La experiencia comunicativa de Video Nou / Servei de Video Comunitari

Surgidos desde la periferia contracultural y la efervescencia social y política del tardofranquismo, Video-Nou (1976-79) y el Servei de Video Comunitari (su continuación de 1980 a 1983) presentan un singular interés por sus formas de reivindicar una comunicación que reforzaba la autonomía social a través de las prácticas audiovisuales.


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Video Nou

Entrados los años 60 se produce en Europa y Norteamérica el desarrollo de grupos e iniciativas interesados en la descentralización de la producción audiovisual. En su crítica al sistema de clases estos grupos tratan de influir en el proceso de creación, producción y recepción de los mensajes audiovisuales que se emiten para el conjunto de la sociedad actuando de manera consecuente en diferentes frentes. En lo profundo de su apuesta comunicativa hay un elemento central que es la democratización del uso del video para la democratización de los procesos sociales.

Surgidos desde la periferia contracultural y la efervescencia social y política del tardofranquismo, Video-Nou (1976-79) y el Servei de Video Comunitari (su continuación de 1980 a 1983) presentan un singular interés por sus formas de reivindicar una comunicación que reforzaba la autonomía social a través de las prácticas audiovisuales. Video-Nou fue partícipe de un momento histórico privilegiado del que trazó un interesante cruzamiento entre lo estético, lo social y lo político. Gracias al MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona) buena parte del archivo de Video-Nou / Servei de Vídeo Comunitari ha sido recuperado y restaurado, y una pequeña muestra (un total de cinco piezas) las distribuye actualmente Hamaca.

El video comunitario

Al hilo de los numerosos movimientos contraculturales que vieron los años 60 y 70, fueron muchos los grupos que desde que se comercializaran los aparatos portátiles vieron en el video una herramienta para la intervención social. Rebelados contra el monopolio televisivo, buscaron formas de potenciación de los discursos autónomos con los recursos que esos momentos históricos acercaban. En Estados Unidos grupos como Video Theater, Global Village o Alternative Media Center establecen las bases del leguaje audiovisual para los no iniciados, mientras que en Québec se crean televisiones comunitarias y locales y una sugestiva experiencia de intercomunicación: Challenger for Change. En este caso los trabajos parten de los problemas y opiniones de la población, se realizan y montan con los interesados y se organizan debates de cada proyección.

De 1974 data la primera experiencia española de video con fines comunitarios, la de Cadaqués Canal Local a la que sigue Barcelona Districte I en 1976. Con el portapak, equipo portátil de video introducido por el animador de dichos canales, Antoni Muntadas, se hicieron las primeras grabaciones de Video-Nou. El colectivo fue un avanzado reflejo local de todo aquel ambiente, del cual era directamente heredero: el video no como un medio de expresión sino como un medio de servir a otras iniciativas a través de la intervención audiovisual.

Declaración de principios: el proceso es lo que importa

En noviembre de 1977 Video-Nou edita su Projecte inicial d’estudi de les formes de vida i cultura popular als barris de Barcelona. En él manifiestan su interés por superar la frontera entre “productor y consumidor (elemento activo y elemento pasivo)” [en catalán en el original] y apuestan por la participación de los sujetos en la vida comunitaria a través de la potenciación del uso de los medios audiovisuales. Su objeto de estudio son las relaciones entre espacios y formas de vida de la cultura popular. El colectivo de Video-Nou / SVC adapta una propuesta metodológicamente transgresora al superar la barrera de organización piramidal internamente y crear una forma de trabajo en red que trasciende los compartimentos estancos de emisor y receptor, se adhiere a fórmulas avanzadas de estudios de las formas de vida cotidianas a través del video y lo hace desde un lugar privilegiado, interdisciplinar y militante.

El grupo cuenta en un principio con un equipo de grabación precario pero ligero que desplazan al lugar de rodaje, el portapak, que Sony comercializa a partir de 1968. En la segunda época del Servei de Video Comunitari desarrollarán la idea del video-bus, unidad móvil conformada por un autobús equipado con un estudio completo de grabación, montaje y reproducción a través de monitores de cara al exterior del vehículo y tres equipos de grabación cuyo fin es la aceleración del camino que hay entre grabación y exhibición. La propuesta del video-bus aparece en 1973 entre grupos de la periferia parisina pero puede remontarse su origen hasta los camiones y trenes equipados por Dziga Vertov durante la Primera Guerra Mundial y la revolución soviética (1916-1921)

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2 Comentarios

  1. alfredo cohen 02/06/2008 | Permalink

    En Latinoamérica, Africa y Asia también se dieron y se dan muchas experiencias de video comunitario, participativo y por el cambio social.

    Haciendo Olas, de Alfonso Gumucio es un libro que reseña las experiencias de una manera contundente y divertida. Dejando ver la belleza de cada una de ellas.

  2. Elia 18/09/2012 | Permalink

    Un artículo estupendo, tengo que realizar un trabajo de este tema, y a pesar de ser un tema en internet está muy presente en donde hay numerosos vídeos que se podrían calificar “videoactivistas” no hay apenas información de lo que es en si el videoactivismo. Me ha sido muy útil. Enhorabuena, seguir así!

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