Grands soirs et petits matins

Grands soirs et petits matins es un documental histórico. Se considera el único documento rodado a pie de calle que abarca los acontecimientos que se sucedieron a lo largo del mayo y junio de 1968 en París. El fotógrafo norteamericano William Klein con un equipo de rodaje pequeño, aplicó los métodos de lo que conocemos como “cinema verité” para plasmar el estallido político y social en las calles francesas.


    Post2PDF

 

“Entonces os queda decidir a vosotros. ¿Estáis por la revolución? Si es que sí: ¿cómo la hacemos? ¿con quién la hacemos? ¿con qué clases sociales? ¿en qué clase os encontráis? Muy bien… y si estáis por las reformas, yo me pregunto ¿qué coño hacéis conmigo?”

Grands soirs et petits matins es un documental histórico. Se considera el único documento rodado a pie de calle que abarca los acontecimientos que se sucedieron a lo largo del mayo y junio de 1968 en París. El fotógrafo norteamericano William Klein con un equipo de rodaje pequeño, aplicó los métodos de lo que conocemos como “cinema verité” para plasmar el estallido político y social en las calles francesas.

Klein usa la cámara de una forma con la cual hoy estamos muy familiarizados: como si fuera una cámara digital pequeña. Graba lo que puede, como puede. Desenfoques, movimientos bruscos, espacios interiores con escasa luz, grabando las pantallas de televisión cuando se lee un comunicado oficial… Klein no planta la cámara sino que se mueve constantemente a su alrededor, buscando rostros, gestos, palabras, emociones, captando momentos irrepetibles, desde los disturbios en las agitadas noches, hasta las tranquilas mañanas donde observamos el resultado de la batalla.

La película otorga gran relevancia a la palabra. Discusiones en la calle, la política en vivo discutida por la gente corriente, la palabra dentro de la Sorbona, decidiendo los eslóganes, oradores defendiendo ideas en inacabables asambleas, organizando manifestaciones con conatos de revolución total… La palabra de los ciudadanos (no entrevistados sino cazados en espontáneas reflexiones entre ellos) muestran desacuerdos, enfrentamientos generacionales, enfrentamientos de clase… pintadas, panfletos, las palabras de De Gaulle escuchadas por la radio y abucheadas al instante… Los cánticos en las manifestaciones sirven de leit-motiv, acompañan un montaje ágil, que transmite la vitalidad del movimiento.

“La Francia de 1968 no es el Petrogrado de 1917, el nivel político es mucho más elevado, los medios de comunicación de masas permiten una transmisión de la información a las masas nuevo… ¡Lenin no tenía radio! Ni reportajes en directo”

La libertad formal y de contenido con la que trabaja Klein hoy en día ya no se encuentra. En algunos momentos recuerda a los actuales trabajos alternativos de colectivos de contrainformación que transmiten con las cámaras más baratas del mercado todo lo que los medios de información han censurado. En casi todos los casos, estas piezas obvian el contenido cinematográfico pues su intención no es hacer cine sino transmitir lo ocultado. Podemos encontrar algunos largometrajes equivalentes a Grands soirs… en España no muy lejanos, en hechos muy concretos pero también muy significativos. Es el caso de El efecto Iguazú (Pere Joan Ventura, 2002) o su excelente secuela 200 km, obra firmada por catorce jóvenes cineastas, un tipo de cine militante ya en extinción. Pocos ejemplos participan pues de este entusiasmo que resiste al paso del tiempo en el film del norteamericano.

El periodismo ha matado esta cámara a hombro libre, que sigue los acontecimientos con intensidad, donde el director inevitablemente se implica… El periodismo nos ofrece a cambio una supuesta equidad que no es tal, siempre al servicio de unos intereses y de un código ético del cual ya no quedan ni los escombros. En España, entre el 11 y el 14 de marzo del 2004, entre el atentado de Al-Qaeda en Madrid y las elecciones que perdió Aznar, en las calles de las ciudades más grandes del país se respiró un poco este tipo de ambiente que Klein transmite. Estupor e improvisadas manifestaciones el jueves 11, apasionadas charlas en medio de las enormes manifestaciones del viernes 12, concentraciones delante de las sedes del Partido Popular el sábado 13 hasta la madrugada, cuatro días pegados a las radios, televisores, teléfonos e internet, intentado descifrar quien mentía menos y que iba a pasar, participación masiva en las elecciones…. Pero nos quedamos sin película “verité”, sin testimonio directo, libre, independiente… y no será por cámaras pequeñas, ágiles y económicas, unos elementos que Klein no tuvo. Tampoco será por cineastas, pues los tenemos de sobras. Nos quedamos con unos cuantos reportajes a posteriori, algunos de ellos nefastos, otros tan efímeros como toda noticia. ¿Por qué?

Grands soirs et petits matins vendría a ser un equivalente de la histórica crónica Ten days that shocked the world (1917) del periodista norteamericano John Reed, el único periodista extranjero presente a lo largo de la revolución de los soviets en octubre del 17. Significativo es el pequeño montaje final, donde vemos la claqueta hecha con el micrófono para sincronizar el sonido y el sonidista metido en medio de todos los espacios imaginables. Son imágenes testimonio, como Reed cuando tiene a Lenin enfrente haciendo discursos de madrugada. Es un “yo estuve aquí” para la posteridad.

 

“Periodistas de la prensa burguesa, no manipulen mucho mis palabras. Lo que he dicho es poco y simple, prácticamente no he dicho nada. Así pues, no vale la pena inventar”.
Cohn-Bendit

– – –

FICHA TÉCNICA
Dirección: William Klein
Asistente de dirección: Bernard Zitzerman
Dir. de fotografía: William Klein, Bernard Lutic
Sonido: Harald Maury
Montaje: Catherine Binet, Valerie Mayoux, Nelly Quettier, Ragnar Van Leyden
Producción: Films Paris New York, INA
Año y país de producción: 1968-1978, Francia

2 Comentarios

  1. D.M.R. 08/05/2008 | Permalink

    esta pelicula se proyecta en barcelona el proximo miercoles 14 de mayo – en el instituto frances a las 19.30 – dentro de un ciclo de cine alrededor del mayo del 68.

  2. gina 14/05/2008 | Permalink

    en una pelicula pequeña titulada Carod Rovira: David contra Goliat dirigida por Marta Martinez Pifarre se encuentra una de las escenas que comentas… El seguimiento a Carod Rovira durante la campaña electoral se vio interrumpido por el atentado del 11- M. En el mejor momento del documental, la cineasta capta esos gestos, esas conversaciones agitadas, esos insultos… de la gente manifestandose espontáneamente en la Plaza Sant Jaume, esa palabra de la gente de la calle en la calle… el espacio publico siendo tribuna publica… La única diferencia que aquí sólo cabía la indignación… el paso previo pero insuficiente para articular un discurso de cambio social…

SUSCRIPCIÓN

Suscribirse a la newsletter

Redes sociales y canales de vídeo

  • Facebook
  • Twitter
  • Vimeo
  • ETIQUETAS

    ARCHIVO