Naomi Kawase. El cine en el umbral

De la hornada de libros fruto de la programación del Festival de Las Palmas 2008 sobresale Naomi Kawase. El cine en el umbral editado por José Manuel López. Kawase entraría en la lista de directores casi inéditos en España (no se había estrenado ninguna película suya en nuestras pantallas comerciales hasta que a finales del año pasado llegó El bosque de luto) que sin embargo ya puede presumir de tener quien la ha estudiado en castellano.


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El cine en el umbralTítulo: Naomi Kawase. El cine en el umbral
Autor: José Manuel López (ed.)
Editorial: T&B Editores, Festival de Las Palmas, CGAI
Páginas: 179
Año de publicación: 2008
ISBN:978-84-96576-63-6

En su crítica del libro Espejos rotos. Aproximaciones al documental norteamericano contemporáneo publicado en la edición de septiembre de 2007 de Blogs&Docs, Miguel Fernández Labayen aprovechaba para trazar una radiografía del panorama actual de la edición de publicaciones sobre cine en España en la que ponía de manifiesto los inconvenientes del casi monopolio en que se ha convertido esta disciplina en manos de los festivales de cine. “Hoy por hoy la visibilidad y supuesta lectura de trabajos sobre cine queda relegada a las mencionadas publicaciones festivaleras, muy irregulares en su calidad”, sentenciaba Fernández Labayén. Como Miguel se despachó con los principales errores, muchos provenientes de las formas de producción, que caracterizan estas ediciones, vamos a intentar aquí destacar algunas de sus cualidades.

Con todos sus inconvenientes, los festivales de cine están manteniendo viva la escritura sobre cine en nuestro país. Frente ciertas monografías sin duda resueltas sin más para acompañar y dar más empaque a alguna retrospectiva del festival, como denunciaba Miguel, desde los certámenes de cine también se han potenciado publicaciones de gran interés que, ya fuera por su serialidad o por lo minoritario de su tema (no deja de resultar curioso la gran cantidad de directores poco conocidos o ni tan siquiera estrenados que disponen de su libro correspondiente en español), probablemente nunca hubieran encontrado quién las editara. Uno de los mejores ejemplos fue la serie de monografías dedicadas a los Nuevos Cines que el Festival de Gijón promovió durante varios años seguidos, que no sólo cubrían un hueco sobre esta temática en la historiografía de nuestro país, sino que siguen manteniéndose como un buen ejemplo de rigor analítico e histórico. También como serie, de vida todavía más corta, se plantearon los libros sobre cine negro en diferentes continentes impulsados por el Festival de Las Palmas. Igualmente desde este certamen se han encargado de la publicación de otros títulos de referencia como Mystère Marker. Pasajes en la obra de Chris Marker, coordinado por María Luisa Ortega y Antonio Weinrichter.

De la hornada de libros fruto de la programación del Festival de Las Palmas 2008 sobresale Naomi Kawase. El cine en el umbral editado por José Manuel López. Kawase entraría en la lista de directores casi inéditos en España (no se había estrenado ninguna película suya en nuestras pantallas comerciales hasta que a finales del año pasado llegó El bosque de luto) que sin embargo ya puede presumir de tener quien la ha estudiado en castellano. Lo que podría parecer una desproporción, una sobredimensión de la importancia de una cineasta que parecería que todavía no ha podido calar en las retinas de la mayoría de espectadores, ni tan siquiera generar una literatura crítica previa, más bien debe verse como un ajuste a los nuevos tiempos. Naomi Kawase es una de esas directoras que se ha escapado de la dictadura que mantienen los estrenos comerciales a la hora de decidir qué existe y qué no cinematográficamente hablando en un país. Aunque el Festival de Las Palmas era el primero que le dedicaba una retrospectiva completa, sus películas se han ido viendo en diferentes certámenes (de la Mostra de Dones de Barcelona, pasando por el BAFF hasta Gijón o incluso Sitges) y, cómo no, es una de las cineastas preferidas de aquéllos que han convertido Internet en un videoclub de libre acceso. Kawase, pues, ya era una directora bien conocida para aquéllos a quienes les interesara conocerla. Tampoco resultaba la directora de Nara una extraña en los ensayos cinematográficos españoles. Aunque las revistas de cine en papel apenas hablaran de ella hasta el estreno de El bosque de luto, la publicación on line Tren de sombras ya le había dedicado un espléndido dossier en abril de 2005 coordinado por el mismo responsable del libro editado en Las Palmas, José Manuel López. El cine en el umbral desprende, pues, cierto aire de continuidad natural a una serie de aproximaciones previas a la obra de Kawase.

La concepción del libro El cine en el umbral también responde a una serie de planteamientos que rompen con algunos de los esquemas más tradicionales de la literatura cinematográfica. En la nómina de autores se mezclan críticos jóvenes (Manuel Yáñez Murillo, Fran Benavente, Iván Pintor, Gonzalo de Lucas…) con otros más veteranos (Carlos Losilla) y también conviven diferentes pasaportes (Raymond Bellour, Aaron Gerow, Adrian Martin). La estructura se escapa del típico esquema de diferentes apartados dedicados al análisis de las constantes formales y temáticas para después pasar al comentario pormenorizado de la filmografía. Como en el cine de Kawase, aquí se ha optado por trazar diferentes líneas paralelas. El libro se configura a partir de una serie de dípticos que realizan aproximaciones transversales a la obra de la directora y el zoom a sus películas se concreta en el análisis de los momentos escogidos de cinco títulos, cinco escenas que “nos hacen latir el corazón”, en una de las muchas referencias a Chris Marker que inspiran el libro. La información puramente objetiva (datos biográficos, circunstancias de producción) la ofrece sobre todo la propia cineasta a través de dos entrevistas realizadas con ocho años de diferencias en las que Kawase se explaya en comentar su vida y su obra, conceptos intrínsecamente ligados cuando hablamos de esta directora. La filmografía también resulta una herramienta imprescindible para no perderse en un corpus artístico para el que conceptos como “largometraje de ficción” concebido como la unidad básica de una trayectoria cinematográfica quedan anticuados.

Así, El cine en el umbral no ofrece tanto un estudio lineal sobre una directora como una serie de aproximaciones que a veces se solapan, otras se complementan e incluso en algún momento se refutan en una serie de textos que sobrepasan en su mayoría la funcionalidad del mero texto analítico para ofrecer también un deleite literario. Es el caso de “Ausencia de sí”, el artículo de Carlos Losilla en que se juega a un presunto ataque a las constantes del cine de Kawase para acabar rindiéndose a su fascinación. O el desarrollo de la idea de autorretrato como subgénero cinematográfico que lleva a cabo Adrian Martin en “Cierto rincón oscuro del cine moderno”. También destaca el díptico de análisis formales: Aaron Gerow rastrea el uso de la repetición como base estructural de las películas de la japonesa, mientras que Manu Yáñez ahonda en el debate que no cesa: la disolución de fronteras entre documental y ficción.

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