Perspectivas aéreas. El cine de Peter Mettler

La filmografía del cineasta canadiense Peter Mettler se caracteriza por la idea del viaje vivido siempre en clave introspectiva. El Festival dei Popoli de Florencia que se lleva a cabo este mes de noviembre le dedica una retrospectiva.


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Las luces del norte

Vivimos en un tiempo donde las cosas parecen no existir si no han sido capturadas en imágenes
Peter Mettler

En 1994 Mettler, junto a un grupo de científicos parten hacia el norte de su país a estudiar y fotografiar las auroras boreales, el film resultante de ese mágico viaje se llama Pictures of Light y es la primera obra documental de calado del canadiense, el antecedente más claro de G, G & LSD. Aquí Mettler sugiere una mirada más intima y reflexiva sobre la imagen y el cine. La idea de la luces del norte como manifestaciones de energía cósmica que podemos ver pero que nos cuesta fijar en una imagen precisa, da pie al realizador para plantear el tema de las creencias y como nos relacionamos con ellas, y como la ciencia y la tecnología se han transformado en nuestro principal filtro para mirar el mundo. El film arranca con los científicos en una cámara de frío probando los equipos en condiciones similares, comentando entusiasmados sobre lo que esperan encontrar en su próximo viaje al círculo polar ártico. Mettler en el plano que sigue, explica su encuentro con ellos más o menos así: Me reuní en la cena con hombres que gastan tanto tiempo observando el cielo como yo con mi cámara apuntando al mundo, buscando una pregunta a una respuesta que aún no conocemos. Cuando la noche llegó decidimos compartir la senda que tenemos en común, la búsqueda del asombro (6). En Pictures of Light es la primera vez que el realizador utiliza su voz como una reafirmación de su mirada, donde puede reflexionar, preguntarse, poetizar. Mettler piensa mientras filma, su voz desde la mesa de montaje pretende recuperar esa conversación entre el cerebro y el ojo que tuvo al momento de la toma, lo hace desde un espacio íntimo, en un tiempo sosegado, traspasando la imagen, intentando ver que hay detrás del cuadro. La voz en off en el cine de Peter Mettler sirve para sembrar dudas donde se comenzaba a construir certeza, quizás por esta razón sus películas poseen un avanzar entresijazo, porque esencialmente se trata de buscar, no de encontrar.

Éramos uno y lo mismo

La película posee la lógica del LSD en términos de tiempo y observación
Peter Mettler

Apuestas, dioses y LSD (Gambling, Gods & LSD), tres formas de escapismo que en este extraño pero sublime film de Mettler de 2002, determinan las paradas del viaje, Toronto, Las Vegas, Zurich y el Sur de la India, Mettler se encuentra con personas comunes, con gurus, con gente que ha tenido epifanías, con yonquis, científicos, actores de Bollywood, rave dancers, maniáticos, fanáticos y adictos, y va tejiendo por asociación las piezas siguiendo una línea trazada de antemano en el mapa por la propia vida del realizador: El rodaje comenzó en Toronto donde vivo y tengo mi equipo. Viajé luego a Las Vegas y al desierto circundante por tres meses, viviendo en una camper. A veces enseñaba a conocidos como usar el grabador de audio, así tendría otra perspectiva sonora. En estos tres meses estuve constantemente rodando, aunque no necesariamente cada día. Después viajé a Suiza, lo cuál fue similar a Toronto pues tenía una base allí (7). En la India, como en Las Vegas, fueron experiencias concentradas y transitorias que duraron seis meses en total (…) Los viajes se hicieron en un período de dos años, el proceso de filmación no fue continuo (8). G,G & LSD tiene ese sello de viaje iniciático, de una gesta fílmica, Peter Mettler rueda principalmente solo, siguiendo la tradición de los grandes documentalistas viajeros, se las arregla incluso con el sonido mientras opera la cámara porque a pesar de lo que haga simultáneamente mientras rueda, el ojo siempre está en el visor. El cine de Mettler más que un cine de fotógrafos es el cine de un autor que usa la cámara como una extensión, que sabe mirar y moverse por el espacio que está registrando. Sin caer en las comparaciones forzadas, de los tres grandes directores-camarógrafos que antes he mencionado, se pueden trazar algunas conexiones, por ejemplo la cinética que tiene el canadiense se emparenta con la de Van der Keuken, el desplazamiento es constante, se siente más que una mirada suspendida, un cuerpo que atraviesa los espacios, que aguanta el peso de la cámara, que camina, que se pierde, que duda, también con el primer Depardon en blanco y negro, la diferencia con Van der Keuken y lo que lo acercaría más al francés es la duración de las tomas, sobretodo en Gambling, Gods & LSD se percibe un afán exploratorio, a nivel temático general y a nivel del plano, hay tiempo para la observación, hay ganas de sumergirse en los mundos que se visitan. Cada lugar determinó mi estética o la respuesta de mi cámara, me daba cuenta de eso después. Tratando de responder, nunca imponer, los ambientes dictaban interpretaciones visuales, aún siendo tensados a través de mi experiencia. En un espacio estático la cámara se mueve bastante. Cuando estaba solo en el desierto había una mirada más meditativa hacia el vacío (9). Por eso es sorprendente el cambio de registro que emplea Mettler en Petropolis (perspectivas aéreas de las arenas de alquitrán) del 2009, dónde la cámara es fría y mecánica, casi perfecta y que al parecer Mettler quiere vincular a lo que ocurre allá abajo, donde camiones y enormes refinerías bajo la batuta de un ejercito de ingenieros van detrás del tan anhelado progreso, en una oportunidad Mettler comenta: Somos las consciencia de la maquinaria mirándose a si misma, yo quería amplificar ese concepto de alguna manera (…), una de las cosas que quise hacer con Petropolis vino del propio material y fue trabajar con esta situación absurda de estar montado en un helicóptero, con una cámara extremadamente moderna (…), mirando estos camiones del tamaño de una casa, bulldozers, todo lo que hacían para remover la tierra, y nos dimos cuenta que éramos uno y lo mismo (10).

Siempre hacia casa

Viajar es no llegar, es partir siempre de nuevo, Peter Mettler es un cineasta que se agarra de esa tradición del cine, de la literatura, de esa postura arrojada de los artistas dieciochescos, románticos sin remedio que veían en descentramiento una manera de estimular el espíritu. El cine como rito de pasaje, principalmente como una experiencia personal y determinante que por la hendidura que deja se asoma la virtud que hace de la obra una necesidad. Las películas de Mettler son interesantes, y más interesante es verlas todas como una progresión a través de su estructura favorita (el orden cronológico) y darse cuenta como desde un viaje adolescente al viejo continente pasa por el desplazamiento cíclico e intuitivo hasta arribar al concepto clave del viaje sin ticket de regreso. Y si le preguntáramos a este singular documentalista por su próximo destino cinematográfico, seguramente nos contestará como Magris a la pregunta “¿Adónde os dirigís?”, que citando a Novalis da la siguiente y sabia respuesta/pregunta: “¿Siempre hacia casa?”.

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(6) Traducción de un fragmento de la voz en off de Peter Mettler en Pictures of Light.
(7) El orígen de la familia del realizador es suizo, vivió un año allí en su juventud y desde entonces no ha dejado de trabajar esporádicamente en ese país.
(8) GAMBLING, GODS AND LSD: an interview with Peter Mettler – 07.11.2004 (publicada en dok.revue)
(9) GAMBLING, GODS AND LSD: an interview with Peter Mettler – 07.11.2004 (publicada en dok.revue)
(10) POV Interview – Peter Mettler by Marc Glassman

El Festival Dei Popoli de Florencia en su 51a edición que se celebra este mes de noviembre dedica una retrospectiva a Peter Mettler titulada “Epifanía y revelaciones

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Un Comentario

  1. Ruth 16/11/2010 | Permalink

    Interesantísimo director. Todos al Popoli!

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