Favula, Sueñan los androides, Pas à Genève, El rostro, Todas las cosas que no están

Blogs&Docs publica un dossier especial este 2014 dedicado al festival Márgenes. En este artículo se reseñan las películas Favula, de Raúl Perrone, Sueñan los androides, de Ion de Sosa, El rostro, de Gustavo Fontán, Pas à Genève del colectivo lacasinegra y Todas las cosas que no están de Teresa Solar Abboud. Las películas a competición podrán verse gratuitamente en la web del festival hasta el 31 de diciembre.


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Favula

Favula es la nueva película del director argentino Raúl Perrone, realizada justo después de P3ND3JO5 (2013), cinta que le permitió alcanzar mayor reconocimiento internacional. En Favula, Perrone abandona las zonas urbanas del extrarradio argentino para adentrarse en la naturaleza y adaptar un cuento anónimo africano, que le servirá para desarrollar de nuevo el estilo expresivo que impregnaba la propuesta anterior.

Favula resulta menos sorprendente por tener tan reciente P3ND3JO5 y mantener el estilo hipnótico de esta, conseguido a través de la modulación de la velocidad de las imágenes, su tratamiento visual y esa evolvente banda sonora que mezcla la electrocumbia con el dub. Todo eso está aquí, pero aún así existen diferencias sustanciales entre ambas. Favula es una obra menos narrativa, con tendencia a la abstracción y una mayor aspiración lírica, algo que aborda a través de esas sobreimpresiones de rostros en la naturaleza. Perrone no ha abandonado su interés por la expresividad de los retratos, a los que se acerca de forma casi religiosa, con devoción y deseo. La equiparación con Carl Th. Dreyer y su Pasión de Juana de Arco (1928) no era descabellada en P3ND3JO5 y en esta Favula, además, encontramos ecos del cine de Jean Vigo (L’Atalante, 1934) y del cine filipino actual (Raya Martin, Independencia, 2009), coetáneo en la radicalización del lenguaje cinematográfico y en su acercamiento a ciertas formas del cine primitivo.

Este trabajo excesivamente formal juega con el riesgo de la saturación y de caer en la reiteración de imágenes y conceptos. Riesgos que corre el propio Perrone como director, escritor y editor de la película y que hacen de la misma un delirio continuo. Narcótica y festiva, el trabajo de la banda sonora -en la que se cuela una enorme versión en castellano de She lost control de Joy Divisiones fundamental para sostener Favula. El derroche expresivo de las películas de Perrone convierte sus visionados en una experiencia intensa y extenuante. Todo aquel que tenga ocasión de acercarse a su cine está ante una de las propuestas más estimulantes de estos últimos años.

Ficha técnica. Dirección y guión: Raúl Perrone Fotografía: Raúl Perrone Montaje: Raúl Perrone. Intérpretes: Lucia Ozan, Nix Noise, Aleli Sueldo, Sara Navarro, Sergio Boggio. Música: Dj Negro Dub – Che Cumbe, Sebastian Wesman. Producción: Pablo Ratto, Raúl Perrone. País y año de producción: Argentina, 2014. Duración: 80 minutos.

Sueñan los androides

Tres años después de True Love (2011), película con la que Ion de Sosa ganó la primera edición del festival Márgenes en 2012, el realizador vuelve al festival para su clausura con Sueñan los androides, bizarra cinta de ciencia ficción que se estrenó en el pasado Festival de Cine Europeo de Sevilla. El realizador abandona el relato en primera persona a modo de diario íntimo para lanzarse a adaptar muy libremente a Philip K. Dick, tomando como referencia la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Aquí la acción se desarrolla en Benidorm en el año 2052. El planeta ha entrado de lleno en una decadencia sin retorno posible. Las torres de la costa levantina siguen goberando el skyline, pero han quedado como definitivos monumentos al ladrillo (si es que ya no lo eran), y el interior de las viviendas son lugares vacíos, deshumanizados, en permanente fase de derrumbe.

Ese espíritu Do it yourself que tenía True Love sigue presente en el cine de Ion de Sosa, y la leve trama que dibuja en esta película -un hombre que desea comprar una oveja y que asesina a androides escondidos en el cuerpo de obreros, limpiadores, cocineros, etc.- funciona como excusa para acompañar su peculiar visión sobre el futuro. La cámara filma la frialdad de los espacios exteriores de la misma forma que lo hace con los interiores, todo son zonas deshumanizadas que resisten como decorados significativos de las acciones, incluidas esas salas de baile para ancianos o las ferias de extrarradio. A los asesinatos que urde este extraño hombre de chaqueta les acompañan escenas en la iglesia (la fe y los ritos católicos seguirán ahí, y exactamente iguales, cuarenta años después), pagos millonarios en peseta por animales de compañía y un desánimo general en las conversaciones, que nos retrotraen hacia una especie de nueva autarquía española.

Sueñan los androides consigue mantener el interés gracias a la extraña familiaridad que transmite el futuro, a pesar de ciertas decisiones de filmación un tanto dudosas -el registro de los veraneantes, por ejemplo-. Benidorm, con sus moles interminables de hormigón, algunas inacabadas y otras abandonadas, se erige como una distopía cercana a lo real y lo peor es que todo alberga un aire inquietantemente familiar.

Ficha técnica. Dirección: Ion de Sosa Guión: Ion de Sosa, Jorge Gil Munarriz, Chema García Ibarra. Fotografía: Ion de Sosa. Montaje: Sergio Jiménez Sonido: Manolo Marín, Jorge Alarcón. Intérpretes : Manolo Marín, Moisés Richart, Marta Bassols, Coque Sánchez. Producción: Ion de Sosa, Karstern Matern, Luis Ferrón y Luis López Carrasco. País y año de producción: España, Alemania, 2014. Duración: 60 minutos.

Pas à Genève

El joven colectivo artístico lacasinegra dedicado a la producción cultural lleva varios años trabajando en torno al cine y sus diferentes formatos y campos de acción. A pesar de contar con varios trabajos audiovisuales en su página web, Pas à Genève es el largometraje con el que se presentan en sociedad.

En 2011, el colectivo recibió una invitación por parte de la asociación Laps para participar en un proyecto audiovisual, en el cual tenían que registrar un espacio público de Ginebra. El dispositivo les ubicaba como cartógrafos de un lugar y les obligaba a ofrecer una mirada amplia y fragmentada en torno a unas coordenadas delimitadas, en este caso un bosque cercano a la residencia donde se alojaban. Al tener que registrar todo, el colectivo opta por una puesta en abismo en la que se filmarán también a ellos en ese proceso de búsqueda de imágenes en lo real.

Pas à Genève se presenta como una película sobre la experiencia de filmar lo cotidiano, pero a su vez es un documento sobre el fracaso y las dificultades de llevarlo a cabo. La película recoge la evolución de estos chicos a medida que avanzan las jornadas de grabación, desde la concentración con la que inician sus pesquisas hasta la deriva hacia la apatía, el aburrimiento y la consecuente imposibilidad de captar el momento. La cinta avanza lentamente y parece estancarse ligeramente en su desarrollo, en ese intento por dibujar la quiebra en los realizadores. Entre medias, surgirán reflexiones sobre el surgimiento del 15M en aquellos días, lecturas algo superficiales que se relacionan con las dudas que se plantean ellos mismos como cineastas en ciernes.

Pas à Genève es una prueba de cómo la imposibilidad de hacer cine puede acabar siendo la materia principal de una película. Lejos de querer hacer una completa apología del fracaso, el colectivo guardará para el final un bello alumbramiento de la naturaleza, un breve instante de pausa en el que consiguen atrapar esa ansiada experiencia del momento.

Ficha técnica. Realización: lacasinegra. Montaje: Perig Guinamant, lacasinegra. Diseño de sonido y mezclas: Miguel Calvo “Maiki”. Ayudante de sonido: Jorge Alarcón. País y año de producción: España, 2014. Duración: 66 minutos.

El rostro

El rostro comienza con la llegada de un hombre en barco a la orilla de un río. Ha atravesado un paisaje pantanoso para llegar a una zona yerma, donde hay rastros de lo que parece que es una antigua vivienda, ya vacía y desvencijada. Sin diálogos y apenas el sonido de la naturaleza, en la película van apareciendo personas cercanas a este hombre. Parecen amigos o familiares con los que comienza a levantar nuevos espacios; se va intuyendo lo que será una celebración íntima.

El nuevo largometraje de Gustavo Fontán juega con el misterio y el desconocimiento, levanta dudas sobre el hombre al que filma y las personas que le acompañan, protagonistas que la cámara recoge con cierto cariño y humildad. La película pide la colaboración del espectador para que dibujemos los vínculos entre ellos y así vayamos descubriendo esos posibles lazos y las acciones que van desarrollando.

El rostro combina, de manera un tanto aleatoria, los formatos en 8 y 16 mm para obtener trazos misteriosos de la naturaleza y darle más bruma a las acciones de estas personas. Sin llegar a la trascendencia de otro tipo cine con similares inquietudes narrativas (Lisandro Alonso, Ben Rivers), algo que quizás ni pretenda, el trabajo de Fontán queda como un retrato íntimo, una manera de ejercitar la mirada a través de este grupo de personas que habita y reconstruye espacios de un pasado silenciado.

Ficha técnica. Dirección y guión: Gustavo Fontán. Fotografía: Luis Cámara. Montaje: Mario Bocchicchio. Sonido: Abel Tortorelli. Producción Ejecutiva: Guillermo Pineles. Intérpretes: Gustavo Hennekens, María del Huerto Ghiggi, Héctor Maldonado, Pedro Gabas. País y año de producción: Argentina, 2013. Duración: 62 minutos.

Todas las cosas que no están

“Como los pioneros, al oeste”. La frase se cita en Todas las cosas que no están, el proyecto artístico de Teresa Solar Abboud que fue presentado en Matadero Madrid en junio. Bajo esta premisa se sustenta este trabajo artístico basado en la figura del fotógrafo Harold Edgerton, inventor del flash moderno. La directora le ha dado forma documental a este proyecto y, tejiendo una road movie de base eminentemente científica, recorre ciertos lugares de Estados Unidos donde Edgerton realizó fotografías y desarrolló su invento. Estos espacios mantienen entre sí una relación, y es que todos permanecen como zonas cerradas o prohibidas: un centro submarino, un área amplia de Nevada donde se hicieron pruebas con la bomba atómica y un antiguo estudio de fotografía.

El descubrimiento de un mundo nuevo a través del flash -el juego de la imagen natural con los reflejos y los destellos está presente- jugará con la paradoja de estos lugares, metáforas que la propia directora desarrolla a través de una omnipresente voz en off. La película cuida mucho el trabajo de sonido y de imagen para traer un resultado ciertamente envolvente y enigmático, dando como resultado una extraña road movie que, a pesar de trabajar con elementos formales y narrativos del género (habitaciones de hotel, carreteras, travellings) no consigue darle una profundidad consistente a este tránsito que realiza de una costa a otra del país. La épica o densidad del propio viaje, que se inicia con el objetivo de hallar aquello que no se puede ver, se diluye ante las constantes reflexiones sobre ciencia e historia, que ahogan las imágenes y no permiten del todo adentrarse en este iniciático viaje en torno a Edgerton.

Ficha técnica. Dirección y guión: Teresa Solar Abboud. Fotografía: Carlos Fernández Pello. Montaje: Carlos Fernández Pello, Teresa Solar Abboud. Sonido: Laro Basterrechea. Música: Lucas Bolaño. País y año de producción: España, 2014. Duración: 41 minutos.

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