Distinguished Flying Cross

El realizador norteamericano Travis Wilkerson nos presenta en su nueva película un relato personal sobre la Guerra de Vietnam a través de su padre. Sus proezas en combate acentúan sobre todo la idea de una superioridad americana tramposa y fraudulenta, pasando a formar parte del modelo de documental que narra un evento histórico que directamente formará parte de un interés más global que individual.


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Quería tener alas hasta que
las conseguí, las condenadas.
Ahora ya no las quiero.
Me enseñaron a volar,
luego me enviaron a la muerte.
Bueno, tengo la tripa
llena de guerra.
Puedes reservar esos Mitsubishis
para esos otros hijos de puta.
Las cruces de vuelo distinguido
no compensan las perdidas, tío.
Quería tener alas hasta que
las conseguí, las condenadas.
Ahora ya no las quiero.

Con esta canción, introducida por el que va a ser el protagonista de la película, comienza Travis Wilkerson su crítica a la actuación del ejército y gobierno estadounidense durante la Guerra de Vietnam. Este protagonista no es otro que su padre, William Wilkerson, un simpático veterano que nos expondrá irónicamente sus desventuras a lo largo de sesenta minutos.

Profesor de la Universidad de Colorado y miembro del PSL (Party for Socialism and Liberation), partido que defiende el activismo social y el cambio revolucionario, Travis Wilkerson ya había alcanzado el reconocimiento internacional con An injury to one (2002), película con la que la revista Film Comment le posicionó entre los mejores cincuenta cineastas vanguardistas de la década. Se trataba de un alegato anticapitalista narrado por el propio realizador a través del asesinato de un joven sindicalista que, a principios del siglo XX, luchaba por los derechos de los trabajadores frente a una compañía minera instalada en su pueblo. Película con grandes dosis de compromiso político con el que Wilkerson continuó, realizando un año más tarde la didáctica Accelerated Under-Development (2003), un retrato del cineasta cubano Santiago Álvarez.

En Distinguished Flying Cross, ganadora del Prix International de la Scam en la pasada edición de Cinéma du Réel y presentada en la inauguración de Documenta Madrid 2011, aunque el discurso viene a ser el mismo, se desvincula formalmente de las dos anteriores y nos cuenta un relato personal sobre la Guerra de Vietnam a través de su padre: un joven estadounidense que quería ser piloto de las fuerzas armadas. Lo que ocurrió fue que de aquí pasó a ser soldado de guerra entrando en combate y de este punto, a regresar como un veterano, con las consecuencias que el hecho implica. El testimonio recoge de primera mano -una forma narrativa bastante común en el documental americano contemporáneo- la epopeya por la que llegaron a otorgarle la Medalla de Oro Distinguida, narrándola de forma despreocupada mientras se toma una cerveza con sus dos hijos. Dividida por capítulos, el plano fijo prevalece intercalado por imágenes de archivo -soldados americanos en combate, heridos de guerra o momentos de ocio con bailarinas vietnamitas-, todas recogidas de militares anónimos y sacadas del Archivo Nacional de Estados Unidos.

Sus proezas en combate acentúan sobre todo la idea de una superioridad americana tramposa y fraudulenta, pasando a formar parte del modelo de documental que narra un evento histórico que directamente formará parte de un interés más global que individual. Una película que, a pesar de transmitir un mensaje personal, se convierte en una descripción representativa de un conflicto inscrito en los relatos sobre patriotismo americano. A través de la historia de su padre, Wilkerson realiza una crítica explícita a la postura estadounidense de la guerra, a su planteamiento y especialmente a las actuaciones del ejército.

La representación en el cine que ha tenido la Guerra de Vietnam, tanto en ficción como en no ficción, asimiló bastante bien la derrota americana. En la primera categoría, vemos como películas tipo Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), The full metal jacket (Stanley Kubrick, 1987) o Platoon (Oliver Stone, 1986) ya nos mostraban las atrocidades cometidas por el ejército americano tales como violaciones, asesinatos o incendios a poblados llenos de civiles; todas ellas acciones que desacreditaban los discursos patrióticos. Alegatos bastante críticos pese a la crisis de identidad nacional que supone perder la guerra, teniendo en cuenta además de que se trata de la primera derrota militar ante la opinión pública conocida por los Estados Unidos. Frente a los trabajos de la gran industria que contemporáneamente evocan la guerra, el trabajo de Wilkerson puede resultar mucho más crítico y de una dimensión más valiosa que los títulos mencionados. Así mismo,  el realizador sigue la línea marcada a partir de la segunda mitad del siglo XX, en la que a pesar de buscar la verdad como forma de representación, prevalece la mirada subjetiva, separando la voluntad de verdad de la actualidad y privilegiando la emotividad para reconstruir los hechos históricos.

William Wilkerson nos va narrando sus historietas en las que vemos representadas los entresijos de esta guerra fatal conocida por el desorden y el caos que propiciaban guerrillas continuas, en la que se favorecía la destrucción a las estrategias y en la que las armas químicas acabaron con la muerte tanto de civiles como soldados. Toda esta barbarie ocultada por los Presidentes de Estado de entonces –Kennedy y Johnson-, y sobre todo los engaños a los que sometían al pueblo americano asegurándoles que el conflicto se reducía mientras realmente se estaba intensificando, vio la luz en 1971 en el diario The New York Times a través de Daniel Ellsberg. En junio de este año 2011, se desclasificaron las siete mil páginas de los Papeles del Pentágono que demuestran una vez más su veracidad, pero con cuarenta años de retraso, cuando ya es difícil solucionarlo.  Distinguished Flying Cross viene a subrayar esto anterior. El cine de Travis Wilkerson refleja un punto de vista personal que se hace universal a través del testimonio de sus personajes,  aunque sea de hechos pasados, para que no se nos olvide.

FICHA TÉCNICA
Dirección: Travis Wilkerson
Fotografía: Kelly Parker
Sonido: Dave Irish
Montaje: Travis Wilkerson
Música: Butte people’s orchestra, Unknown cambodian musicians, Ensemble Anton Webern
Producción: Travis Wilkerson
País y año de producción: Estados Unidos, 2011

Un Comentario

  1. Adriana 06/07/2011 | Permalink

    Es una pena que pusieran esta película en Documenta Madrid, la gente que va a esa inauguración no le interesa nada el documental, y los ríos de gente huyendo eran bochornosos. Una película así era para otro festival, o para una sección competitiva.

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