Johan Van der Keuken. La imagen-cuerpo

El pasado mes de abril, Intermedio editó tres nuevos DVDs que recogen buena parte del trabajo del cineasta holandés Johan Van der Keuken. Nos acercamos a su cine a través de este articulo publicado originalmente en el libro Cine directo. Reflexiones en torno a un concepto, coordinado por María Luisa Ortega y Noemí García y editado por el Festival de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y T&B editores.


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V.

Vemos, entonces, como el cuerpo del cineasta se convierte en una obsesión y en una reflexión constante en el trabajo sobre la imagen en el cine de JVdK. ¿Cómo pensar una imagen sin el cuerpo?, y a la vez ¿cómo corporeizar la imagen para huir de las imágenes preconcebidas? Una buena respuesta quizás esté en The Long Holiday, última película del cineasta, en la que el arte de Van der Keuken aborda un nuevo nivel, y abre nuevos frentes para la elaboración de una imagen-cuerpo. Y es que en esta película todo gira en torno a la relación entre la imagen y el cuerpo. El cineasta filma un diario de su último año de vida, enfermo de cáncer. La película se convierte, sin embargo, en un viaje por el mundo (India, Mali, Brasil, San Francisco…) hacia la búsqueda del otro, pero también en un viaje de resistencia, a la búsqueda de una cura imposible, que es en realidad un viaje hacia su cuerpo, hacia la comprensión de su debilitamiento. Todo en este film se alimenta de la idea de que toda imagen necesita un cuerpo, lo mismo que su cuerpo de cineasta necesita de la imagen para seguir viviendo. “Si dejo de poder crear imágenes, entonces, me muero” dirá la voz-off del cineasta. El transcurso del film será el de una apuesta del cuerpo contra el tiempo, en la necesidad de filmar un mundo a punto de desaparecer. Ordenar los recuerdos, objetos, fotografías, películas. Filmarlo todo para emprender el viaje sin cámara, que se divisa como límite más allá de la película.

La última secuencia, de hecho, pondrá en escena esa desaparición de la imagen, que implica la muerte del cuerpo. Tras el trasiego de los viajes, JvdK regresa a Amsterdam, su ciudad natal, para filmar el agua, elemento muy recurrente en sus películas. En un amplio canal filma, primero con planos generales, el agua, las gaviotas, los barcos pasando en una luz crepuscular. Pero, a medida que la secuencia avanza los planos se irán haciendo más cortos y de menor duración, concentrándose en la textura y el movimiento del agua, al ritmo en que el solo de saxofón de Ad Baars, que escuchamos en la banda de sonido, va haciéndose más inquietante. Estamos ante una secuencia, que a nivel de ritmo y montaje, está entre las más grandes jamás filmadas. Y sobre todo porque en ella la imagen y el sonido van en una sola dirección: mostrar la desaparición de la visión y la audición, llevar al cine a su aniquilamiento, a su límite de percepción. El final de la secuencia será la presentación de las imágenes desenfocadas, que muestra, como en una imagen abstracta, los reflejos del sol en el agua, junto a los sonidos estridentes del saxofón. Como una imagen sin objetivo, como un instrumento de viento sin boquilla. Al final se producirá el silencio y la imagen en negro.

De esta manera el cineasta consigue materializar y concretar la idea de la muerte, de la suya propia, a través de la imagen que presenta del exterior. Es la imagen de los párpados cerrados. Este es el juego de la película y esta es la última secuencia que muestra el cineasta. La muerte planea por esos encuadres en los que el cine queda reducido a la nada, lo mismo que la música. Una nada que es la de la muerte, la de la ausencia de un cuerpo capaz ya de soplar o de mirar. Un último plano, un último aliento. La desaparición de la imagen es la del cuerpo, que produce la muerte. La muerte no es sino la ausencia de esa imagen, de ese movimiento, de ese hálito de vida. La muerte es para Van der Keuken ese estado “vacacional” prolongado del cineasta, en el que ya no producirá imágenes. El cuerpo “es aquello en lo cual el pensamiento se sumerge o debe sumergirse, para alcanzar lo impensado, es decir, la vida”. Si el cuerpo muere, la imagen muere.

Aún cuando Van der Keuken recupere, y reivindique, del cine directo la necesidad de un cine limitado a las condiciones del cuerpo que filma, abierto a esa especie de “sintaxis del cuerpo”, en su caso vamos más allá. Porque al rehuir la supuesta superioridad de la percepción natural, al integrar el choque que supone la inscripción del cuerpo-sujeto del cineasta, al violentar el mundo mediante sus imágenes, nos introduce en nuevos dominios y experiencias impensables desde los planteamientos del directo. Estamos en el terreno de una imagen-cuerpo, que tal y como aparece en Van der Keuken, permite a la experiencia convertirse en pensamiento. Aquí lo real se presenta como ambiguo, fragmentario y aleatorio, y el sujeto ya no será más centro privilegiado de percepción, sino un elemento más entre los que configuran lo real.

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2 Comentarios

  1. David 17/02/2011 | Permalink

    HOLA, DISCULPA!

    Quisiera saber donde se prodria bajar el documental de Johan van der Keueken “The Long Holidays”?
    Muchas gracias.

  2. Alfonso Palazón 19/12/2013 | Permalink

    Interesante

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