57ª edición del Festival de Cortometrajes de Oberhausen

Cada edición del festival de Oberhausen se configura alrededor de un tema principal, que forma el grueso de la programación. En la edición de este año el tema “Shooting animals” trataba de recoger los diversos modos en los que el cine ha reflejado la relación entre el hombre y el mundo animal. Este programa contrastó con el dedicado a William E. Jones, cineasta angelino, fotógrafo y editor de DVDs pornográficos.


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Pocos festivales gozan de la veteranía y el respeto que posee el Festival Internacional de Cortometrajes Oberhausen, que este año alcanzaba su 57ª edición. Protagonista del famoso Manifiesto de Oberhausen (1) que inició el movimiento del Nuevo Cine Alemán, es el festival más importante dedicado al cortometraje (‘género’ por otro lado discutible). A pesar de su extenso programa, Oberhausen es un festival muy manejable para el espectador además de tener una excelente organización. Todos los espacios de proyección del festival se hallan ubicados en una pequeña calle del centro de la ciudad.

Cada edición del festival de Oberhausen se configura alrededor de un tema principal, que forma el grueso de la programación. Incluso parece existir el consenso entre sus asistentes más veteranos de que la sección competitiva ‘no merece la pena’. En la edición de este año el tema Shooting animals: A Brief History of Animal Film, trataba de recoger los diversos modos en los que el cine ha reflejado la relación entre el hombre y el mundo animal. Comisariada conjuntamente por Cord Riechelmann (biólogo y periodista) y Marcel Schwierin (cineasta y comisario de cine), el ciclo se estructura en una serie de diez programas que cruzan transversalmente géneros, épocas y especies. El perfil mixto de los comisarios de este programa ha facilitado la heterogeneidad de su contenido, incorporando piezas documentales que posiblemente hubieran sido ignoradas de otro modo. Desde las cronofotografías de Étienne-Jules Marey y Georges Demenÿ, el cinema of attractions de inicios del siglo XX a través de diversas producciones de la Pathé; el documental científico con las excepcionales Zimmerleute des Waldes (1954) de Heinz Sielmann o L’Hippocampe (1933) de Jean Painlevé; la animación con How a Mosquito Operates (1912) del pionero Windsor McCay o Creature Comforts (1989) de Nick Park; y el experimental con la seminal Mothlight (1963) de Stan Brakhage o la ubicua Marsa Abu Galawa (2004) de Gerard Holthuis. Entre el variado contenido de los programas, de diversa fortuna, se podían ver curiosidades como Kleinkrieg (1938) de Kurt Blank-Kubla, publirreportaje al uso de una empresa alemana de pesticidas en la que nos muestran orgullosos la efectividad de su producto estrella, el Zyklon-B. Cada sesión de Shooting animals se presentaba precedida de la proyección de fragmentos de Während des Einlasses: Encyclopaedia Cinematographica (2001) de Christoph Keller como si de una videoinstalación se tratase, compuesta de 40 secuencias seleccionadas de entre los más de cuatro mil estudios de movimiento de animales recogidos por el zoólogo Konrad Lorenz.

El tema principal contrastaba de forma curiosa con el programa William E. Jones presents… donde el cineasta angelino, fotógrafo y editor de DVDs pornográficos, fue el protagonista. En este ciclo, mezcla de retrospectiva y carta blanca, se mostró una selección de su filmografía acompañada de la obra de cineastas afines o cuya influencia reconoce. Tal y como lo presentó el crítico Olaf Möller, el cine de Jones se centra en la recuperación de la memoria de colectivos marginales a través del found footage: homosexuales en la URSS en The Fall of Communism as Seen in Gay Pornography (1998); la persecución policial en EEUU en los años 60 a partir de una cinta de instrucción policial con escenas rodadas con cámara oculta de sexo en baños públicos en Mansfield 1962 (2006) (2); habitantes de Berlín durante la construcción del muro en Berlin flash frames (2010) formado exclusivamente a partir de este material (3); o fotografías de la sociedad estadounidense de la Gran Depresión desechadas y agujereadas por los editores en Killed (2009). Chiseled and Compiled, Remixed (2011), especie de recopilación de ‘greatest hits’ realizada para el festival, hace un recorrido por la carrera de Jones, con especial hincapié en su manipulación del celuloide a través del rayado y remontado, aunque con resultados desiguales.

La obra de Jones quedaba eclipsada, sin embargo, por el material ajeno que la acompañaba. Muy particularmente por el filme pornolírico gay de Fred Halsted, L.A. Plays itself (1968-1972), incluido en la colección permanente del MoMA, y junto a su corto Sex garage (1972), únicas películas pornográficas de esta colección. L.A. Plays itself, a la que la casi homónima obra de Thomas Andersen homenajea en su título, es el retrato de una sociedad ya desaparecida, que parte desde las idílicas (por aquel entonces) afueras campestres de Los Angeles, arrasadas por las excavadoras, hacia el sórdido centro de la ciudad, poblado de chaperos adolescentes. La progresión hacia la crudeza del entorno urbano se muestra de forma paralela en el sexo, que va ganando brutalidad hasta culminar en una escena de fist-fucking y la aparente muerte de uno de los protagonistas  El propio Jones se ha dedicado en los últimos años al rescate y presentación de la obra de Halsted y prepara una próxima publicación sobre este autor (3). Otras pequeñas joyas en los programas del ciclo incluían la versión de 13 minutos de Sodom (1989) del excesivo e irreverente Luther Price; Aleph (1956-1966) del collagista Wallace Berman o la ya clásica Water Pulu 1869-1896 (1987) de Ivan Ladislav Galeta.

Oberhausen se configura, además, como una plataforma gigante preparada para generar contactos y relaciones entre distribuidoras, televisiones y productoras, a través de sesiones conjuntas o rondas de speed-dating. Como parte de este entramado, accesible al público general, se ofrecían una serie de proyecciones monográficas en las que las distribuidoras y cooperativas independientes presentan una muestra de su catalogo y últimas adquisiciones. Esta propuesta interesante dio lugar a resultados muy dispares. En el lado positivo, el programa ofrecido por el Video Data Bank incluía piezas como la excelente 5 lessons and 9 questions about Chinatown (2009) de Shelly Silver, corto documental sobre la historia del barrio neoyorquino con un admirable planteamiento formal que aúna texto, imagen y sonido; o el intimista retrato de la pelusa Dust Studies (2010) de Michael Gitlin. El programa del distribuidor francés Light Cone, aunque con cierto tono conservador, nos permitió disfrutar de Aubade (2010), el trabajo más reciente de Nathaniel Dorsky, o de Sphinx on the Seine (2009) del superochista Paul Clipson, al que tuvimos la oportunidad de ver en una performance hace poco en La Casa Encendida. Sin embargo, las propuestas del resto de las distribuidoras resultaban demasiado irregulares, con programas generalmente limitados a selecciones de las más recientes incorporaciones a sus catálogos. En este extremo, los programas de Arsenal o Art Basel, o el despropósito de la tienda Image Movement, con un programa de cortos seleccionados de los últimos DVDs llegados a sus estanterías, caprichoso y completamente descontextualizado.

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(1) Manifiesto original en pdf, declaración del manifiesto en inglés.
(2) Película emblemática de la filmografía de Jones y que extrañamente no fue mostrada como parte de la retrospectiva.
(3) Fotogramas que quedan sobreexpuestos mientras el motor de la cámara se detiene completamente.
(4) Halsted Plays Himself  (Semiotext(e), Septiembre 2011).

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