Doc’s Kingdom 2013. Resistencia de una isla

Entre los años 2000 y 2010, el seminario Doc’s Kingdom se fue constituyendo discretamente como uno de los encuentros de referencia para el estudio y debate del cine contemporáneo. Tras dos años de interrupción por falta de financiamiento, ha reaparecido en este 2013 con la novedad principal de su relocalización en las islas Azores. Revisamos las aportaciones de este importante renacimiento, así como el programa y los debates que allí se plantearon este verano.


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Teatro Faialanse, Doc’s Kingdom 2013 ©Rita Cartageno

Serpa

Entre los años 2000 y 2010, Doc’s Kingdom se fue constituyendo discretamente como uno de los encuentros de referencia para el estudio y debate del cine contemporáneo. Con un rigor y una autoconsciencia inusuales en la mayoría de eventos dedicados a la exhibición cinematográfica, los organizadores supieron escoger con precisión las líneas maestras que lo habrían de definir y, sobre todo, acordar aquello que no debería ser. Así, con el Flaherty Film Seminar como referente y bajo el amparo de Apordoc (Associação pelo Documentário, también instigadora del DocLisboa), Doc’s Kingdom se concretó en un seminario internacional, pequeño por vocación y contrario a la tendencia acumulativa y mercantilista del formato festival, celebrado durante sus primeros diez años en la pequeña localidad de Serpa, en el Alentejo portugués.

En esta primera etapa, el equipo dirigido por José Manuel Costa estableció las pautas de su funcionamiento, basadas en la programación de un número reducido de filmes (desde 6, en 2001, hasta 33, en 2008), concentrados en sesiones intensivas y sin proyecciones paralelas que impidan a los participantes compartir exactamente los mismos visionados. Este método fortalece otro de los pilares sobre los que descansa el proyecto de Doc’s Kingdom: el desarrollo de debates diarios entre los asistentes (estudiantes, realizadores, programadores o el propio equipo de producción) cuya intensidad y eficacia dependen, en primera instancia, de la apuesta por un programa único y común a todos los participantes. Un conjunto de películas balanceado entre estrenos absolutos, rarezas recuperadas o clásicos contrastados, pero conscientemente agrupadas al margen de clasificaciones reduccionistas que pretendan determinar de antemano los límites del documental. En su lugar se articula un programa alrededor de un epígrafe orientativo (en las últimas ediciones incorporado al título del seminario: la imagen-archivo, paisaje / tiempo, la circulación de la palabra…) sobre el que pivota, con notable flexibilidad, toda la selección de filmes.

Faial-Pico (1)

Tras dos años de interrupción por falta de financiamiento, Doc’s Kingdom ha reaparecido en este 2013 con la novedad principal de su relocalización en las islas Azores (Portugal). Es probable que la búsqueda de apoyos económicos y patrocinios haya determinado el nuevo lugar de encuentro, pero la dirección del seminario (a la que se sumaba en esta edición Nuno Lisboa, hasta el momento programador) quiso aprovechar la oportunidad para internacionalizar el evento (2) e incluso proponer una programación que se abría a la condición insular bajo el sugestivo rótulo Ideia de uma ilha, en declarada resonancia con el filme homónimo de Roberto Rossellini (Idea di un’isola, 1968).

Es evidente que el traslado a las islas entrañaba una serie de inconvenientes, en su mayor parte relacionados con garantizar la asistencia de estudiantes o trabajadores precarios que hasta ahora suponían un amplio porcentaje de los inscritos. Y si señalamos este punto es para alabar la política de becas o el esfuerzo realizado por el equipo de producción, con Maria João Soares e Inês Mestre al frente, para ofrecer unos paquetes de inscripción de bajo coste que revelan la atención prestada por la organización al contexto de expolio económico, y que inciden nuevamente en el trabajo de Doc’s Kingdom por pensar constantemente su existencia en un aquí y un ahora.


Imagen: Doc’s Kingdom

Un aquí, las islas Azores, que cuando menos atravesó la programación como metonimia cosida a todas las propuestas —gráficas, cinematográficas o escritas— que conformaron el seminario: “un programa de visiones utópicas y distópicas del mundo en el que vivimos: lugares aislados donde se condensa el mundo entero, territorios descubiertos donde se sobreponen, como en una roca estratificada, diferentes tiempos y orígenes, gestos solitarios y gestos colectivos, tensiones entre lo visible y lo invisible, la palabra y la imagen, el interior y el exterior, lo real y lo imaginario, la memoria y la transformación.” (3)

Resulta difícil no concluir que tal serie de pares no pueda encajar en casi cualquier filme documental, pero los 20 títulos proyectados en el Teatro Faialense —que en esta edición, como novedad, no se conocieron hasta el momento mismo de su proyección— cumplieron su función en la ampliación y el desarrollo de esta idea central. No parece casual, en todo caso, la predominancia de los distintos modelos de cine etnográfico en la selección, dada su querencia histórica por comunidades aisladas donde se condensa el mundo entero, o por las diversas acepciones de utopía que la etnografía ha manejado a lo largo de siglo y medio. Desde la insularidad sublimada del Hombre de Arán de Flaherty (1933) hasta el océano capitalista de Allan Sekula y Noël Burch en The Forgotten Space (2012) —las dos únicas sesiones de la semana abiertas al público local—, quedaron definidos los marcos entre los que se movió un programa en permanente búsqueda de conexiones y rimas inesperadas.

Buen ejemplo de ello fue la jornada que juntó el visionado de Beschreibung einer Insel (Estudio de una isla, Cynthia Beatt y Rudolf Thome, 1979) con la reciente ganadora en Locarno de la sección “Cineasta del presente”, Manakamana (Stephanie Spray y Pacho Velez, 2013). Dos propuestas radicales y controvertidas que, a pesar de su disparidad formal y temática, activaron un acalorado debate comparado sobre la práctica etnográfica y el artificio cinematográfico. Baste anotar, por el momento, que la mayoría de las intervenciones que criticaron duramente el rígido formalismo de Manakamana se refirieron al contracampo representado (4) de la cinta de Beatt y Thome para desarrollar parte de su argumentación, como si los más de 30 años que separan cada propuesta no hubieran sido capaces de alejar la sombra de la sospecha del pacto entre cineasta y sujeto filmado.

Nada mejor, entonces, que la brillante autoetnografía de Kidlat Tahimik en Mababangong bangungot (1977) para dar salida al atolladero eurocéntrico, a través del relato en primera persona de un joven filipino, representado por el propio director, que sueña con viajar a Europa y Estados Unidos para unirse a la carrera espacial. Tahimik se vale de todas las herramientas a su alcance —desde el documental puramente observacional o el diario filmado hasta los rudimentos del cine negro o la serie B— para elaborar una divertida e incisiva crítica de la ocupación colonial que gana profundidad cuanta mayor es la libertad con la que filma y monta el joven cineasta.

Entre medias, las utopías ruralistas de João Vladimiro (Lacrau, 2013) y Eloy Enciso (Arraianos, 2012), si acaso desproblematizadas en exceso, se cruzaron con el espiritualismo experimental de “los Ben” en A Spell to Ward off the Darkness (Ben Rivers y Ben Rusell, 2013), The Creation as We Saw It (Ben Rivers, 2012) y Let Us Persevere in What We Have Resolved before We Forget (Ben Rusell, 2013), estas dos últimas filmadas por separado pero en una misma localización, el archipiélago de Vanuatu, en la Melanesia.

Aún hubo tiempo de incorporar otras islas al mapa dibujado por Doc’s Kingdom, en forma de intensos relatos personales espejados, de una u otra forma, en ese baño de Berlin 10/90 (1991) desde el que Robert Kramer pone voz y silencio a los infortunios de la Europa post-soviética, en un singularísimo gesto cinematográfico que hace confluir la Historia en el cuerpo vencido del cineasta. Tampoco es casual que fuese éste el filme elegido para inaugurar la presente edición de Doc’s Kingdom, dado que el seminario toma más que el nombre (5) de un autor fuertemente vinculado a Portugal y su etapa postrevolucionaria.


Imagen: Doc’s Kingdom

Otro cuerpo atravesado por la enfermedad, el de Joaquim Pinto, será el motivo sobre el que se dispone la narración autobiográfica de E Agora? Lembra-me (2013). El antiguo amigo y colaborador de Kramer, afectado por el SIDA y la Hepatitis C, se entrega a un diario personal que cubre el año de tratamiento con medicamentos experimentales destinados a frenar el avance de ambos virus. El rebosante vitalismo de su acabado digital, puntuado por las reflexiones de Joaquim y su pareja, Nuno, abren la película a territorios más vastos donde amor y política se entrecruzan en ese último y magnífico gesto que nos devuelve a Berlin 10/90.

Por su parte, Nicolas Rey viaja al corazón del gulag con la excusa de una canción de Vladimir Vysotsky, Magadan, que desde un inicio marca el tono casual, liviano y por momentos humorístico que recorre todo Les soviets plus l’électricité (“El comunismo son los Soviets más la electricidad”, se dice que afirmó Lenin). La bitácora en super8 de Rey es parca en imágenes y sonidos, o todo lo contrario, si consideramos las numerosas colas en negro de la película y los intervalos en los que el dictáfono donde el cineasta apunta sus impresiones no tiene nada que decir. Es tanta la materialidad de estos silencios sonoros y visuales (6) que volvemos a recordar, porque así nos lo permite el programa, el estruendoso eco del baño donde Robert Kramer calla.

No hay espacio aquí para detallar el resto de películas programadas por José Manuel Costa, Nuno Lisboa y Federico Rossin (y excelentemente amparadas por todo el equipo técnico), pero uno de los objetivos prioritarios del seminario es la publicación, en libro y web (docskingdom.org), de los sugestivos debates que acompañan y dan sentido a cada una de sus ediciones, por lo que el lector interesado podrá profundizar debidamente en algunas de las cuestiones referidas, de modo necesariamente superficial, en la descripción de esa isla de resistencia que es el Seminario Internacional Doc’s Kingdom.

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(1) «Em 2013 o lugar do seminário é a ilha do Faial, e, de um outro modo, o binómio Faial-Pico, dois lugares que podem ser considerados como um, apetecendo aliás dizer que um deles (o Pico) é também parte do outro, enquanto horizonte do olhar, visão permanente e objecto mutante (dir-se-ia cinematográfico).» — http://www.docskingdom.org/pt/entrada.html

(2) A partir, por ejemplo, de su alianza con CalArts, que becó a casi una decena de sus estudiantes para asistir al seminario.

(3) Ideia de uma ilha. Doc’s Kingdom 2013.

(4) Beschreibung einer Insel, a rebufo de las rupturistas políticas del otro formuladas en los años 60 y 70, registra y subjetiviza el trabajo de campo de un grupo de antropólogos que estudian una comunidad del sudeste del océano Pacífico, con la incorporación de numerosos elementos ficcionados que recuerdan a la puesta en escena de La pyramide humaine (Jean Rouch, 1961).

(5) Doc’s Kingdom (Robert Kramer, 1987) es el segundo filme de Kramer protagonizado por Doc, una especie de trasunto del propio cineasta ideado para la realización de Ice (1969). Posteriormente, recuperará esa figura para Route One (1989).

(6) «Lo que me gusta aquí, dice Nicolas Rey en la banda de sonido, es el déficit de información. Nos habla evidentemente de lo que ve, de estos paisajes sin fin de la tundra, de las carcasas de estos navíos o de los camiones olvidados al borde de los caminos, de estos vehículos atascados. ¿Y por qué nosotros, espectadores, nos sentimos atraídos por este déficit que nos transmite a través de la imagen cinematográfica?» — Jean-Michel Bouhours en Revista Lumière, especial Nicolas Rey.

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