Perspectivas aéreas. El cine de Peter Mettler

La filmografía del cineasta canadiense Peter Mettler se caracteriza por la idea del viaje vivido siempre en clave introspectiva. El Festival dei Popoli de Florencia que se lleva a cabo este mes de noviembre le dedica una retrospectiva.


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Una vez leí que el buen documentalista es aquel que tiene la capacidad de crear con elementos de su realidad más inmediata. Recuerdo mi sorpresa ante la negación de aquella sentencia a la tradición expedicionaria del cine documental. Estoy de acuerdo en que hay un gran mérito en poder ver con claridad, interés y fascinación en lo cotidiano, extraer lo esencial y hacer algo con ello pero también me pregunto si esa realidad inmediata está fija. Entonces, ¿dónde está el centro? Me es difícil identificar un hogar o tener la sensación permanente sobre él (soy inmigrante aunque creo que va más allá de mis circunstancias), lo cotidiano es cíclico, lo constitutivo e identitario ya no es unidimensional; es como la anécdota que cuenta Claudio Magris para definir la condición humana contemporánea: “Te vas muy lejos” le dice un judío a otro que parte hacia América. “¿Lejos de dónde?”, contesta éste.

A veces me gusta pensar que las películas se edifican sobre una posición de cámara central. Si se hace una clasificación de documentales en base a la distancia que tengan del centro o de la “realidad más inmediata” combinado a su anclaje o desamarre de la cámara, habrían películas que van del plano fijo (por ejemplo las autobiográficas) al travelling (road movies) pasando por el paneo y el tilt (lo inmanente y lo trascendente). Pero a pesar de la apreciación moralista de Godard sobre el travelling, creo que no es una taxonomía muy eficiente. Raymond Depardon panea cuando poetiza el paisaje africano (y nació en Villefranche-sur-Saône!), Johan Van der Keuken sube su cámara a una motocicleta para remirar su ciudad de toda la vida y Robert Kramer mezcla con desenfado la gramática documental en su retorno a Itaca, hoy atravesada por la carretera número uno. Hay películas que van muy lejos geográficamente hablando pero que no abandonan el radio individual del autor, incluso algunas no se mueven de su eje. En Route One USA (Robert Kramer, 1989), Amsterdam Global Village (Johan Van der Keuken, 1996) o Afrique, Comment ça va avec le doleur? (Raymond Depardon, 1996), todas ellas extensos travelogues en los que importa más el viaje que el destino. Sus realizadores deciden extraviarse en su espacio fílmico más constitutivo, que no quiere decir en su realidad más cotidiana (precisamente Van der Keuken vuelve a pensar su ciudad), marcando un antes y un después en sus carreras cinematográficas y, porque no decirlo, como experiencia trascendente en sus propias vidas: Robert Kramer y su añorada East Coast americana, Johan Van der Keuken y su ciudad natal transformada por el tiempo y la inmigración, y Raymond Depardon en busca del corazón del continente que tanto le obsesiona. Peter Mettler con su obra magna Gambling, Gods & LSD también plantea su personal viaje fílmico como una experiencia odiseica que ya se esboza reflexiva en su Toronto natal donde inicia un enrevesado periplo buscando las líneas de fuerza que apuntalan su película: la trascendencia, la negación de la muerte, la relación con la naturaleza y la ilusión de seguridad (1). Una serie de temas lo suficientemente abiertos para desorientar la lógica, descentralizar la atención para llevarla hacia los bordes del relato, como ya hicieron los tres grandes directores antes mencionados en sus películas-río, en las cuáles evitan cualquier encuentro con ideas concluyentes desde posiciones distanciadas empleando estrategias de precaución, eligiendo una estructura infalible como es el viaje que con su salidas y llegadas permite tantas fugas, giros y desvíos como el agua al buscar su curso. Y la verdad en este tipo de obras, como en la hidrografía, de poco sirven las líneas rectas.

Le grand tour

Viajar no te libera de un lugar de nacimiento, sino que refuerza quién eres. Los acontecimientos apelan a ti porque tú eres la persona que decide cuando apretar el disparador de la cámara, por mucho que intentes vaciarte, cada respuesta tiene su historia
Peter Mettler

En la filmografía documental de Peter Mettler la idea del viaje atraviesa toda su obra, desde Eastern Avenue hasta Petropolis, la traslación es una constante siempre en clave introspectiva. Mettler es la reencarnación del explorador, sus expediciones van del micromundo al macromundo en un mismo trayecto, del grand tour intercontinental o una bitácora a la mera introversión. En los filmes de Peter Mettler se produce un interesante diálogo entre el viaje físico y lineal y el retorno constante a un yo extensivo e inmaterial. Las cuestiones autobiográficas existen en Mettler pero están considerablemente opacadas por el mundo que va transitando y las personas con las que va dialogando. El realizador asume su vagabundeo como consecuencia de una búsqueda inmutable y personal aunque sin tener una voz tan individualizada ni una figura tan delineada en el relato como para considerar su cine autobiográfico. El cine de Peter Mettler me parece esencialmente subjetivista, como también podría llamarlo vital y consciente o intersubjetivo, ya que necesita a los otros para establecer una posicionamiento en el mundo. Así, lo interesante de Gambling, Gods & LSD, por ejemplo, es precisamente el paisaje humano que atraviesa (y que retrata) y como el autor genera profundas conexiones con quienes están delante de cámara.

El aparente apriorismo de sus viajes, los movimientos erráticos de sus trayectorias se entienden sólo si se asume el origen del impulso: su autor. Quizás una excepción sería Petropolis, donde Mettler por encargo de Greenpeace, filma las arenas contaminadas de alquitrán en Alberta de la misma manera que Herzog filmó los pozos ardientes de Kuwait; pero el resto de sus películas documentales son partidas por la mera necesidad personal de salir al mundo mas allá del horizonte visible desde Toronto.

Hacia las avenidas de oriente

Eastern Avenue y Balifilm podrían definirse como bitácoras de viaje. La primera, rodada en 1985, es una de sus películas más experimentales y más arduas de ver. Al inicio del film aparece un intertítulo con la siguiente explicación: “En la primavera de 1983 hice un viaje hacia mi intuición a través de Suiza, Berlín y Portugal. Las siguientes imágenes son en su mayor parte reacciones intuitivas e impulsivas a las personas y los lugares que vi. Están montadas en orden cronológico con la misma aproximación impulsiva, esto también cuenta para el sonido”. Impulso e intuición como metodología, la cronología como estructura y un viaje a Europa como tema central son síntomas de un mirada situada lejos de convencionalismos. Por su parte, Eastern Avenue podría parecer perfectamente una de esas películas en S8mm que nuestros padres filmaban en sus vacaciones. Y, en cierto sentido, lo es. Pero la diferencia está en la mirada, en una mirada que se revela (y rebela también) de forma bastante particular y subjetiva, adscribiéndose a la larga tradición del cine experimental americano, poniendo no tanto ya el foco en el fondo, sino más bien en la forma, como por ejemplo en el largo retrato que Mettler hace de sí mismo, casi al final del film, un gesto de franqueza que repite en algunas de sus películas posteriores. Balifilm de 1997 es más abstracta aunque también está más acotada, Peter Mettler recoge material grabado en la isla de Bali entre 1990 y 1992 y junto a la música grabada por interpretes de Gamelan, construye una observación lírica, la expresión del pulso creativo de una cultura extraordinaria (5). Balifilm es un diario de viaje concentrado en las manifestaciones artísticas que va encontrando en su recorrido por la isla, teatro popular, sombras chinescas, esculturas, ruinas antiguas y danza.

Ambas películas son sus primeros acercamientos al viaje filmado y al juego con las formas audiovisuales desde una perspectiva experimental, Mettler posteriormente a Gambling, Gods & LSD comenzó a desarrollar con el programador Greg Hermanovic una interface de Video Jockey para Touch llamdo Mixxa. Desde su primera performance en Suiza el 2002 junto a Fred Frith, Mettler no ha dejado de investigar paralelamente a su cine documental, el concepto de Live Cinema (cine en vivo) como él lo llama, una improvisación visual que responde a un diálogo con sonidos interpretados e improvisados por otro.

– – – –

(4) GAMBLING, GODS AND LSD: an interview with Peter Mettler – 07.11.2004 (publicada en dok.revue)
(5) http://www.petermettler.com/balifilm.html

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Un Comentario

  1. Ruth 16/11/2010 | Permalink

    Interesantísimo director. Todos al Popoli!

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