Narimane Mari (Loubia Hamra): “Hagamos con la Historia lo que nos plazca”

Loubia Hamra (Alubias rojas) se estrenó comercialmente en España en el cine Zumzeig de Barcelona el pasado mes de octubre. Charlamos con su directora, la argelina Narimane Mari, alrededor de la creación de esta película y sus potentes y múltiples significados.


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Narimane Mari (Argel, 1969), productora y montadora argelina que debuta como directora con Loubia Hamra (Alubias rojas, 2013), pasó por Barcelona para estar presente en el estreno de su película. Había visto este filme en el festival FID Marseille 2013, me había impresionado, y luego vi con alegría su destacable recorrido en festivales y premios. Tuve cierto contacto por correo electrónico con ella durante esos meses para hacerle algunas preguntas sobre la realización. Fue bonito conocerse, finalmente, en persona. Llegó a la entrevista acordada para un soleado mediodía de octubre acompañada de Olivier Boischot (productor y técnico de postproduccion) y del músico Cosmic Neman, miembro del grupo Zombie Zombie. Iniciamos la charla también con la presencia de Esteban Bernatas, director del cine Zumzeig y distribuidor de la película. Y así fue.

M. Martí Freixas: España es un país difícil para la distribución de cine. Estamos un poco atrás de un ritmo de distribución normalizado. Y no hay muchas salas que hagan propuestas distintas, Zumzeig es una excepción. Es muy agradable encontrarse con Loubia Hamra, aunque hay algo de sorpresa en que hayan pasado dos años desde su estreno en festivales.

Narimane Mari: Sí, sé lo de España. Pero este caso es distinto. Soy yo quién no la había distribuido. Quería un distribuidor que hiciera una propuesta que acompañe este tipo de filme, que supiera como mostrar una película arriesgada y como hacerla llegar a su público. Sino, es como si mi trabajo no hubiera servido para nada. Y hasta ahora esta conexión no había ocurrido. Creo en hacer las cosas juntos, en que haya una manera de hacer similar entre la realización y la distribución. En Francia tampoco se ha estrenado, justo ahora estoy firmando. Y también estará en Alemania. También dejé que tuviera su recorrido por festivales, la acompañé si pude, poco a poco.

Así eliges ir a un ritmo lento para la creación, en una época donde los procesos de realización se aceleran. Pensaba que en este periodo de dos años 2013-2015 estarías ya con otro filme en desarrollo.

No ahora pero sí el año próximo, tengo un proyecto con el centro Pompidou y tengo la financiación. Es un guión que tenía ya antes de Loubia Hamra. Se llama Le fort des fous (“El fuerte de los locos”). Ruedo el año que viene, en el desierto de Argelia. En Timimoun, una de las primeras ciudades del Sur. No es un sitio peligroso, no hay terrorismo, sólo hay buena gente. Y es él (Cosmic Neman) quien hará la música. Ya ha visto las localizaciones, vendrá con nosotros para escuchar los ambientes. Tenemos que hacer un gran trabajo de sonido y de música. También hemos estado produciendo el filme Fi rassi rond-point (Dans ma tête un rond-point), película franco-argelina de Hassen Ferhani, con la que tuvimos un par de premios en el FIDM 2015.

Loubia Hamra está muy vinculada a Argelia y su pasado. No dejó de parecerme curioso cuando leí que lo hiciste a raíz del cincuenta aniversario de su independencia. Ese concepto de conmemoración, desaparece.

Hablo de Argelia porque me concierne, pero estas ideas y otras son extrapolables. Vivimos rodeados de recuerdos históricos, donde pocas cosas son precisas. Especialmente las guerras, como son contadas, quién dice la verdad… En este tipo de celebraciones las informaciones no son muy fiables. Lo que yo quería rendir homenaje es a Argelia como país libre. Muchas veces los propios argelinos olvidan que lucharon para liberarse, olvidan lo que conquistaron.

Para mi es un pretexto para decir que de la Historia hagamos lo que nos plazca, porque nos cuentan lo que quieren. Y hay gente que esto me lo ha reprochado. “¿Cómo hablas de la historia con este filme?”. Un periodista de Le Figaro me dijo “¿cómo puedes hablar de la tortura con las alubias?”. Y le dije “hago lo que quiero”. Quería liberarme de este legado pesado. Hacer una especie de “verdadera distorsión de la historia”.

En Francia, la guerra e independencia de Argelia es un tema muy poco hablado, no está en la escuela. Mi generación, y las posteriores, no saben absolutamente nada. Y yo quería también reintroducir el tema en otras generaciones. Me hicieron preguntas sobre hechos concretos, por ejemplo: “¿porqué no cuentas que era la OAS?”. De la OAS sólo saben que es algo que daba miedo. Y les digo “busca”. Buscadlo en internet. No hay historia, son hechos pasados, toda la historia es ahora. Busca tu propia historia en el presente.

A mi se me hizo complicado encontrar la relación entre lo mostrado y los hechos históricos, pero por eso precisamente lo encontré muy original. Diste una información histórica al grupo de niños, no sé cual, algunas indicaciones, fragmentos, y luego son ellos que las reinterpretan, juegan con la Historia.

Sí, yo les di algunas ideas y objetivos a cumplir. El cómo llegar a los objetivos era el juego. Respecto a la guerra, la única información que les di fue que un país extranjero llegó pensando que podría ocupar otro país y tomar el poder. Quería tratar el tema de la humillación. Ese país quitó la comida a los ciudadanos, dejándoles para comer sólo alubias, mientras ellos comían caviar. Las alubias te hacen tirar pedos, es un plato humillante. Aún más para el mundo musulmán, tiene relación con la limpieza del cuerpo. Es algo que también encuentras en la secuencia del cementerio, no musulmán, cuando una de las niñas dice “¿Viste esta tumba? Es más grande que mi casa”. Incluso muertos tienen más que ellos.

¿Cómo encontraste el grupo de niños?

En la calle, literalmente. Pero no son niños de la calle. Son niños que tienen familia, tienen casa, pero viven como lo ves en la película. Fui un poco al borde de la playa, me fijé como estaban nadando… les dije quien quería hacerlo y vinieron, pero no elegí a ninguno. No hice un casting, tu sí, tú no. No puedo hacer un casting con niños, es horrible. No puedo hacerles comprender que uno es mejor que el otro. Lo que hice fue trabajar con los que se habían apuntado todos a la vez. Durante un par de meses ensayamos las secuencias. Ellos mismos se veían practicando los distintos roles e iban viendo quien quedaba mejor en un papel que otro. Es como si se hubieran adjudicado los papeles ellos solos. Yo también percibía quien hacía mejor una cosa que otra, pero procuré que fueran ellos mismos que lo vieran y eligieran, para evitar celos, envidias, problemas entre ellos. Y no fue fácil. Hay alguno que venía cada día a los ensayos, no fallaba nunca, y yo misma me preguntaba cómo le haríamos entrar en la película, porque no lo veía nada claro en ningun rol. Pero al final lo encontramos para todos. Lo que intenté, y creo que sucedió y me gusta, es que la película entró en su vida como un tema, como un juego. No cambiaron su vida para venir a mi filme, es al revés, la película cambió porque ellos se la apropiaron.

Sí que hay algunos que tienen más peso que otros a lo largo del filme. Incluso hay uno muy pequeño, que aparece por ahí saltando, de cuando en cuando, con el pelo muy largo. No sé si es niño o niña.

Es inevitable lo del protagonismo. Es por el carácter, porque hay unos mayores que otros, que empujan más, acaban saliendo roles dentro del grupo… Cada uno encontró un poco su lugar. El que comentas tu era muy pequeño, tenía cinco años, es un niño.

Entonces sólo hay tres niñas.

Y tuve mucha suerte. Fueron más niñas las que se presentaron, pero están más vigiladas que los niños. En Argelia hay unas reglas sociales fuertes de respeto al adulto. Yo creo que no se respeta mucho a los niños. Se les dan órdenes. A mi me gusta que los niños se sientan libres. Empezaron por llamarme “madame”, “maman”, “maitresse”… Les dije “no me llameis así, me llamo Narimane”, para crear un encuentro más igualitario. A algunas de las madres esto no les gustó y no permitieron que sus hijas entrasen en el proyecto, vinieron y se las llevaron.

¿Las playas y espacios de filmación son sitios dónde tu jugaste de pequeña? ¿Jugabais a la guerra?

No en estos sitios, pero similares. Recuerdo al padre de un amigo que llegaba con un camión, nos metía todos dentro y nos llevaba hasta la playa. Tanto los niños como las localizaciones de la película son dentro de la capital Argel, en barrios hacia las afueras. Nosotros no jugábamos a la guerra, yo detestaba eso, los militares… Pero sí es más frecuente en los chicos. Durante el rodaje alguna vez lo dijeron. “¿Por qué no matamos al soldado?” y les dije “es una película donde no podemos matar al soldado, aunque sea una mala persona, no puedes”.

¿Cómo les presentaste la relación Argelia – Francia? ¿Qué noción tenían de su historia? ¿Es la misma que habías tenido tu de adolescente?

Ellos saben que Argelia es un país que se liberó de Francia, de un colonizador, pero no mucho más. Son más próximos a la guerra del terrorismo, que es una guerra civil. El tema francés es complejo, para todas las generaciones. Hay quienes dicen que nunca deberían haberse ido, pues el estado en que se encuentra el país es evidente… hay una gran injusticia social. La relación con lo francés para los niños también es complicada. Hay uno de la película, que tiene 14 años, que me decía “yo no quiero ir nunca a Francia, allí me detestan”. Me chocó pues en mi juventud ese sentimiento no existía. Hay otros que la siguen soñando, aunque como país ya no defiende los valores de acogida, de fraternidad. Es algo que sí nos hizo soñar en nuestra juventud, a través de la literatura, con relación al hecho de ser mujer… Yo creí que era un país que contenía todo esto, pero por mi experiencia, cuando llegué a Francia con quince años, pude constatar que no era cierto. Con relación a las mujeres son igual de idiotas que muchos otros países del mundo. La fraternidad no se da… Quizás hoy en día Francia es para las jóvenes generaciones un país más donde marchar, como lo puede ser Inglaterra u otros.

Pero varias zonas de Francia tienen una relación familiar y social con Argelia intensa. Yo pensaba que la relación era mejor.

No. Es una relación violenta. Hay mucho racismo. Los que fueron echados y llegaron a Francia con un dolor muy fuerte, los llamados pieds-noirs, quedaron traumatizados. Y argelinos que se quedaron sin nada y tuvieron que emigrar. Además es un tema muy tabú.

Creía que Francia como país culto era abierto a debatir estos temas.

Olivier Boischot: No, no, no… Para nada. Justo ahora se están abriendo archivo de la guerra del 1914-1918 y se están descubriendo cosas. Ahora empiezan a salir las cartas de los amotinados.

Lo de la película de Kubrick, que fue prohibida en Francia durante años.

Olivier: Sí. Senderos de gloria. Así que para saber lo que pasó en el 62… aún nos falta bastante.

Narimane Mari: Lo mismo con Vietnam. Es algo muy serio, por eso no puedo hacer un filme histórico. Y lo relaciono más con las sensaciones que me quedan, las historias que me cuentan. Las historias de mi madre están mezcladas por en medio de la película. Me contaba que, en los barrios donde filmé, los franceses que se iban contra su propia voluntad, tiraban todo por la ventana, televisores, neveras… Destrozaron el cableado, la electricidad. Y los ciudadanos locales no estaban formados para reactivar todo aquello. Dejaron un país que no pudiera funcionar, para no dejarles nada.

¿Fue difícil para financiar la película? ¿Es difícil filmar en Argelia?

Bueno, al ser mi primera película y por cómo era el proyecto, no fue fácil. Filmé con 7.700 euros. Aunque se podía ir haber ido algo más lejos, buscar más dinero. Compartimos este dinero entre todos los que trabajamos, y luego llegó otro poco. Filmarlo no fue difícil porque con mi manera de trabajar solo entra gente que realmente le apetezca. No voy detrás de alguien para convencerle si no le interesa. Este segundo filme ha sido más difícil económicamente. Quiero ir más lejos políticamente y el Ministerio de Cultura de Argelia me pone más cuestiones. Con Loubia Hamra, por verlo desde la óptica inocente de la infancia, no hubo tantas suspicacias y me ayudaron. Este nuevo filme es con adultos y hay temas que no sé si les interesa que toque. Pero he conseguido financiación de Europa gracias a haber realizado Loubia Hamra. Sí que te puedo decir que por el hecho de filmar en Argelia no encontré absolutamente ni un solo problema.

¿Fue mostrado en Argelia?

Sí. En festivales, en el barrio, a los niños… y en diciembre estará en la Filmoteca. Pero ha sido allí un filme de difícil comprensión.

Interesante esto. Quizás porque su lenguaje audiovisual es diferente al que encontramos en Europa, por ejemplo.

Totalmente. Es muy diferente a lo que conocen. No tienen la costumbre de ver un filme de estas características.

Olivier Boischot: En Túnez también costó mucho y no fue comprendido. Están muy acostumbrados a la narración y a los filmes norteamericanos.

Narimane Mari: Bueno, también nos sucedió en algun país europeo, sobretodo en la zona sur, tampoco fue muy comprendida. Quizás es algo de países mediterráneos.

Dejamos para el final la música, aunque es algo vital en la película. La relación de lo físico en los niños encaja muy bien con esta música muy viva, rítmica, algo electrónica a ratos.

Encontré al grupo Zombie Zombie buscando por internet. Habían sacado un disco, Rituel d‘un Noveaux Monde. Me encantó lo que vi. Una música intuitiva, un trabajo muy físico, manual, improvisado… una manera de crear música alternativa. No tanto música sino más bien un trabajo del material sonoro. Contactamos, les mandé algunos breves fragmentos y les encantaron. Para crearla, yo les iba mandando imágenes, y ellos iban componiendo improvisadamente, mientras las veían. “Live”.

Cosmic Neman: Sí, el nacimiento de la banda sonora es improvisada. Aunque hay un momento que debes componer algo. Por ejemplo, el baile de las sombras después de que hayan robado la comida, es más escrito, pues necesitábamos una música un poco de carnaval. O cuando uno de los niños canta en la playa, cogimos su melodía para retomarla posteriormente.

Narimane Mari: Al inicio no fue fácil. Ellos respetaban mucho el sonido del filme, pero éste también es musical, pues no comprendemos muchas cosas, son dieciocho niños hablando. Luego tomaron más libertad.

¿Leí que vuestros instrumentos son “naturales”? Pero a la vez cuando lo escuché pensé en algo más electrónico.

Cosmic Neman: Analógicos. No usamos ordenadores. Sólo viejos sintetizadores. Es más manual, cualquier sonido lo creas tu con tus manos, notas, botones, lo que sea. No hay nada electrónico. Los pioneros de la electrónica en los 60 y 70 usaban estos métodos.

Narimane Mari: Así es de nuevo un encuentro, como lo dicho anteriormente para la distribución. Loubia Hamra es una película fabricada de manera manual, y también su música, que se crea durante la acción y como un juego.

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