La edad del sol

“La edad del sol” apunta certera a uno de los principales rasgos del carácter de José Maria Nunes y su cine, la complejidad psíquica. Un cineasta que se muestra voluble a las emociones mientras aborda la difícil tarea de representar los grandes dilemas existenciales.


    Post2PDF

“Ya está bien, no hago más tomas. Pase lo que pase, ya está”
José María Nunes

Tuve la suerte de conocer a José María Nunes poco antes de su muerte. Sabía de su adscripción anarquizante, conocía sus películas e incluso había visto alguna. Biotaxia, Sexperiencias, Noche de vino tinto… Su filmografía no es de fácil digestión para una generación acostumbrada al mensaje publicitario y su rápido parpadeo y, sin embargo, no hay texto que se refiera a la Escuela de Barcelona que no tenga al portugués como una de sus máximas expresiones. Entramos pronto en conversación, por los derroteros del común antojo, con la sola interrupción de sus ineficaces fumadas de pipa. Gastó por lo menos una docena de cerillas en otras tantas aspiraciones. Repasamos su cine desde la época de Ignacio F. Iquino, hablamos del tiempo de las barracas de su llegada a Barcelona, de su persistencia en José María Blanco, su actor fetiche, de las bandas de rock de sus hijos. De su cine, claro. Nunes quedó grabado en mi memoria como un tipo honesto, sugerente y profundamente apasionado de su oficio. Y así queda retratado en la película de Sílvia Subirós seguramente porque así lo era.

La edad del sol es un retrato íntimo y respetuoso que bien pudiera considerarse un making off de la última de las películas de Nunes, Res publica (2009), si no fuera por lo denostado del formato. O bien, insistiendo, un making off acerca del mismo Nunes, porque no se sabe bien dónde termina su cine y aparece el cineasta. Una pieza, en cualquier caso y utilizando la terminología de su protagonista, trascendente pues todo en/sobre el portugués adquiere esa casuística. La película presenta en este sentido similitudes con otras que a partir de documentar el hacer cinematográfico abordan cuestiones de mayor calado, recuérdese por ejemplo Où gît votre sourire enfoui? (Pedro Costa, 2001), film que retrata el hacendoso trabajo del matrimonio Huillet-Straub durante el montaje de Sicilia!. La edad del sol acompaña los pasos viscerales y dubitativos de un director de cine empeñado en seguir siéndolo (“mi cine es consecuencia de este pensamiento, de esta emoción que es casi permanente en mi”), guiado por la pura pasión y la falta de ortodoxia (“si al cabo de dos semanas no la hemos acabado… ¡la damos por acabada!”). Para Nunes la ficción y la irrealidad se integran en la realidad como parte de ella y he aquí que La edad del sol proporciona una impagable anécdota al respecto; a la muerte de su padre, éste, yaciente, se dirigió a Nunes con la mirada diciéndole “¿y yo qué hago aquí?¿cómo me permites estar aquí?”. Prosigue Nunes: “esto me lo decía mi padre y si no me lo decía mi padre me lo invento yo, y si me lo invento yo también mi padre me lo decía”. Queda, pues, descrito Nunes.

Nunes era uno de esos tipos tocados por una suerte de genialidad, pulsión que uno distingue al observar su mirada intensa de cejas revueltas, similar, para que el lector que no esté familiarizado se haga una idea, a la del dramaturgo Fernando Arrabal. Hay correspondencias evidentes entre ambos: tipos enjutos, algo desaliñados, preocupados más por la creación de lo nuevo que por la repetición de lo intercambiable. Experimentadores formales y narrativos, tipos de pensamiento excesivo más dados al arrebato que al temple. ¿Se acuerdan de aquella antológica intervención de Arrabal en cierto programa de televisión? El sepelio de Nunes tuvo más de aquella aparición milenarista que de un funeral al uso. Así lo dejó programado en vida y así fue. O, mejor dicho, así se recuerda. Y si así se recuerda es que probablemente no fue de otra manera.

El cine anticomercial de Nunes siempre ha regateado el perfeccionamiento fílmico: el preciso encuadre, la interpretación sublime, la localización exacta no son más que aspectos fútiles para una cuestión mayor, la metafísica inmanente de la idea del cine, del cine de la idea. Estas actitudes las encontrará el espectador de La edad del sol. Acérrimo defensor de su Escuela de Barcelona, el cineasta siempre ha enarbolado la bandera de la imperfección poética: “en el cine español se habrán hecho muchas y mejores películas que las nuestras. Pero nadie se atrevió a cometer tantas equivocaciones”. Equivocaciones que no se prodigan en la película que nos ocupa, más interesada en presentar el trabajo enérgico y poco metódico perpetrado en Res publica, una “apología del suicidio” (Nunes dixit) para la que fue imposible encontrar apoyos administrativos y que apenas sí se mantuvo en cartelera mientras Nunes abandonaba el reino de los vivos.

La edad del sol, después de una presentación brillante en la que una voz extraída de una de las películas de Nunes anticipa intencionadamente lo que será a treinta años vista la carrera del director, apunta certera a uno de los principales rasgos del carácter de Nunes y su cine, la complejidad psíquica. Cuestión por cierto menos evidente en otro reciente acercamiento al portugués que lleva por título Nunes. Anarquía visual (Medi Terraza, 2010), trabajo que desarrolla un sucinto análisis cronológico de su filmografía. Según lo transmitido con honestidad por Subirós, en Nunes hay guión y hay miedo, hay espontaneidad y pasión, no hay storyboards ni grandes equipos de producción. Hay un cineasta que se muestra voluble a las emociones mientras aborda la difícil tarea de representar los grandes dilemas existenciales. Dilema no menor que ha de afrontar La edad del sol, en la difícil tesitura de condensar a Nunes en 25 minutos.

La edad del sol de Sílvia Subirós ganó el premio al mejor cortometraje en el pasado festival Alcances de Cádiz y el premio Nueva Autoría en el festival de Sitges. Se podrá ver en el festival l’Alternativa de Barcelona en una sesión de homenaje a Nunes (16/11/2010).

– – – –

FICHA TÉCNICA:
Directora: Sílvia Subirós
Dir. de fotografía: Marc Pràxedes
Sonido: Thiago Rego, Pedro Gómez
Montaje: Sílvia Subirós
Productoras: Francina Delgado, Jessica Palm
País y año de producción: España, 2009.

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO