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Resucitando a Gavrilo Princip

Un documental, un comic y dos ficciones han aparecido en los últimos tiempos todos ellos alrededor de Gavrilo Princip, un nombre hasta ahora no muy recordado. Princip fue el joven serbobosnio que mató al heredero del trono austrohúngaro en Sarajevo en 1914. Un mes después del disparo, Austria declaró la guerra a Serbia y empezó la Primera Guerra Mundial. El atentado fue la gota que derramó el vaso de una Europa que llevaba décadas siendo convulsa, nacionalista y bélica. A lo largo de las décadas, la figura de Princip ha sido presentada desde distintas perspectivas e intereses.

Las cuatro obras actuales surgidas alrededor del nombre de Princip son bien distintas entre ellas. Un documental de Jasmila Žbanić (One day in Sarajevo, 2015), filmado durante el día de la conmemoración, cien años después. Una novela gráfica del dibujante danés Henrik Rehr (Terrorist, 2014), biografía del asesino. Un cortometraje de ficción, de Vladimir Perišić (Our shadows will, 2014), que recrea la preparación del grupo atacante. Y un largometraje de ficción, no reseñado en este artículo, de Danis Tanović (Death in Sarajevo, 2016) estrenado a competición en el pasado festival de Berlin y basado en una obra de teatro de Bernard-Henri Lévy (Hotel Europe, 2014), acción que transcurre también el día de la conmemoración. Los autores de estas obras contemporáneas ofrecen sus propias y renovadas miradas.

Introducción. Mitificación del atentado

Gavrilo Princip es un personaje bastante desconocido de la Historia del sigloXX, excepto para yugoslavos, austríacos y amantes o expertos en Historia. Este joven serbobosnio disparó y mató a Francisco Fernando, archiduque de Austria, heredero del trono del Imperio Austrohúngaro. Sarajevo, 28 de junio de 1914. Este atentado desencadenó una grave crisis diplomática internacional. Un mes después, 28 de julio de 1914, empezó la Primera Guerra Mundial.

De un modo genérico, se considera que este atentado fue el estallido de la IGM, siendo a mi entender esta afirmación poco exacta. Más allá de que transcurrieron 30 días entre el asesinato y la guerra (semanas donde Austria mandó un equipo de investigación a Bosnia, se buscaron acuerdos entre el gobierno austriaco y serbio que no fructificaron, hubo diversas negociaciones de paz internacionales), la situación geopolítica de toda Europa se regía por un clima armado peligroso. Cuando Austria finalmente declaró la guerra a Serbia, las naciones europeas se declararon la guerra mutuamente cayendo como fichas de dominó. La Rusia zarista, por tener una relación de protección con Serbia, declaró la guerra al Imperio Austrohúngaro. Alemania, pocos días después, debido a la coalición de la Triple Alianza (1882) con Austria-Hungría, declaró la guerra a la Rusia zarista. Francia entonces movilizó sus tropas al ser aliada de Rusia (alianza franco-rusa Entente Cordiale, 1893). Alemania respondió declarando la guerra a Francia e invadiendo Bélgica al impedir esta su acceso de tropas en dirección al país galo. Inglaterra declaró la guerra a Alemania por invadir a los belgas y violar su neutralidad. Era el 4 de agosto de 1914. La guerra en los Balcanes, donde teóricamente había empezado, no llegó hasta cuatro meses más tarde. El historiador Francisco Veiga (1) no considera que el “polvorín” europeo fueran los Balcanes, sino al revés “de 1821 a 1914 el verdadero polvorín de los Balcanes fue Europa, tanto en un sentido ideológico como en un sentido militar”.

Desde un lado más fetichista, se mitifica también el asesinato en la persona de Princip, pero me parece también una evaluación individual exagerada. Por un lado, los acontecimientos de esa mañana de 1914 tuvieron fuertes dosis de imprudencia por parte centro-europea. Bosnia era una región ocupada por Austria desde 1878 y había sido anexionada, vulnerando los tratados internacionales, en 1908. El alto representante del gobierno invasor circuló por Sarajevo – ciudad con tintes de sublevación en esa época – un 28 de junio, la conmemoración más destacada para el pueblo serbio, al celebrarse en esa fecha la derrota de Kosovo (Vidovan, Batalla de Kosovo, 28 de junio de 1389). Su presencia, que incluía también maniobras militares, se vivió por un sector de ciudadanos como una provocación. Los servicios secretos austriacos tenían información de primera mano conforme se gestaba un posible atentado, alertas y avisos que no tomaron con rigor.

Podríamos añadir también, para bajar del pedestal a Princip, matices del azar. Si bien es cierto que fue él quien percutió el revólver hay que recordar que el joven estudiante no iba solo, sino con un grupo formado por media docena hombres. Uno de ellos, Čabrinović, hirió a varios miembros de la comitiva tirando una bomba en uno de los coches, tres cuartos de hora antes del atentado definitivo. Posteriormente, y a pesar del peligro evidente en pleno centro de la ciudad, la visita prosiguió. Un error en la ruta deseada hizo que el coche real quedase parado frente a una esquina donde estaba Princip, dando pie esta vez a la ejecución certera con el coche inmóvil. Así, varias circunstancias y casualidades ayudaron también a encumbrar un disparo y un nombre.

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(1) Veiga, Francisco. La trampa balcánica, Ed. Grijalbo, Barcelona, 1995.

One day in Sarajevo (Jedan dan u Sarajevu)

Este documental tiene como punto de partida una importante delimitación en su planteamiento que, por contra, ayuda a ofrecer una visión poliédrica del evento elegido. Toda la acción transcurre en un solo día y es filmado por distintas personas que deciden participar en él usando teléfonos móviles y pequeñas cámaras. Ese material será posteriormente reordenado por la reputada directora bosnia Jasmila Žbanić (Grbavica, 2006, Oso de Oro en Berlin), quien también crea algunas de las filmaciones. El día es la conmemoración oficial del atentado de Gavrilo Princip contra el archiduque Francisco Fernando, es decir, el 28 de junio de 2014, en Sarajevo. Con este dispositivo, la posición autoral de Žbanić queda un poco a resguardo y nos ofrece a cambio un calidoscopio de miradas que unidas van más allá de lo contradictorio.

Mientras hay quienes ofrecen una misa y flores en honor a Princip, que tiene un pequeño mausoleo en un cementerio de Sarajevo, hay partidarios de la monarquía Habsburgo que se han desplazado al lugar del atentado para rendir homenaje. A la vez, un grupo de pacifistas se ha reunido para cantar. Asimismo transcurre por el lugar una reconstrucción con personas disfrazadas de época para que los turistas se hagan fotos y banalicen toda la Historia. Hay también quienes ese día en Sarajevo hacen otras cosas: se casan, por ejemplo, o enseñan a sus hijos recuerdos de la guerra de los 90, entre otras. La película es una construcción de discurso global, disuelto, plural, un ingenioso montaje que apuesta por lo caótico.

Dentro de la remezcla, Žbanić destaca dos actos dándoles más metraje. El primero, el de un artista bosnio muy divertido, Damir Nikšić, que protesta porque no tiene trabajo. Entre varias acciones y acertados comentarios, realiza una irreverente performance. Se sitúa en la céntrica esquina donde se efectuó el disparo en 1914 y por donde ese día deambulará multitud de gente. Una vez allí, cuando un coche gira la esquina igual que hizo el coche del archiduque, le dispara con una pistola de agua, para luego acercarse con un limpiacristales y pedir una propina. No todo el mundo se lo toma con humor.

El otro espacio que destaca la realizadora es el evento oficial del gobierno bosnio que es contrastado por una protesta de jóvenes ubicados frente al suntuoso palacio. Mientras el caro acto protocolario da inicio con una orquesta – no casualmente la Filarmónica de Viena -, los jóvenes se ponen caretas de Gavrilo Princip, sacan pancartas y la prensa empieza a prestar atención a los manifestantes: “We are ocuppied again”. Invadidos “por el nacionalismo, el fascismo, el capitalismo, la Unión Europea y el FMI” (2). Estos son los momentos más álgidos del film. Por un lado, un impactante destello de 1914 pasa por estas imágenes: el pueblo gritando en la calle es reprimido por la policía mientras los poderosos con esmoquin de etiqueta se lo miran desde la distancia, elevados en sus torres de marfil. Por otro lado, los manifestantes, al asumir la identidad del terrorista, plantean una molesta cuestión de presente: ¿dónde estaría Gavrilo Princip hoy? ¿Contra quién dispararía?

(2) Dérens, Jean-Arnault; Sarajevo, 28 juin: le centenaire de 1914, fiasco européen, fiasco français. Le Courier des Balkans, 30/6/2014

FICHA TÉCNICA
Dirección: Jasmila Žbanić
Dirección de fotografía: Christine A. Meier
Sonido: Igor Čamo
Montaje: Isabel Meier, Ruth Schoenegge
Producción: Damir Ibrahimović, Jasmila Žbanić
Producido por: Deblokada Produkcija, Ziva Produkcija
País y año de producción: Austria, Bosnia, Croacia, 2015

Terrorist

Bajo el título Gavrilo Princip. El hombre que cambió el siglo (editorial Ponent Mon [1]) ha salido a la venta en España este 2016 el comic biográfico del autor danés Henrik Rehr, publicado internacionalmente en 2014 bajo el título Terrorist.

Partiendo de un profundo estudio, el dibujante narra la vida de Gavrilo Princip, desde su nacimiento hasta su muerte. Hace lo mismo con Francisco Fernando, creando un relato doble, dos destinos que avanzan en paralelo hasta encontrarse en una esquina. La narración de Rehr es fiel al legado histórico, mostrando la ideología y diversidad de motivaciones del grupo atacante (influidos por el anarquismo, el paneslavismo, la sublevación contra un estado opresor), dando algún espacio para la ficcionalización, como la representación de sueños o pensamientos. Resalta también las grandes desigualdades sociales de la época. La falta de medios y la pobreza de la ciudadanía balcánica frente a la enorme riqueza de la monarquía centroeuropea. Con un excelente trazo, composición y completamente en blanco y negro, crea una atmósfera envolvente de los tiempos representados y sus condiciones sociopolíticas. Para indagar más en la elaboración de esta novela gráfica y saber de las motivaciones del autor, intercambié algunas palabras con él.

Martí Freixas: Leyendo el libro, y viendo también su bibliografía, uno percibe el enorme proceso de investigación hecho. ¿Todo lo relatado se podrían considerar hechos históricos o también hay una parte de creación propia? Por ejemplo, tenía entendido que Princip formaba parte de un grupo, pero que él no era el líder, sino uno más. ¿Históricamente se considera así, o es una decisión suya en favor de la narración?

Henrik Rehr: Hice una extensa búsqueda y dediqué mucho esfuerzo en no incluir en el libro hechos de los cuales no estuviera completamente seguro que fuesen históricamente cerciorados. Como escritor, pero, uno debe tomarse ciertas libertades, cuando llega el momento de crear escenas y, especialmente, diálogos. Respecto al rol de Princip, es así. Él era el líder del grupo de tres hombres que fue enviado desde Belgrado (Princip, Čabrinović y Grabež). El otro grupo (Ilić, Mehmedbašić, Popović y Čubrilović) fue reunido por Ilić en Sarajevo.

Martí Freixas: ¿Cuando empezó el proyecto? ¿El protagonismo recayó desde siempre en Princip o fue apareciendo posteriormente? ¿Viajó a Sarajevo para investigar sobre los hechos?

Henrik Rehr: Escribí el primer borrador del futuro comic hace años. Princip fue desde siempre el principal protagonista de la historia que tenía en mente. Estuve en Sarajevo hace años, no hice ningún viaje específico para la investigación del libro.

Martí Freixas: Leyendo el libro, tuve la sensación de inmersión, de estar envuelto en esa región, en esa época y circunstancias. En esas injusticias y deseos de venganza. En la desesperación, también, de esos ciudadanos que creen que la violencia radical es su único medio posible de expresión. Y creen que es el medio correcto. Ése ambiente me hizo pensar en el terrorismo extremo de nuestros días. A pesar del tiempo transcurrido, y de las grandes diferencias del mundo en las décadas de 1910 y de 2010, piensa que podríamos encontrarle alguna similitud? ¿O cree que hacer una comparación de tal tipo sería una interpretación incorrecta?

Para nada lo vería como una lectura incorrecta, pues la exploración sobre qué hace de una persona joven un terrorista era mi principal objeto de estudio en este libro. Vivo al lado de la Zona Cero de Nueva York y experimenté los atentados del 11 de septiembre de primera mano. Esto despertó mi interés en esta materia.

Our shadows will

Vladimir Perišić es un director de cine nacido en la ex Yugoslavia (Belgrado, 1976). En su filmografía destaca su mediometraje de ficción Dremano oko (2003), trabajo de graduación en La Femis y seleccionado en Cannes, y el largometraje de ficción Ordinary People (2009). Ambos enfrentan de manera sobrecogedora al ser humano frente a su deshumanización. Dentro del proyecto colectivo Bridges of Sarajevo, un encargo a trece realizadores para hacer un cortometraje sobre esta ciudad y su relación con Europa (Godard, Loznitsa, Recha, Aida Begić, entre ellos), Perišić realizó Our shadows will, cuyo contenido está relacionado directamente con el atentado de Princip.

El cortometraje presenta un grupo de hombres jóvenes actuales (con auriculares, por ejemplo) dentro de una biblioteca, cuyas acciones dentro de ella tenemos que elucubrar a que pertenecen. ¿Están estudiando? En una filmación flotante, oímos una voz fuera de campo que susurra frases del juicio hecho a los atacantes. Son los argumentos del grupo de Princip, desde la defensa de su acto, la muestra de su ideología pro unión de los eslavos, o el arrepentimiento por haber matado a la mujer del archiduque, quién no era su objetivo. ¿Están estudiando el caso? ¿Son de algún modo los herederos, al ser también un grupo de hombres jóvenes, de ese legado? Bridges of Sarajevo está rodada en la capital de Bosnia, es decir, se encuentran en la restaurada Biblioteca de Sarajevo, que fue destruida durante la guerra en 1992. Así, Perišić parece proponer recuperar la memoria que algunos intentaron eliminar, volviendo a escuchar los argumentos que llevaron a Gavrilo Princip a matar el heredero de un imperio invasor.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Vladimir Perišić
Actores: Bogdan Ninković, Fedja Stamenković, Andrej Ivančić, Nikola Brković
Director de fotografía: Simon Beaufils
Sonido: Frédéric Heinrich
Montaje: Jelena Maksimović
Producción: Mirsad Purivatra, Izeta Gradević, Jovan Marjanović
País y año de producción: Serbia, Francia, 2014