Offside

Panahi ya había tratado la falta de derechos de la mujer iraní en El círculo, película profundamente dramática. Sin embargo, aquí da un giro de 180º y se instala en la comedia para hacer una radiografía de la sociedad iraní, que va más allá del fútbol y critica, mediante una situación absurda, el radicalismo sexista de su país.


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Offside

Fútbol para todos
Últimamente el fútbol se ha convertido en algo así como un nexo de unión entre culturas. Es más fácil encontrar a alguien, en cualquier parte del planeta, que sepa quien es Ronaldinho, que encontrar a alguien que sepa quién pintó La Capilla Sixtina. ¡Ay, si Miguel Ángel levantara la cabeza! El caso es que el fútbol, aunque a algunos nos cueste entender el por qué, ha pasado a ser Patrimonio de la Humanidad. Muchas películas se hacen eco de este hecho en los últimos tiempos como La gran final de Gerardo Olivares, El camino de San Diego de Carlos Sorín o Estrellas de la línea de Chema Rodríguez, entre otras. Todas ellas nos dejan ver que la manera de entender el fútbol es igual para todas las culturas: el sentimiento primitivo de manada, los gritos y tambores ancestrales o los cánticos desafinados, invaden por igual a los hinchas futboleros de todos los países.

La película Offside, de Jafar Panahi, nos enseña que todo esto no es distinto en Irán, es más, no es sólo una cuestión de hombres, sino que las mujeres también sienten los colores de la selección nacional. Sin embargo, el régimen iraní, conocido en todo el mundo por su “tolerancia”, no deja que las mujeres entren en los estadios de fútbol. Aún así las jóvenes iraníes, que han avanzado más que su gobierno, rechazan las leyes injustas y se disfrazan de hombres para poder ver a sus ídolos jugar (emulando a las mujeres de La vida de Brian que se ponían barbas postizas para poder asistir a las lapidaciones). El tono de esta película es también un tono cómico, a pesar de que está hablando de una falta de derechos y un machismo ridículos, demostrando así, que la mejor manera de criticar algo es a través del humor. Hay diálogos impagables, como el de una chica detenida por entrar en el estadio disfrazada de hombre y el soldado que la custodia. “¿Por qué las mujeres no podemos entrar al estadio, ni acompañadas por nuestros padres o hermanos?” le pregunta ella. “Porque los hombres dicen muchas palabrotas y eso no debe oírlo una mujer, además tu padre y tus hermanos no son el padre y los hermanos de las otras chicas” dice él, con una lógica machista paternal, la misma lógica con la que luego afirma que las chicas japonesas sí pueden entrar, porque como no entienden el idioma, no importa lo que los hombres griten.

Panahi ya había tratado la falta de derechos de la mujer iraní en El círculo, película profundamente dramática. Sin embargo, aquí da un giro de 180º y se instala en la comedia para hacer una radiografía de la sociedad iraní, que va más allá del fútbol y critica, mediante una situación absurda, el radicalismo sexista de su país. Y lo hace situándose en la frontera entre la realidad y la ficción. “La película está construida como un documental en el que he insertado personajes. – dice Panahi – Los lugares, los acontecimientos, los personajes y la figuración son reales. Por eso decidí no usar actores profesionales, para evitar la sensación de ficción”. Este punto de vista ambiguo ha sido muy utilizado en el cine iraní, empezando por su máximo representante, el maestro Abbas Kiarostami. Las películas iraníes de este tipo siguen todas el mismo patrón: una ficción instalada dentro de un documental social, donde siempre hay un tema de conflicto que es una excusa para hablar de los problemas del país. Y cuyos protagonistas suelen ser los incomprendidos, los niños y, ¿cómo no?, las mujeres. Todo esto teñido por un poso de realidad, que hace que el espectador sienta estar contemplando la vida y nada más.

Panahi tuvo muchos problemas para que rodar esta película, conseguir permisos para filmar a las chicas dentro del estadio fue imposible, así que tuvieron que rodar casi a escondidas, tratando de ser discretos, sin embargo hacia el final del rodaje, apareció en un periódico un artículo donde se hablaba de él, y los militares ordenaron interrumpirlo y ver lo filmado. Así las escenas finales tuvieron que hacerse fuera de Teherán. A todo esto se une el hecho de que Panahi es un cineasta incómodo para el régimen, lo que hace que le sea imposible distribuir sus películas en Irán. Afortunadamente para él, los mismos motivos por los que se le veta en su país, son suficientes para despertar el interés fuera de sus fronteras, y lograr que todos gritemos “¡el fútbol es para todos!”, hasta a los que no nos gusta.

Offside de Jafar Panahi se estrenó en salas comerciales de nuestro país el 26 de enero de 2007.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Jafar Panahi
Intérpretes: Sima Mobarak Shahi, Safar Samandar, Shayesteh Irani, M. Kheyrabadi, Ida sadeghi, Golnaz Farmani, Mahnaz Zabihi, Nazanin Sedighzadeh
Guión: Shadmehr Rastin, Jafar Panahi
Fotografía: Rami Agami, Mahmoud Kalari
Montaje: Jafar Panahi
Producción: Jafar Panahi Film Productions
Música: Yuval barazani, Korosh Bozorgpour
Fotografía: Mahmood Kalari
País y año de producción: Irán, 2006

Un Comentario

  1. Aquileana 09/06/2008 | Permalink

    Muy buena la reseña de esta gran película sobre la discriminación de género… Me pareció muy alternativa la manera de plantear la temática (sin caer en reduccionismos ni clickés…)

    … Bravo por el director Jafar Panahi…

    Un Saludo, Aquileana :)

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