Sarah Vanagt “… de tal manera que solo puede ser expresado así a través del cine”

Entrevista con la realizadora belga Sarah Vanagt a raíz de su programación en las sesiones Teorema de Blogs&Docs (Sarah Vanagt, de la oscuridad a la luz. Creaciones desde el sigilo, la percepción y el origen de las imágenes) y de su presencia en Barcelona el pasado mes de diciembre de 2017.

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En las sesiones Teorema de Blogs&Docs del año 2017 tuve el placer de poder dedicar una sesión entera a Sarah Vanagt y contar con su presencia. Descubrí esta autora belga no hace demasiados años, con el estreno de su película Elevage de poussière / Dust breeding en el festival de Marsella 2013. Una película que tiene como punto de partida el juicio a Karadžić en el Tribunal Penal Internacional de la Haya y que plasma con estilo penetrante y cauteloso las sensaciones que emanan de ese terror. Indagando en su obra, encontré una gran cantidad de cortometrajes en etapas y marcos distintos. Desde una “etapa africana”, vinculada a la era de postguerra ruandesa, hasta una singular indagación en los (pre)orígenes de la creación de imágenes, entre otras temáticas y aproximaciones. Proyectos casi todos de duración corta que juntos trenzan un imaginario común hondo y precioso. Cerca de una veintena de cortometrajes, a veces con obras que tienen su extensión y vida propia en forma de videoinstalación o de proyecto fotográfico, entre otras variantes. Para la sesión Teorema se programaron siete de sus cortometrajes, bajo el título “Sarah Vanagt, de la oscuridad a la luz. Creaciones desde el sigilo, la percepción y el origen de las imágenes”. El día previo a la sesión conversé con ella acerca de la totalidad de su obra, entre muchas otras cuestiones que de este punto de partida emanaron. He aquí el resultado.

Miquel Martí Freixas: ¿Estudiaste cine?

Sarah Vanagt: No. Y tampoco estudié artes. Primero estudié Historia. Toda la carrera y un máster. Después tuve la oportunidad de ingresar en la National Film and Television School, en Beaconsfield, muy cerca de Londres. Dos años de estudios donde eliges un ámbito específico. Hice dirección y documental. Es una escuela donde hay pocas plazas y gente que ya viene de otras experiencias, me presenté y tuve la ocasión de entrar. Es un método de estudio sin mucha teoría, con mucho visionado y mucha práctica de rodaje.

¿Y que camino proseguiste después?

Después de Londres volví a Bruselas. Estuve un año trabajando en otra cosa y decidí dejarlo e intentar vivir de hacer películas. Una decisión enorme. Había encontrado maneras de financiar mis primeros proyectos, y así conseguí hacer mi primer film, producido con un amigo el cual a su vez estaba empezando como productor. En esa época hallé también como organizar a mi modo el tipo de películas que quería hacer, que estaban fuera de los principales circuitos mainstream. Cómo producirlas, cómo construir la estructura legal, la financiación, las tasas, etc. Sigo hoy en día en esa senda, en gran medida autoproduciendo mis filmes a través de Balthasar y haciéndolos con independencia.

¿Y ese primer proyecto fue…?

Mi primer proyecto propio después de la escuela es Begin Began Begun (2005), filmado en Ruanda. Antes había concluído mi proyecto de graduación, (Little figures, 2003), que tuvo un recorrido destacado en festivales y ha sido el que he hecho con más presupuesto y posibilidades de todos, usamos gruas, etc.  Trata de unas estatuas de personajes históricos en Bélgica y cuyos diálogos son creados por niños.

¿Porqué empezaste por Ruanda?

No tengo lazos familiares con el Congo, ni tampoco está relacionado directamente con el pasado colonial belga. Todo empezó con un encuentro bastante casual. Casi la totalidad de mis proyectos nacen así, gente interesante que conozco y me cuenta cosas que me atraen, y de allí nace una investigación… En esta ocasión, conocí un historiador ruandés en una biblioteca de Bruselas. En una pausa para el café nos pusimos a hablar. Él estaba buscando un film colonial donde aparecía él mismo cuando tenía diez años. Nunca lo había visionado porque el film fue prohibido tanto en Ruanda como en Bélgica e intentaba encontrarlo… Me dio información y se lo acabé localizando en un archivo de cine católico en Lovaina. Lo vimos juntos y fue emocionante. Dura noventa minutos, es un relato de toda la historia de Ruanda, desde los orígenes. Con música y bellas imágenes. La visión del film es cercana a la minoría tutsi, a quien los belgas apoyaban. Al llegar la independencia, quien lideró el país fueron los hutus, que eran mayoría, y esta corriente previa de pensamiento fue apartada. La película se fundamenta en que los tutsis son los líderes naturales de Ruanda. Tiene una especie de tono educativo, religioso, del periodo colonial. Él, tutsi, formaba parte de un comité de expertos que estaban reelaborando nuevos libros de Historia del país, pues habían sido destruidos durante el conflicto. Quise hacer un film sobre este tema, el de reescribir la Historia. Una vez en su país no fue fácil. Todo lo que había escrito no pude llevarlo a cabo pero surgieron otras cosas.

Has hecho diferentes cortometrajes allí.

Sí, esa investigación me llevó a Ruanda. Una vez allí me surgió una idea tras otra, y pensaba “ah, cuando vuelva podría probar de filmar este tema…” y así durante varios años. Hice, pues, diversos filmes allí de manera consecutiva. Fui durante cinco años seguidos, en alguna ocasión dos veces por año, y me quedaba algunas semanas. Me situaba entre Ruanda y Congo, la parte fronteriza del Este de ese país, alrededor del Lago Kivu. En buena medida, las guerras del Congo transcurrieron en esta zona, que sigue siendo hoy en día conflictiva. Y en cada viaje filmaba algo. Después de ese período he vuelto una vez pero no para fllmar. En parte, paré de hacerlos por un tema personal, fui madre y no podía viajar con las mismas facilidades que lo hacía antes de serlo, pero también porque en Bélgica y en festivales empezaban a tomarme como una especialista en la materia y no lo soy. Me invitaban a hablar sobre cine africano, a debates sobre África, sobre la infancia allí pues como sabes es uno de los temas que a menudo me surgen. A mi me interesa el estudio de la Historia, pero no solo vincularme a África. Así que por estas circunstancias empecé a hacer otros filmes y se acabó esa época ruandesa y congolesa.

En las películas que hicistes después del período africano empiezas a hablar del origen de las imágenes, para ser precisos, el origen de la captación de imágenes. Pero no en un sentido de los pioneros de la fotografía, o Muybridge, Lumière, etc., sino que te vas más lejos, antes de que la fotografía y el cine fuesen imaginados. Gente que trabajó con la posibilidad de las imágenes, la óptica, estudiosos del mecanismo de la visión…

Sí, el tema me interesa. Aunque muy a menudo cuando llego a un determinado aspecto es bastante casual, como antes con África. Una persona me cuenta algo y me doy cuenta de que allí hay una película. Mi prima Katrien Vanagt es historiadora y se pasó mucho tiempo traduciendo textos del latín de Vopiscus Fortunatus Plempius, un médico holandés del siglo XVII. Volúmenes enormes, de muchos temas, no solo del caso óptico. Y en una ocasión me mostró ese fragmento que sale en el film Waking Hours (2015), donde el investigador se dirigía a un supuesto joven doctor y decía algo así como “tienes que llevar a cabo este experimento para poder entenderlo”. Durante años hablamos de ello de manera informal, en las fiestas, cuando nos encontrábamos… Ella quería realizarlo y a mi me parecía fascinante. Pensé que si algun día lo hacía debería filmarlo. Y finalmente decidimos tirar adelante, escribí un dossier…

Plempius es una persona totalmente olvidada, como mínimo para mí, creo. Pero en varios de tus filmes salen estos personajes históricos relacionados con el campo de la visión. O también recuperas métodos del olvido, como ése de las “madres invisibles” (Still holding still, 2015). Revisitados y traídos a nuestra era del audiovisual digital, de repente cobran un nuevo sentido.

Sí, Pemplius es muy desconocido. Nunca salió del ámbito médico, escribió sesudos tratados para doctores. Era amigo de Descartes y precisamente este experimento del ojo de la vaca lo hicieron juntos. Van Leeuwenhoek (Every Tear, 2018) es muy conocido en el mundo de la biología.

¿Es una casualidad que Plempius es holandés aunque vivió en Flandes, Van Leeuwenhoek es holandés… buscando información vi que Zacharias Janssen, el inventor del microscopio, es holandés y de la misma época?

Tiene que ver con el la Edad de Oro de Holanda, donde el país fue una potencia comercial, un centro de innovación para la ciencia, con puertos donde llegaban barcos de todo el mundo, de las colonias, con animales, flores… Por un tiempo fue el sitio donde “las cosas ocurrían”.

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