Arte y televisión: un diálogo inconcluso

En los últimos meses, diversos museos y espacios expositivos han acogido muestras que reflexionan “otra” televisión posible. Su recorrido invita a desentrañar las relaciones entre arte y televisión, al tiempo que lanza un interrogante: ¿hasta que punto lo que están mostrando es el final de un sueño utópico de una televisión que nunca más será?


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EL FILÓSOFO Y EL ARTISTA ON THE STAGE

En los capítulos Una tribuna por ocupar, El impacto de la novedad y On TV: el espíritu de la mímesis de la misma exposición del MACBA, se recuperan las figuras de artistas y filósofos. Ya no se trata de programas que intervienen sobre el medio o que plantean el formato del programa creativamente, sino que situan a “la figura” en cuestión en el trono de la televisión y le dejan que hable. Es bien sabido que la palabra es la primera víctima del medio televisivo; en estos capítulos, pues, se trata de recuperar el valor de la palabra como portadora y generadora de sentido, aunque pase inevitablemente por la imagen. En la primera sección hablan los filósofos: intervenciones estelares de los ancianos Deleuze y Heidegger, de los pre-mortem Bachelard y Hannah Arendt (grabados un año antes de sus respectivas muertes), Popper, Derrida, Lacan o el mismo Bourdieu que, afectado después de participar en una tertulia televisiva por la imposibilidad de pronunciar un discurso con sentido en el contexto televisivo habitual, grabó su discurso Sobre la televisión como exorcismo personal dentro de un programa de una televisión regional (posteriormente se editó el libro homónimo).

Los programas sobre “las artes modernas” están incluidos en el capítulo dedicado al “impacto de la novedad”, con ejemplos elocuentes como el programa de Soler Serrano, A fondo, La edad de Oro de Paloma Chamorro, Encuentros con las artes y las letras de Carlos Vélez, Civilisation de Kenneth Clark, The Shock of the new de Robert Hughes, La historia del arte moderno contada desde Bogotá de Marta Traba o, más recientemente, Extra-Ghezzi, del intelectual Enrico Ghezzi para la RAI3. Todos estos programas estaban unidos a su presentador como a un cordón umbilical: intelectuales, periodistas, historiadores del arte, grandes profesionales que fueron capaces de abrir espacios de programación cultural de una forma pedagógica, atractiva y, sobre todo, muy crítica.

En la sección On TV queda reflejado el modo cómo nos comportamos en televisión, la forma que la misma televisión impone, aunque de la mano de artistas y escritores, esa forma queda puesta en crisis permanente: el Life Show de Jaime Davidovich, el Arte Electronica de Lucio Fontana, Thinking in loop del ensayista Boris Groys, Joseph Beuys cantando en un programa de varietés, la enciclopedia del “cómo miramos y nos representamos en y a través de las imágenes” de John Berger (Modos de ver), hasta el Gediminas Urbonas donde se plantean la relación entre el arte y la institución a partir de la “Primera manifestación para los medios inestables”.

MÁS ALLÁ DE LA DICTADURA DE LA AUDIENCIA

“La televisión entrega a la gente”, decía el artista Richard Serra en una pieza del 1973 que hizo juntamente con Carlota Fay Schoolman, “pero la entrega a un anunciante”. Si éste es el quid de la cuestión de la televisión mainstream, la dependiente relación entre anunciantes y audiencia (8), la sección La televisión como reino o el reino de la televisión se encarga de cuestionarlo. Incluye la pieza de Richard Serra, la película que hizo Guy Débord como respuesta a las críticas que había tenido su Sociedad del Espectáculo, otro programa realizado por Mark Achbar (9) y Peter Wintonick titulado Manufacturing Consent-Noam Chomsky and the media, donde van alternando una entrevista a Chomsky con diferentes reflexiones sobre el medio. En esta sección también encontramos a los espectadores retratados por Bill Viola en Reverse Television (una pieza que podría ir junto a This is a Television Receiver de David Hall (10)) y la modernidad puesta a debate por Jef Cornelis con su programa Container. Si en un contenedor sólo encontramos escombros, residuos de anónimas cotidianidades, en la mayoría de estos programas “contenedores”, hallamos un espacio de libertad y versatilidad, que no encajan en un género en concreto, de ahí que a menudo parezca que no tienen rumbo fijo; híbridos mutantes que no piensan en un target específico, que no “entregan” la gente a un anunciante, sino que se “entregan” ellos a la misma audiencia a través de las ideas, con todo lo que llevan a cuestas, un repertorio a menudo variopinto, personal e hilarante.

Es a este formato al que responden muchos de los programas de la sección El bromista insaciable: los TV Commercials de Chris Burden, el Test Tube del colectivo General Idea donde se explora la precaria posición del artista en la era de los mass media, el programa chileno de sketchs (con claras alusiones políticas) Plan Z o las parodias de T. R. Uthko y Ant Farm con su Eternal Frame en donde los segundos de imágenes grabados por un aficionado el día de la muerte de Kennedy les sirven de excusa para resucitar un nuevo presidente, completamente crítico con los medios del momento.

CRÍTICA DE LA TELEVISIÓN PURA

Si Jean-Michel Frodon (11) creía que el modelo de una televisión utópica se cerraba con los fracasos del modelo estético de Nam June Paik, el modelo pedagógico de Roberto Rossellini y el modelo de crítica política de Jean-Luc Godard, en esta última sección de la exposición del MACBA (Place/ Presentation/ Public: Televisión y política) por fin llegamos al presente de la televisión, al rostro real de esa “otra televisión posible” un poco a partir de su pasado. Se hallan piezas de colectivos como TVTV, VídeoFreex o Video-Nou, de telecreadores como Alexander Kluge, Harun Farocki o Adam Curtis (los tres en activo), de gente proclive al videoarte como Juan Downey, Marcelo Expósito o Antoni Muntadas. Vemos programas que exploran y fagocitan la idea de control mediático, un poder que se han autoimpuesto los medios de comunicación cuando se han casado con determinadas formas y fuerzas políticas. El ejemplo más claro está en las secciones de telediarios y reportajes de actualidades.

“¿Por qué seguimos confiando en estas imágenes?”, se preguntaba Carles Guerra en un capítulo del programa Soy Cámara (Andrés Hispano, Félix Pérez-Hita, CCCB-TVE, 2010). ¿Por qué seguimos buscando una verdad cuando ésta ya ha sido destronada del medio? En todo caso, todos estos autores nos ayudan a desvincular las grandes verdades de los hechos televisados. En esta sección también se pueden ver los actuales y arriesgados trabajos seleccionados por Félix Pérez-Hita con el título Programas que no pasan por el tubo (y quienes conozcan su trayectoria –Boing Boing Buddha, Gabinete de Crisis, Neokinok.tv, Soy cámara… sabrán de su ojo clínico y de la “magnitud de la parodia”), y de Johan Grimonprez en la sección YouTube me and I tube you.

UNA SERIE DE TELEVISIÓN EN UN MUSEO

La exposición ¿Estáis listos para la televisión? se abre (y continúa en Internet) con la serie realizada por Albert Serra como encargo y filmada en el MACBA. Él mismo se pone en escena y protagoniza la historia: las tribulaciones del artista en el museo, el retrato del joven artista que ya no es adolescente. De hecho es un texto de Fray Luis de León (fragmento de De los nombres de Cristo, 1586) escogido por Serra, el que empieza la exposición: “La leche que se cuaja en el queso, y los pastos que la crían es el propio manjar de los que comienzan en la virtud, como dice San Pablo: ‘Como a niños os di leche y no manjar macizo’. Y así, conforme a esto se entiende que este monte (Monte Cuajado) es general sustento de todos, así de los grandes en la virtud con su grosura, como de los recién nacidos en ella con sus pastos y leche” . Quizás se podría aplicar a su manera de proceder con el cine la frase de “como a niños os di leche y no manjar macizo”.

En todo caso, el MACBA ha hecho una apuesta de riesgo, de esto no cabe duda, y ha puesto en una misma tribuna a Serra y a sus referentes (Dalí, Warhol), allí donde la excentricidad, la disparidad de afectos que generan en el público, la obra prolífica y llena de un vacío expreso de intenciones se dan la mano. Allí donde los otros escandalizaban, Serra se ríe públicamente, reinventa su quijotada en las alcobas de la institución pública. De momento podéis seguir la serie, las publicaciones y la agenda con las charlas que propone el MACBA a través de su página Web. Porque la televisión ya no es un aparato, ni una emisión, sino todo lo que nos llega en este “mundo-pantalla global” a través de cualquier medio de comunicación audio-visual (12), aún no podemos afirmar que estemos listos para ello.

II.

TV/ARTS/TV EN EL ARTS SANTA MÒNICA

La segunda exposición que plantea las relaciones entre el arte y el medio televisivo es la que se pudo ver hasta principios de diciembre en el Arts Santa Mònica con el título de TV/ARTS/TV. En ella la televisión se enfocaba más desde un punto de vista objetual que como contenedor de programas (aunque hay bastantes), siguiendo con el binomio, más desde el punto de vista del arte que de la televisión. En ella encontramos From Receiver to Remote Control…channeling Spain 2010, una historia de la televisión española y de la televisión norteamericana elaborada por Judith Barry y Ken Saylor. Se trataba de una adaptación de una exposición previa que hicieron en 1990, donde se mostraban los programas de televisión más representativos y cómo la televisión había transformado el espacio social de los hogares y las relaciones familiares. En esta instalación se buscaron los paralelismos entre el proceso de asentamiento de la “democracia participativa” en España y Estados Unidos a través de una cronología de las imágenes que la han representado respectivamente.

En la exposición también se pudieron ver obras de artistas hechas para la televisión (Chris Burden, Nam June Paik, Bill Viola, John Cage, Andy Warhol o Antoni Muntadas, entre otros), así como varias conocidas instalaciones, a destacar: el Production/ Reception (1976) de Dan Graham, el Magnet TV (1965-1995) de Nam June Paik, el Die Winde (1981) de Wolf Vostell, la Confrontations TV (1973-74) de Antoni Muntadas e In Situ (1986) de Gary Hill. En el terreno actual, la exposición incorporaba workshops interuniversitarios sobre arte y tecnología: las video-esculturas robóticas de “Bestiario”, la instalación audiovisual computerizada de “Telepresentadora” o el proyecto “Sistema a distancia de alerta temprana”.

Este último proyecto de un grupo de investigación de la Kunsthochschule für Medien de Colonia, con su interrogación sobre los archivos de la memoria televisiva reciente y su almacenamiento, entronca con la Zapping Zone (1990) de Chris Marker, incluida en la exposición. Zapping Zone parte de la película Stalker (1979) de Andrei Tarkovski, en ella los protagonistas, víctimas de un cataclismo natural, buscan acceder a “la Zona”, puesto que se cree que allí encontrarán una habitación a través de la cual todos los deseos se harán realidad. Marker instala en monitores de ordenadores y diferentes pantallas imágenes nacidas de las máquinas, todas enredadas en una cueva-matriz (inicialmente se tenía que llamar Software/Catacombs), como si de una mega-memoria se tratara. Algunas imágenes nacen de su filmografía, de sus recuerdos personales, otras de algunas obras a las que él se hermana (13).

En todo caso, si dejo a Marker para el final, es porque en su obra coinciden las potencias del arte y de la televisión a partes iguales; en ella parece esclarecerse la propia etimología de la televisión -“ver a distancia”- y positivizarse la peyorativa dinámica del zapping: el cambio de imágenes se produce cualitativamente, es un salto afectivo, de resonancia por analogía mórfica. Finalmente, en ella vislumbramos el principio del sueño de Malraux y su “museo imaginario”, esa idea de que el poder y fuerza de las imágenes consigue sublevarse a la dictadura del espacio-tiempo, de que los tiempos y las figuras se tocan a través de las imágenes, como en la más perfecta de las memorias: el cuerpo presente y su doble pasado y futuro coinciden en un momento fuera del tiempo, pero gracias a él. La televisión, por sus características formales, podría resultar esta cueva-matriz de imágenes que resarzan nuestro presente y con él nuestra memoria futura. Nos tendremos que esperar a otra exposición donde se nos muestre no tanto de dónde venimos, sino dónde estamos y quizás atisbos del hacia dónde vamos.

III.

EL FUE VS. EL SERÁ

El fetichismo ya existente alrededor de muchas de las piezas presentadas en ambas exposiciones (formando parte de un pasado mítico de la historia del arte, que no de la televisión) hace que nos preguntemos hasta qué punto ambas exposiciones responden a su intención de mostrar “un modelo de otra televisión posible” o si, por contra, testifican el final del sueño utópico de una televisión que nunca más será. Ésta es la impresión que dejan, aunque sabemos que la realidad es otra, pero queda fuera del marco de ambas exposiciones, fuera de su punto de mira. Es extraño que el Centro George Pompidou co-produjera en 1984 el primer programa vía satélite (Good morning, Mr. Orwell) o el proyecto desarrollado por Chris Marker Immémory hace más de diez años atrás y que hoy en día el museo siga ejerciendo su poder de custodiar tumbas y reliquias, pagando a precios inverosímiles la cultura del pasado y dejando a merced de los especuladores culturales y de la desesperación a los nuevos creadores audiovisuales, protagonistas, a duras penas, de la televisión que vendrá.

– – – – –
(8) Walter Lippman ya asentó firmemente las bases en su ensayo Public Opinion.
(9) Dirigió el aclamado y clarividente documental The corporation (2003), donde también entrevista, entre otros, a Noam Chomsky.
(10) Podemos verla en la sección de la exposición La televisión como un lugar específico.
(11) Artículo publicado en Cahiers du Cinéma.
(12) La exposición Pantalla Global tendrá lugar en el CCCB a finales del 2011.
(13) Este proyecto lo perfeccionará unos años más tarde con su CD-Rom Immémory.

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3 Comentarios

  1. j 15/01/2011 | Permalink

    gran, gran artículo!

  2. miguel 06/02/2011 | Permalink

    Me ha parecido un maravilloso articulo, muy clarividente y representativo.
    Me gustaría contactar con la autora para presentarle un proyecto.
    Muchas Gracias.

  3. Héctor 06/07/2011 | Permalink

    Excelente artículo¡¡¡

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