Johan Van der Keuken. La imagen-cuerpo

El pasado mes de abril, Intermedio editó tres nuevos DVDs que recogen buena parte del trabajo del cineasta holandés Johan Van der Keuken. Nos acercamos a su cine a través de este articulo publicado originalmente en el libro Cine directo. Reflexiones en torno a un concepto, coordinado por María Luisa Ortega y Noemí García y editado por el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y T&B editores.


    Post2PDF
Inicio   1 2 3 4 5

Amsterdam Global Village

“El cuerpo ya no es el obstáculo que separa al
pensamiento de sí mismo, lo que éste debe conseguir
para poder pensar. Por el contrario, es aquello en lo
cual el pensamiento se sumerge o debe sumergirse,
para alcanzar lo impensado, es decir, la vida”
Gilles Deleuze (1)

“El cine –afirma Johan Van der Keuken– no se convirtió en mi medio de expresión, hasta el momento en el que quité la cámara del trípode y me propuse filmar a la altura de los ojos, a pulso” (2) . Hay, en este primer gesto keukeniano, un deseo de un cine que se aleja con virulencia de un modelo académico, inculcado en su etapa de estudiante de cine en el IDHEC de París, que pretendía imponer la idea de un lenguaje (3), y de un trabajo sobre la imagen enmarcado por la narración y la dramaturgia convencionales. Ese primer impulso quedó ya inscrito en su primer cortometraje, Paris à l’Aube (1960), y en ello tenía mucho que ver la eclosión de la nouvelle vague, pero sobre todo el espíritu del cinéma-verité, y más tarde del cine directo, que comenzaban a re-descubrir el cine como un trabajo en bruto sobre lo real, y a proponer la experiencia de un nuevo discurso cinematográfico que retomaba la tradición de ciertas prácticas del cine de vanguardia y del documental. Reflexionando sobre aquellas experiencias, Van der Keuken señala: “cuando llegaron las películas de Jean Rouch, como Les maîtres fous (1955) y sobre todo Moi, un noir (1959) fue un choque. De un golpe, la idea de una sintaxis cinematográfica, sobre la que yo tenía dudas, fue sustituida por una sintaxis del cuerpo, que dictaba la imagen y el sonido” (4).

En el caso de Van der Keuken además estaba la fotografía. Aquí había un espíritu más libre, que el cineasta asimiló de la nueva fotografía americana, sobre todo de Robert Frank y William Klein. No debe olvidarse que su vocación y carrera artística comienzan en el seno de ésta, con la publicación, con tan sólo diecisiete años de edad, de Wij Zijn Zeventien (5). Su acercamiento al cine no se produciría sino por la ausencia, en ese momento, de escuelas profesionales de fotografía, buscando en cierta manera el lado fotográfico que el cine poseía. De ahí que el directo se convirtiera rápidamente en uno de sus centros de atención, porque allí el cineasta recuperaba la urgencia del encuadre, la necesidad material del encuentro entre el cineasta y el otro, la mirada produciéndose en contacto directo con lo real.

Sin embargo, si algo ha caracterizado la obra de este “holandés errante” es la movilidad en las formas, los tratamientos, los posicionamientos, que han hecho de su cine una experiencia estética y conceptual al margen. Van der Keuken cambia de film en film, incluso en el interior de una misma película, retomando puntos, abriendo frentes, pero siempre planteando la duda sobre sus métodos, en ningún caso presentando una mirada o programa a priori sobre la realidad, proponiendo cada experiencia fílmica como singular y concreta. Si el directo aparece en su cine, no es sino como posibilidad, como forma concreta de acercamiento. Más bien, lo que encontramos en su filmografía es la absorción de algunos de sus conceptos para reinterpretarlos, ponerlos a prueba y someterlos a otra lógica cinematográfica, a un cine de la violencia y a una radical experimentación que deambula entre la vanguardia, el ensayo filmado, la autobiografía… Lo que pretendemos en este ensayo es rastrear algunas de esas desviaciones respecto al modelo del directo que su cine asume, para desembocar en otros lugares, y traer a escena nuevos conceptos al que su cine nos invita. El cuerpo será un lugar central en esta reflexión.

1. La inscripción verdadera: más allá del retrato del otro.
Hay una obsesión constante en la obra de Van der Keuken que es el retrato: Beppie, Herman, Lucebert, Philippe… Casi todos los personajes de sus películas se caracterizan por una especie de total entrega en la filmación, ya sea por su absoluta comunión con el cineasta, ya sea por su lucha encarnizada por rehuir de su control. Desde los altos ejecutivos capitalistas entrevistados en I love $ (1986), pasando por el retrato de Philippe en Het Masker (Le Masque, 1989), hasta Khalid en Amsterdam Global Village (1996)… existe en el acercamiento a estos personajes, más allá de las cuestiones temáticas, políticas o estéticas puestas en juego, una lógica del retrato que se convierte en un rasgo de estilo continuo en la práctica de Van der Keuken. Esta lógica supone sacrificar parte del control del cineasta a favor de la presentación de un real que lucha por ocupar su espacio en la pantalla, por conquistar su presencia en la escena.

Así, Herman se construye al ritmo de la respiración del cineasta, mientras éste le filma en Herman Slobbe/Blind Kind 2 (Blind Child 2, 1966) que muestra, en el tiempo, la relación entre el cineasta y el personaje, un niño ciego al que ya había filmado en su película Blind Kind (Blind Child, 1964). Hay sin embargo un salto entre ambas propuestas, y en ese intersticio puede verse el nacimiento de un nuevo cineasta. Porque si algo las diferencia de manera abismal es la elección del personaje y su tratamiento. Si en la primera se trataba de abordar el tema de la ceguera, cercando a los personajes en el marco de la institución, en esta segunda nos encontramos el enfrentamiento con la singularidad del otro, con la radical alteridad del personaje.

“Seguí a Herman durante dos meses –dice Van der Keuken– y la película describe los cambios en nuestra relación. Al principio no es más que una víctima del documental y la película todavía un mecanismo de abstracciones, referencias e informaciones. Pero al cabo de un tiempo, cuando Herman se adueña del micrófono, su personalidad toma el poder y Herman se convierte en una forma autónoma, que a su manera dicta la forma misma del film” (6). Éste es el momento de ruptura de la película, en el que el personaje mediante el micrófono recrea en su habitación el sonido de la carrera de automóviles, que se convierte entonces en el audio de las imágenes filmadas en la carrera. No se trata tan sólo de que Herman perciba el mundo de otra manera, sino de que a través de esa percepción se construyen mundos diferentes. Algo incomunicable se instala entonces en la imagen, y la película pasa a convertirse en una lucha material entre la percepción del personaje ciego frente al cineasta vidente.


1. Gilles Deleuze, La imagen-tiempo. Estudios sobre cine 2 (Barcelona, Paidós, 1987), p.251.
2. Johan van der Keuken, “Photographe et cinéaste”, Aventures d’un regard (París, Cahiers du Cinéma, 1998), p.57.
3. Uno de los primeros textos de Van der Keuken afirma esta dirección, al exponer su reacción ante la idea de una gramática cinematográfica, de un lenguaje normativo, que limite las posibilidades expresivas del cine. Para JvdK la imagen debe ser un choque, singular y concreto, de la mirada con lo real. “Le cinéma n’est pas un langage”, Aventures d’un regard (París, Cahiers du Cinéma, 1998), p.39.
4. Johan van der Keuken, “Mes caméras”, Aventures d’un regard (París, Cahiers du Cinéma, 1998), p.106.
5. Wij Zijn Zeventien (Tenemos diecisiete años) (Bussum, Ed. Van Dishoeck, 1955). En esta primera serie Van der Keuken realiza un retrato generacional de su grupo de amigos adolescentes, que se convertiría rápidamente en un escándalo mediático en la conservadora sociedad holandesa de la época. En ella se descubría a una juventud triste, ausente, con un tono existencialista, que fumaba, leía, y que en absoluto correspondía al canon de familia que el país propugnaba.
6. Johan van der Keuken, “Herman Slobbe, L’enfant aveugle 2”, Aventures d’un regard (París, Cahiers du cinéma, 1998), p.109.

Inicio   1 2 3 4 5

2 Comentarios

  1. David 17/02/2011 | Permalink

    HOLA, DISCULPA!

    Quisiera saber donde se prodria bajar el documental de Johan van der Keueken “The Long Holidays”?
    Muchas gracias.

  2. Alfonso Palazón 19/12/2013 | Permalink

    Interesante

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO