Duelo en vídeo. La dictadura argentina bajo el prisma de los hijos

A partir de tres películas realizadas por hijos de desaparecidos en la dictadura argentina, este texto reflexiona sobre como este tipo de documentales participan de la lógica de la herencia y del duelo: ¿cómo reconciliarse con un legado ideológico que llega en forma de ausencia?


    Post2PDF

Los Rubios de Albertina Carri, 2003

Duelo es un ritual, una especie de ritual de la lluvia en donde en vez de esperar que algo comience, se espera que algo termine. Video es un soporte de registro electrónico. En el año 2000 aparecía un video documental hecho por una hija sobre su padre, Papá Iván, de María Inés Roqué, e inauguraba así un subgénero de documental político: el hecho por los hijos de desaparecidos. Albertina Carri continuó con Los Rubios (2003) y la siguió Nicolás Prividera con M (2007).

No es sólo el cuerpo desaparecido el que crea un abismo entre generación y generación, entre padres e hijos, sino también el movimiento revolucionario desaparecido, la pretendida revolución. Precisamente aquello que fue lo que los padres antepusieron frente a sus hijos en medio del peligro de la guerra, es lo que no puede reintegrarse en el presente y abre un vacío, un sinsentido peor que la ausencia del cuerpo. Este sinsentido deja una herida abierta y la búsqueda de un duelo se vuelve algo interminable.

El formato panfletario de la política

Los primeros que pusieron en la escena pública la idea de hijo de desaparecido fueron los que en la primera mitad de los años 90, en un campamento cordobés, se organizaron y crearon lo que sería hasta el día de hoy H.I.J.O.S.[1] La evidente mímesis con la estética y el discurso de los padres, sellaba el abismo que los separaba y creaba una fuerza identitaria poderosa que renovó energías en las organizaciones de derechos humanos. Recién cumplidos los veinte años, los hijos de desaparecidos organizados, encontraron en el reclamo social el lugar que la opinión pública y la oficialidad de la historia les había vedado. A medida que fueron teniendo presencia en la  escena política, se convertían en un icono, y todos aquellos que no respondían a las características específicas de este icono, no participaban del proceso de unión generacional que lograban los H.I.J.O.S.  Gracias a esta tensión entre unos y otros, gracias a la exuberancia de identidad que consiguieron, pudo nacer en el resto la necesidad de expresarse de otra manera. Una de estas maneras es el video de María Inés Roqué, que no siente empatía por el ideal de muerte de su padre, y lo investiga, lo cuestiona y lo incomoda preguntando con el derecho de una hija sufriendo abandono. Busca entender por qué el padre no la eligió a ella en vez de a la revolución. Es decir, no logra la continuidad generacional que los H.I.J.O.S. han encontrado para sí mismos.

Diario íntimo publicado para exhibir el dolor

Ante la imposibilidad de exponer su voz en el formato panfletario de la política, Roqué utiliza el formato video por su posibilidad de ser un de diario íntimo y público al mismo tiempo, precisamente, las dos características que se acentúan en las historias de los hijos de desaparecidos.

En el final, Roqué lee una carta de su padre. Las cartas que los revolucionarios dejaron a sus hijos y que, además de amorosas, son explicativas; explican cuáles son las convicciones que los hicieron abandonar sus vidas cotidianas de padres. Roqué expone el vacío que se abre entre frases que hablan de sacrificio revolucionario y su deseo de un padre común y corriente. La posibilidad de una unión generacional se hace más lejana y el duelo es difícil. A veces, la ausencia de una razón comprensible para los hijos desde el presente, convierte a la inmolación del revolucionario en un mero suicidio, en una desacreditación del mundo en general, incluso del mismo hijo. Papá Iván tiene un carácter infantil a la hora de hacer un epílogo. En el epílogo Roqué llora y recita un texto en primera persona que exhibe su tristeza como la exhibe un niño, que no llora porque esté triste sino que llora para informar [2].

Desdoblamiento para separar el ícono, de lo individual

El hijo de desaparecido ya es un ícono en la historia de las dictaduras latinoamericanas, y cualquiera de ellos podría contar más o menos los mismos sentimientos y alucinaciones que las de Roqué en Papá Iván. Por esto, consciente o inconscientemente, tres años más tarde, el video documental de Albertina Carri presenta otra forma narrativa. En vez de apilar una serie de entrevistas a familiares y a compañeros políticos de sus padres y hacer otro Papá tal o Mamá cuál, la voz en off de Los rubios es la de una actriz que representa a la autora-hijadedesaparecidos y que parodia al hijo sufriente. Tanto el personaje de hija-sufriente como el de los compañeros-de-militancia-de-los-padres, están parodiados e inutilizados como verdad. Uno a través de la teatralización, los otros a través del desinterés por el texto de las entrevistas, que se muestran fragmentadas visualmente y tapadas con la voz en off de una autora-actriz que las analiza.

El formato panfletario de lo íntimo

De lo peor que puede pasarle a los padres desaparecidos, según sus compañeros ideológicos, es que sus propios hijos renieguen de las razones por las cuales dieron su vida. Más allá de las diferencias en la forma de estructurar el relato, tanto Roqué como Carri tienen una visión distante respecto al ideal de sus padres, y moralmente, tratan de primar lo íntimo, lo familiar, frente a lo público.

Por el contrario, M, el video de Nicolás Prividera, aparece en plena euforia kirchnerista por los derechos humanos y pone en primer plano lo público. Es claramente otro momento político, muy diferente al que concibió Papá Iván y Los rubios. Papá Iván tuvo una difusión marginal y Los rubios fue un proyecto rechazado por el I.N.C.A.A [3]. M, en cambio, gana 50.000 dólares en el Festival de Cine de Mar del Plata. Los hijos de desaparecidos tienen un lugar oficial entre los íconos políticos kirchneristas. Prividera, sin reivindicar los ideales de la generación de sus padres, logra la continuidad generacional acoplándose al mismo discurso que los H.I.J.O.S. vienen proponiendo desde hace más de quince años: toda la sociedad somos hijos de desaparecidos. No lo renueva. Crea un híbrido entre su historia personal como hijo abandonado hasta por la sociedad, y el reclamo de su derecho como ciudadano frente a un Estado maternal.

Nota sobre un duelo interminable

La persona en la que se conjuga la narración de un video autobiográfico, presenta las mismas dudas que la voz de quien escribe un texto como el que estoy escribiendo ahora. ¿Desde qué lugar opino sobre las ideas y emociones exhibidas en video por hijos de desaparecidos? Desde el compartir la experiencia. Mi padre revolucionario no dejó cartas a sus hijos. Desapareció así o asá, peleó por esto o aquello. Pensé en analizar brevemente estos tres videos para ver qué tipo de relación podemos llegar a tener con el proceso revolucionario de los 70 – la incomprensión de Roqué, la indiferencia de Carri, el panfleto de Prividera – y cómo esa relación puede dificultar la posibilidad de un duelo.

Los rubios quiebra la continuidad ideológica generacional, y sin embargo, parece ser la más radical a la hora de recuperar el espíritu insolente de sus padres. Al no querer continuar con la dinastía de estatuas a homenajear, consigue el ideal edípico: Padres muertos, hijos libres. La misma insolencia que los desaparecidos tuvieron con sus padres, con la generación del 40 y 50, la de los abuelos de Albertina Carri. Así y todo, la revolución fracasada, sus pasiones y su pensamiento de acción, no han sido analizados en profundidad por ningún video dirigido por hijos de desaparecidos; y tal vez, sea precisamente allí donde un duelo es posible.

[1] H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio). Ver Razón de la memoria e H.I.J.O.S. (Dimas Games, 1995); documentales grabados durante el primer encuentro de hijos de desaparecidos en donde se decide la organización del grupo.

[2] Extracto del texto poético de Alejandra Pizarnik “Una traición mística” (1966).

[3] Carri elige en la edición de su video, exhibir el momento en que ella y su equipo de grabación leen la carta en donde el I.N.C.A.A. (Instituto Nacional de Ciencias y Artes Audiovisuales) rechaza apoyar el proyecto Los rubios por no respetar la memoria de sus padres.

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO