Johan Van der Keuken. La imagen-cuerpo

El pasado mes de abril, Intermedio editó tres nuevos DVDs que recogen buena parte del trabajo del cineasta holandés Johan Van der Keuken. Nos acercamos a su cine a través de este articulo publicado originalmente en el libro Cine directo. Reflexiones en torno a un concepto, coordinado por María Luisa Ortega y Noemí García y editado por el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y T&B editores.


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VdK

2. Inscripciones del sujeto-cineasta. Hacia una imagen-cuerpo.
I.

Dar cuerpo al sujeto que filma se convertirá, entonces, en una necesidad creciente en la filmografía del cineasta. Por ejemplo, Face Value (1991) se constituye como un film-retrato, componiendo un friso de rostros, que perfila un espacio geográfico abstracto: el “rostro” de una Europa desconocida tras la caída del muro de Berlín. En esta película JvdK filmará fragmentos que después serán puestos en relación. Sin embargo, la realidad de cada uno de ellos será singular e irreductible, de tal manera, que a cada retrato corresponderá un tratamiento estético diferente, según la reacción física del cineasta frente al sujeto filmado. Pero, más allá de esta interesante apuesta de filmación, hay un hecho importante en Face Value y es que en esa cadena de retratos el cineasta insertará su autorretrato (14). Van der Keuken aparece en un plano medio, sentado, mirando fijamente hacia la cámara. Lentamente se quita sus gafas y escuchamos su voz-off presentada como monólogo: “No me veo sin gafas, sin gafas no puedo verme. A los otros puedo verles. Mirar a los otros es desear lo inaccesible […] La cámara se ha vuelto loca, ella mira tras el ojo. Ella no ve los pensamientos. No hay pensamientos, sólo cosas”. Si el sujeto-cineasta se despliega en el transcurso del plano a través de su voz, lo realmente interesante es, sin embargo, que a la vez que su voz avanza la imagen comienza a desenfocarse, como en un extraño plano subjetivo, en el que al final tan sólo percibimos la imagen borrosa del cineasta. Se trata de una imagen que se subjetiviza a través de la inscripción del cuerpo en la escena. Y no tan sólo como voz en primera persona, ni como mero testimonio de su presencia, sino sometido él también a la violencia de la mirada, a la crueldad de una cámara que ve, ahora, al cineasta como a un otro.

La inscripción de la imagen del cuerpo de Van der Keuken comienza a hacerse más acusada tras su etapa militante en los años 70. Si en De Platte Jungle (The Flat Jungle, 1978) aparecía tan sólo como una tímida sombra de la cámara en el plano inicial que filma la tierra en un plano picado, a partir de De Weg naar het Zuiden (Vers le Sud, 1981) su presencia se hará cada vez más incesante. En I love $ será el autorretrato desnudo junto a su mujer (15) filmando su reflejo en el espejo de su habitación del hotel, mientras la voz-off del cineasta nos introduce en un recuerdo de infancia. En Het Oog Boven de Put (The Eye Above the Well, 1988) el autorretrato en una cacerola situada en un puesto de la calle de India, y en Lucebert, Tijd en Afscheid (Lucebert, Time and Farewell-16- , 1994) la autofilmación de su mano tocando los lienzos del fallecido pintor y poeta Lucebert. El punto culminante de este proceso será De Grote Vakantie (The Long Holiday, 2000), su último film, en el que asistimos al diario de sus últimos días de vida, y en el que todo gira en relación al cuerpo del cineasta, a las reflexiones y sensaciones de su cuerpo enfermo. En cada uno de los casos esta inscripción tendrá significados diferentes. Por ejemplo, en I love $ se presentará como resistencia del cuerpo frente el capitalismo imperante que describe la película, mientras que en The Long Holiday el cuerpo aparecerá como materia de reflexión, como medio para seguir viviendo y seguir creando imágenes.

Lo interesante es que estas inscripciones del cuerpo-sujeto del cineasta, que en la mayoría de los casos suponen una interacción entre su voz y su imagen, nos dan una dimensión subjetiva en el seno de un discurso directo. Es decir, no se trata de propuestas que se recluyan en lo autobiográfico o en lo íntimo. Lo que resulta radical en Van der Keuken, no es tanto el trabajo sobre lo subjetivo, como su inserción en contextos aparentemente ajenos. Sus películas nunca han dejado de tener la marca de un cine que se ejerce en contacto directo con la filmación. Lo subjetivo es, en su caso, un elemento de tensión más en la propuesta de realidad de la película. Si como señala Michael Renov “la represión de la subjetividad ha sido algo persistente, una directriz ideológica en la historia del documental” (17), la época del post-verité es, de alguna forma, aquella que toma como modelo el concepto del cuerpo-sujeto del directo, pero para introducir en la representación al cineasta, como un nuevo sujeto que entra activamente en la representación.

II.

“La imagen filmada, tal y como yo trato de hacerla –señala Van der Keuken– es más bien el resultado de un choque entre el campo de lo real y la energía que aporto al explorarlo. En algún lugar intermedio se encuentra un punto de fuerza que es la imagen filmada” (18). De esta forma la presencia del cineasta, su materialidad como cuerpo-sujeto, se localiza ya en el acto mismo de producción de la imagen. De hecho, la aparición del cuerpo en imagen no es el único medio que el cineasta tiene para señalar su presencia. Ésta se inscribe ya en el encuadre, en los movimientos del aparato, en la elección del ángulo y la distancia del cuerpo que filma, en el espacio entre cuerpos. Por ello hay un inconfundible gesto keukeniano, presente en todas sus películas, que es el de la cámara que se desplaza, que desencuadra, pero no para reencuadrar ni para informar sobre una realidad más interesante, sino para atestiguar la realidad matérica del film (la de un cuerpo frente a otro), para que el espectador no olvide esa realidad de los fragmentos presentados. “Cuando estoy filmando trato de ver lo que hay un poco a la derecha o a la izquierda y entonces si encuentro algo muy insignificante, o algo muy significante, que entra en cuadro, vuelvo al encuadre” (19). Esta peculiar manera de filmar denuncia en cada momento el poder de la mirada, lo desigual de cualquier relación cinematográfica, la asimetría que rige la composición y el mundo, lo mismo que encontramos en las relaciones políticas que regulan el capitalismo e imperialismo. “A menudo en mi obra –afirma Van der Keuken– el encuadre es seguido de un desplazamiento, que no presenta realmente un encuadre nuevo, sino que justamente desplaza un poco las cosas, y que indica que cada punto de vista es ambiguo y arbitrario […] Hay muchas cosas que son parecidas y que al mismo tiempo son casi parecidas. Mostrar lo real consiste en multiplicar esos casi” (20). Este método es particularmente violento en las entrevistas (The Flat Jungle, I love $), porque el director desplaza la cámara mientras habla, y reencuadra al sujeto mientras se expresa, situando al espectador lejos de la “buena posición”, violentando la percepción del objeto filmado, interponiendo su cuerpo de cineasta en la ilusión observacional de lo real.

Ese rasgo en la filmación está presente en toda su obra y ya Serge Daney definió las operaciones que implicaba. “En las películas de Van der Keuken –señala Daney– no hay propiamente planos, sino fragmentos. No son partes de un todo que está por venir, y sobre todo no son las piezas de un puzzle que deba reconstruirse. Son por el contrario fragmentos de cine, que llevan en ellos, con ellos, sobre ellos (ésta es toda la cuestión) el rastro de una operación imaginaria de los que serían el enigmático resto” (21). Es decir, el plano en JvdK asume, en su materialidad misma, un proceso de pensamiento, una operación de extracción y una materialización de una determinada mirada en contacto con lo real. Por mucho que el fragmento se integre en una dialéctica, éste presenta ya un lado irreductible. No se trata tan sólo de encuadrar, de registrar, de presenciar, sino de que el plano integre en su producción los elementos que lo hacen posible. El fragmento integra tanto al cineasta-operador como al otro, tanto a la máquina como al sujeto y la mirada. El retrato del otro y del mundo se convierten aquí en reflexión, en pensamiento, y en una política sobre lo real que se ve sometida a la relación de cuerpos filmador/filmado, más allá de las relaciones ideológicas puestas en juego. De esta forma, el cineasta es capaz de introducir un pensamiento en rodaje, y sobre todo de marcar continuamente sus imágenes con su presencia corporal.


14. En realidad el plano fue filmado por Melle van Essen, colega del cineasta.
15. Nosh van der Lely, que ha sido la sonidista de una decena de sus películas.
16. Esta película reúne además dos películas anteriores (Lucebert, Dichter-Schilder (1962) y Een Film voor Lucebert (1967), que el cineasta fue rodando sobre Lucebert, uno de los poetas más importantes de la generación de posguerra holandesa y miembro del grupo artístico Cobra.
17. Michael Renov, “Surveing the Subject (an Introduction)”, The Subject of Documentary (Minnesota, University of Minnesota Press, 2004), p.XVIII. Renov habla incluso de un estado histórico de represión de la subjetividad, que se inicia tras la desaparición de la vanguardia, y que traza una línea de continuidad entre el modelo de Grierson a principios de los años treinta y el estallido del cine directo a principios de los sesenta. La época del post-verité sería aquella en la que ésta, y otras limitaciones, que el directo propugnaba, se rompieran. Van der Keuken entra de lleno en este deseo de un cine que afirma la subjetividad.
18. Johan van der Keuken, “La violence du regard”. Aventures d’un regard (París, Cahiers du Cinéma, 1998) pág 14.
19. Serge Daney, “Entretien avec Johan van der Keuken”, Cahiers du Cinéma (nº 289, junio, 1978), p.21.
20. Johan van der Keuken, “Multiplier les presque…”, Aventures d’un regard (París, Cahiers du cinéma, 1998), p.40.
21. Serge Daney, “La radiation cruel de ce qui est”, Cahiers du Cinéma (nº 290/291, julio/agosto, 1978), p. 69.

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2 Comentarios

  1. David 17/02/2011 | Permalink

    HOLA, DISCULPA!

    Quisiera saber donde se prodria bajar el documental de Johan van der Keueken “The Long Holidays”?
    Muchas gracias.

  2. Alfonso Palazón 19/12/2013 | Permalink

    Interesante

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