización, hipersensibilidad a la luz…), sino que ofrece simultáneamente, como muy bien sintetiza Marie-Pierre Duhamel en Mubi, “un cuaderno de notas, un diario. Un relato de dolores y alegrías, de sufrimiento y lucha. De libros y películas. De muchos lugares y movimientos. De recuerdos e imágenes que vienen una y otra vez. Una fábula de cuerpos, de células y de la creación de la humanidad”.

Todas las referencias históricas y culturales que recorren la película la dotan de un carácter enciclopédico abrumador y sensacional que afianza otra de sus vertientes, la ensayística: no solo en su acepción de prueba, sino también literaria. No solo Joaquim como objeto, como organismo que reacciona ante una medicación experimental, sino Joaquim como sujeto que arroja su visión personal sobre nuestro último medio siglo (desde los años sesenta hasta la actualidad) y, doblando sus ambiciones, sobre la propia condición humana. Se suma un fuerte carácter testamental, resultando en una suerte de autobiografía (2), en un valioso libro de memorias de un hombre que ha tenido el privilegio de trabajar y/o trabar amistad con Serge Daney, Derek Jarman, Robert Kramer, Guy Hocquenghem, João César Monteiro

“Somos seres colaborativos”

Resulta decisiva la contribución y presencia en este proyecto de su esposo, Nuno Leonel (n. 1969), también portador del VIH. El lisboeta Leonel ha trabajado como sonidista y realizador, incluso en animación, técnica que, por cierto, se integra dentro de la rica y vitalista amalgama de formas que despliega E agora? Lembra-me (extractos en 8 mm y de películas precedentes, fotografías, sobreimpresiones, stop motion…).

Joaquim y Nuno viven juntos desde principios de los noventa, cuando el primero cae enfermo, y juntos han realizado sus últimos documentales (el más reciente, O Novo Testamento De Jesus Cristo Segundo João). Aunque no compartan crédito en la dirección de E agora? Lembra-me, sí lo hacen en el resto de apartados técnicos y la presencia de Nuno, pese a su negativa inicial, resulta clave (“Me obliga a estar vivo”, afirma Joaquim). Es muy emocionante contemplar su progresiva implicación en la película, que funciona también como un retrato familiar de ambos y de los cuatro perros con los que conviven; y, de paso, como visibilizador de otras formas de vida. Es una estampa de su cotidianeidad, del día a día que supone una reproducción de acciones, allí donde la repetición puede ejecutarse como mera redundancia, como figura estilística o como ejercicio de la afectividad humana más honda y honesta. El mismo acto de filmar se convertirá en hábito, como regar, plantar, jugar con los perros, hacerse analíticas, tomar pastillas, sufrir…

Durante ese año a caballo entre Portugal y España, Nuno y Joaquim, que viven en una zona rural situada en la isla de Santa María (archipiélago de las Azores), inician un proyecto de repoblación forestal. En los primeros compases de la cinta, asistimos a un incendio devastador, catástrofe que volverá a repetirse más adelante. La presencia del ciclo de la naturaleza, con su dimensión creadora y destructiva, es otra constante. El dominio que el curso de lo vivo ejerce sobre todas las cosas y que escapa del control humano (incapaz de convocar la lluvia que alivie la sequía o de erradicar la enfermedad) se impone en el relato de Joaquim como un misterio ante el que asiste con curiosidad y asombro. Mientras siente la “voluntad desconectada del cuerpo”, su mirada se detiene y se aferra a los signos de vida inmediatos, entregándose a la contemplación de una babosa inaugural, y de una libélula, y de una avispa que decide unilateralmente compartir su hamburguesa u otra que agoniza a golpe de jazz. La música está significativamente presente como otro modo de asirse a lo vivo, de apostar por el movimiento, por aquello que vibra y respira.

La simbiosis de E agora? Lembra-me entre lo subjetivo y lo científico, lo humano y lo animal, lo emocional y lo racional, la escala humana y la divina… me trae a la memoria aquella película de Alain Resnais donde tres protagonistas son presentados como objetos de estudio, cual ratas blancas en un laboratorio, mientras les vemos bregar con los conflictos propios de su día a día en el medio social al que pertenecen. Simultáneamente, la cámara también se detendrá en una tortuga, en un cangrejo… y en algunas otras cuestiones evolutivas. Si Mi tío de América (Mon oncle d’Amérique, Resnais, 1980) entrecruzaba el drama social con la teoría científica (las hipótesis del médico y etólogo Henri Laborit), Pinto parte de la experiencia médica en primera persona y de su nexo con la biología circundante como fórmula para mantenerse conectado a la vida. Laborit afirmaba en el arranque del filme de Resnais: “La única razón de ser de un ser es ser”.

E agora? Lembra-me es una película salvaje y desbordante. Joaquim se desnuda y sobreexpone instintivamente —Nuno va con él— y nos entrega, como buen tripeiro (3), casi hasta sus tripas, que nos hablan de tú a tú en estos “tiempos tristes”. Al final de su hazaña, logra lo que pocos afortunados: aceptar su condición de hombre, su propia historia, y sentirse unido con el universo y todos sus presentes. Arte y vida juntos cuando en realidad no deberían concebirse apartados. Y es así, también la clausura del filme, fruto de un atrevimiento espontáneo y generoso donde la cámara sigue un camión repleto de pavos, símbolo no solo de buenos deseos navideños, también de acción de gracias. Además, había empezado a llover.

 

(1) En un momento dado, Pinto se remonta a la concepción del tiempo de San Agustín, quien consideraba que «tal vez fuera más preciso decir: “hay tres tiempos: el presente del pasado, el presente del presente, el presente del futuro”. Porque estas tres suertes de tiempo existen en nuestra mente, y no los veo en otra parte. El presente del pasado es la memoria; el presente del presente es la intuición directa; el presente del futuro es la espera» (fuente bibliográfica: ¿Qué es el tiempo? del filósofo francés André Comte-Sponville). Gracias a una de las cualidades esenciales del cine, nuestra percepción como espectadores recibe estas “tres suertes de tiempo” como un presente continuo: la biografía del director de Oporto hasta los 54 años, su vida actual y el proceso espontáneo de confección de la película, el aguardar el final del dolor. Como curiosidad, cabe señalar que la productora que fundaron Joaquim Pinto y Nuno Leonel para promover “proyectos independientes en las áreas de la música, la literatura y el cine” se llama Presente.

(2) En palabras del crítico portugués Francisco Ferreira, se trata de “una película autobiográfica que se desvincula del egocentrismo”. En FERREIRA, Francisco: “A Truck Full of Turkeys: Thoughts Joaquim Pinto’s What’s Now? Remind Me”, Cinemascope, págs. 13-15, Toronto, otoño 2013. Versión online aquí.

(3) Los naturales de Oporto, además de portuenses, son popularmente conocidos como tripeiros, denominación que data del siglo XV cuando la conquista de Ceuta estaba en marcha. A los expedicionarios se les aprovisionaba tan bien que para la ciudad solo quedaban las tripas de los animales, origen del guiso tradicional as tripas à moda do Porto. Por cierto, el tercer largometraje de Joaquim Pinto llevó por nombre Das Tripas Coraçao (1992).

FICHA TÉCNICA:
Dirección: Joaquim Pinto
Guión: Joaquim Pinto
Fotografía: Joaquim Pinto, Nuno Leonel
Mezclas de sonido: Olivier Do Huu
Producción: Joana Ferreira
Productora: PRESENTE, C.R.I.M.
País y año de producción: Portugal, 2013

El documental E agora? Lembra-me? de Joaquim Pinto recibió el Premio Especial del Jurado y Premio FIPRESCI en el pasado festival de Locarno, Mejor Película en DocLisboa y en el Festival de Valdivia, entre varias otras selecciones.

Un Comentario

  1. Martha Sosa 16/12/2013 | Permalink

    Olvidaron mencionar que la premiere latinoamericana fue en el FIDBA, el Festival INternacional de Cine Docuemntal de BUenos Aires donde obtuvo el Primer Premio.

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